lunes, 23 de febrero de 2009

¿Mono o longo?


Hace unos días, mi sobrino que trabaja en un institución de servicio al público, se topó con un español que le hizo una pregunta sorprendente. Le dijo que no parecía español y que de donde eres, entonces mi sobrino le dijo que era de Ecuador, entonces el tipo le repregunta, si era entonces mono o longo.

Mi sobrino no atinó que contestar, no porque tenga conplejo sino porque su madre es costeña y su padre serrano, pero la verdad es que se sintió mal, porque evidentemente esa pregunta llevó indirectamente un cuestionamiento a nuestra cultura popular: la de nuestros complejos.

A mí personalmente me preocupó este episodio, porque me dá la impresión de que nuestras taras como sociedad las estamos ventilando por el mundo, ya que evidentemente, todos sabemos que cuando se quiere menospreciar a alguien, se dice despectivamente los costeños a los serranos como "longos" y los serranos a los costeños como "monos". Personalmente, aquí es España no he visto esta situación, considerando que existen varias comunidades autónomas, con marcadas diferencias culturales, linguísticas, e incluso con antipatías mutuas, pero de ninguna manera en ninguno de los casos se refieren a los otros con motes o apodos que demuestran desprecio o antipatía por nuestros hermanos.

Debo confesar personalmente que dentro de mi propio país, tenía el concepto equivocado del costeño, y creo que por estos estereotipos absurdos, pero al legar a España, será que ya no somos regiones sino país, hace que nos veamos todos como iguales y eso es evidente hasta físicamente, por que al menos a nivel profesional, he podido constatar que la gente costeña y concretamente la guayaquileña es la gente mas educada, buena, sencilla y sincera posible, lo cual ha echado al traste mis ideas preconcebidas.

Para terminar y a propósito de este episodio, alguna vez oí que no desarrollaremos como país, mientras no nos aceptemos como realmente somos. Una encuesta preguntaba como nos veíamos etnicamente hablando, y un casi 70 por ciento se consideraba mestizo y casi un ¡un diez por ciento indígena!, cuando, si revisáramos libros de geografía o diccionarios respetables, se nos considera mas de un 60 por ciento indígenas, en algunos casos hasta el 80 por ciento.

La verdad es que es para pensarlo. Qué mismo somos?

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