viernes, 19 de febrero de 2010

Cultura Judicial

Dolores Vazquez.-Telecinco.es


Creo firmemente que el grado de desarrollo de un país está determinado por la calidad de información que recibe y por el grado de debate que fomenta esta información en los ciudadanos. Por ello digo que España goza de "cultura judicial", es decir el conocimiento y debate generalizado que existe entre la ciudadanía sobre determinados casos judiciales que involucran a ciudadanos comunes como ellos y que luego de resueltos, algunos incluso sientan jurisprudencia para las normas de convivencia social.
Todo ello gracias al gran papel que cumplen los medios de comunicación tanto públicos como privados, que no solamente informan, sino que investigan, entrevistan, ahondan en el entorno familiar, profesional y social de los protagonistas, intentando entender el porqué del delito o el porqué de la demanda, invitando de esta manera a que cada uno saque sus propias conclusiones y estén pendientes luego de las resoluciones judiciales. Además les permite actuar como vigilantes de que el Sistema Judicial sea independiente y cumpla la misión encomendada impartiendo justicia en todo el sentido de la palabra.
Entonces, no es raro entonces escuchar en los bares, los autobuses, en el mercado, en los foros, en la televisión, incluso en las reuniones familiares de todo nivel social y económico, acalorados debates sobre el caso judicial del momento.
Vienen a mi mente algunos casos que me han dejado impactada, -aparte de los tristes casos de violencia doméstica, en donde cada año las autoridades tratan de bajar el número de muertes, mediante la concientización social y las leyes que arrinconan a los agresores-que los resumo ahora .
Primero el caso Rocío Wannikoff, en el que la amante la madre de la chica asesinada, Dolores Vázquez fue hallada culpable de su asesinato, condenada a varios años de cárcel, no sin antes haber sido linchada social y mediáticamente, para que al cabo de pocos meses, casualmente se encuentre al verdadero asesino y luego liberarla de toda culpa. Todo este asunto, creó un gran debate sobre la presunción de inocencia de un sospechoso y del funcionamiento de los jurados populares que ante la falta de pruebas contundentes y debido a la presión, emitieron lamentablemente un veredicto polémico. La pregunta luego fue: cómo resarcir el honor y el buen nombre de esta persona injustamente atacada solo por su orientación sexual y por su apariencia física fría?. Parece que la indemnizarán con 120000 euros.
Luego otro caso que recuerdo, aparentemente nimio, pero de gran importancia para sus protagonistas fue el de una pareja que al solicitar el divorcio, reclamaban para sí mismos la custodia del perro al que la pareja adoraba. Después de meses de enfrentamientos el juez determinó, gastos y visitas al veterinario compartidos, un régimen de visitas una tarde a la semana para el ex esposo, en la que el perro tendría que estar a la disposición y así evitar que el perro sufra al extrañar a su amo. Parece que todos quedaron en paz.
Y por último, la razón que da el Juez a un grupo de vecinos, luego de muchos años de reclamar éstos el derecho a vivir en tranquilidad, sin ruidos externos permanentes y molestosos que causaba un supermercado, al descargar durante todo el día y la noche su mercadería. El Juez hizo prevalecer el interés y la salud común y solicitó al supermercado que ponga un sistema antiruidos. El supermercado decidió irse del barrio porque le costaba mucho dinero adaptar este sistema. De esta manera ganaron los vecinos.
Cuánto me gustaría que en Ecuador se fomente esta cultura judicial en la ciudadanía , donde se haga seguimiento de los casos de verdadero interés para la comunidad, que mejoren la convivencia y no tengamos solo que ver y escuchar los casos judiciales que involucran a los políticos y altas autoridades, en donde reclaman violaciones a sus derechos humanos, civiles y sociales, reclamaciones de indemnizaciones millonarias, por supuesto al Estado Ecuatoriano, sus recursos ante acusaciones de verdaderos negociados, sentencias alucinantes que dejan un saber amargo y una sensación de tomadura de pelo nacional y de injusticia, copando de esta manera todos los noticieros y periódicos actuales y anestesiando a la gente, haciéndola creer que sus problemas carecen de importancia y por lo mismo mermando su capacidad de lucha por sus derechos.
Sin duda, ser informados es ser libres.

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