lunes, 18 de octubre de 2010

CRÓNICA DE UN VIAJE ANUNCIADO (parte 2) Recordando al P. Carollo


Hoy comentaré de lo bueno.
Son tres cosas que me alegraron constatar en Ecuador: primero, que las carreteras están flamantes, aunque siempre me molesta que nuestra autoridades no piensen en grande. ¿Porqué no hacer autopistas de una sola vía con varios carriles y no de doble vía, que son mas peligrosas?.
Segundo: comprobar el aumento considerable de micro empresas que, aunque hace falta asesoramiento técnico que evite la competencia desleal y la sobre oferta, no deja de ser positivo que la gente vaya entendiendo que la iniciativa propia y no solamente un cargo público o privado, es la manera mas eficiente de salir de la pobreza.
Y por último, enterarme la grata noticia de que se inauguraba el hospital "Un canto a la vida", obra cumbre del recordado P. José Carollo, y como homenaje haré una pequeña remembranza de la persona que para mí, fue él.
Recuerdo que lo vi por primera vez cuando era niña. Su espíritu emprendedor y sus palabras anunciándo la Buena Nueva, aunque con su gracioso y fuerte acento extranjero, caló con fuerza entre los habitantes de aquel nuevo barrio que constituía el límite sur de la ciudad de Quito. Por lo mismo, al ser un barrio nuevo, carecía de Iglesia y el P. Carollo se empeñó en que cada uno de los vecinos contribuyera en la construcción de la misma. Trasmitía el mensaje - entendiendo talvés la mentalidad ecuatoriana- que sólo en comunidad, se conseguían objetivos concretos, para luego amar y valorar aquello por lo que se había luchado. Al cabo de pocos años se inauguró la preciosa Iglesia de estilo moderno, que sorprendía por la representación de las catorce estaciones del Vía Crucis, protagonizados por indígenas, así como de la impresionante escultura del Cristo Resucitado en el altar mayor, porque según él, no le gustaba el Cristo crucificado, triste y derrotado, sino que quería un Cristo triunfante, que emergía sobre el pecado y trasmitía optimismo y esperanza. Como debe ser.
Conforme pasaban los años y como consecuencia de la desatención de los gobiernos seccionales hacia los barrios del sur y con el objetivo de paliar necesidades insatisfechas, fue mas audaz en sus proyectos instalando sin quererlo, su "centro de operaciones" www.fundaciontierranueva.org.ec, en el barrio Quito sur, desde donde emergieron sus obras mas representativas como centros juveniles, panaderías comunitarias, comedores populares donde las madres contribuían a la economía del hogar, centros educativos para personas discapacitadas, el dispensario médico "Tierra Nueva", acompañando al P. Graziano Mazón en la creación de "Maquita Cushunchic" www.fundmcch.com.ec- la red de comercios "Comerciando como Hermanos"-, entre otras.
El Centro Médico Tierra Nueva particularmente, vino a suplir de manera sorprendentemente eficaz, un gran vacío en materia de salud para la gente pobre del sector, que no hallaba el trato digno en los pocos dispensarios públicos y privados del sur de Quito, que requirió de mas espacio para brindar atención a los miles de solicitantes que acudían mensualmente, ampliando sus servicios a una maternidad y al servicio de hospitalización. Todo ello pudo ser realidad gracias a la ayuda económica privada, a donaciones personales y a la entrega desinteresada de prestigiosos médicos que acudían algunas horas a la semana a cambio sólo del agradecimiento sincero de quien recibió su tratamiento o de un sueldo simbólico, los que lo necesitaban.
Pero su obra cumbre llegaría a ser el Hospital "Un Canto a la vida" que desgaciadamente no pudo ver finalizado, porque el P. Carollo dejó el mundo en el año 2005 a causa de una larga y penosa enfermedad, durante la cual, no descansó nunca en la apelación de la solidaridad de buenas personas, para la realización del hospital. Tuve la oportunidad de participar en los inicios de este proyecto gracias a una invitación realizada por su mentalizador, al grupo apostólico al que yo pertenecía en las Comunidades de Vida Cristiana (CVX). Recuerdo que en aquellas reuniones pude reconocer la grandiosidad de su personalidad y de su fé, ya que mientras nosotros, jóvenes llenos de ilusión por hacer cosas nuevas, nos preocupaban aspectos técnicos, administrativos o económicos con que contaría el futuro hospital. Él, nos manifestaba que no nos preocupemos por ello, que todo lo demás vendría por añadidura, ya que Dios lo proveería lo que necesitemos, porque lo que mas le interesaba, es que a travez de profundas reflexiones bajo la luz del evangelio, discerniéramos, nuestra misión de entregar nuestra vida y nuestros conocimientos hacia los mas desfavorecidos. Era tan grande el poder de su fé, que nos conmovía y su coherencia personal, constituyó al menos para mí, un modelo a seguir el resto de mi vida. Lamentablemente Dios quiso que no continuáramos en aquel proyecto, ya que nos tenía preparado otros derroteros donde también creceríamos como personas y profesionales. Felizmente la obra empezó, creció hasta que ha sido oficialmente inaugurada en el mes de agosto de 2010, gracias al apoyo de todos, incluyendo el Estado Ecuatoriano.
Cuenta con doscientas camas, todas las especialidades médicas, centro quirúrgico, consulta externa, servicio de emergencia y desde ya, sus usuarios hacen uso de él recibiendo atención de primera calidad a cambio de un simbólico pago, tal como lo soñó el P. Carollo, ya que para él, "los pobres tenían que ser los primeros".

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