lunes, 22 de noviembre de 2010

ADOLFO SUÁREZ, EL PRESIDENTE DE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA

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Foto: historiasdelahistoria3@blogspot.com

Parece que los países que necesitan grandes cambios históricos, requieren de la suerte de contar con un líder lo suficientemente capaz que lleve a cabo con éxito dicha tarea, y eso es lo que afortunadamente le sucedió a España en el proceso de Transición de la dictadura Franquista que duró mas de cuarenta años hacia la Democracia, en la década de los 70.Y dicho líder no fue otro que Adolfo Suárez, que hoy por hoy, es uno de los personajes de la historia reciente gratamente recordado y que aún ejerce cierta fascinación en los españoles a tal punto que se han publicado varios libros con éxitos de ventas y se ha hecho una serie de tv de dos capítulos sobre su vida.

Fascinación que tal vez se explica, en las interrogantes que se dan por el hecho de que es un hombre que no fue ni noble ni rico, profesionalmente no fue brillante, incluso se asegura que nunca leyó un libro, ni le interesó la cultura y sin embargo llegó a tan alto como ser Presidente de Gobierno Español hasta por tres ocasiones. La respuesta parece estar en que Adolfo Suárez, aparte de tener una infancia y una adolescencia muy dura, debido al abandono del hogar por parte su padre, aunque este episodio cuenta muy poco aquí en esta sociedad, ya que los errores de los padres no son culpables los hijos y mas bien es un incentivo para ser mejor persona, contó con circunstancias históricas y políticas favorables, como el fin de una dictadura que estaba caduca y agonizante, además de un innegable encanto personal y de un gran olfato político, que le permitió lograr los objetivos que se propuso conseguir.

Dicho olfato político le permitió contactar con personalidades políticas que iban a ser como fichas útiles en su camino hacia el poder. Por lo mismo, supo ver en el Principe Juan Carlos, futuro Rey de España y cuando nadie lo creía, el papel importante que iba a tener en el futuro, por lo que cultivó su amistad. El Rey fue precisamente el que lo eligió de una terna de candidatos, para que sea el Presidente de Gobierno, lo que fue una sorpresa para todo el mundo ya que nadie se esperó ver a un joven político, casi desconocido, como el nuevo Presidente que se encargaría de llevar a cabo el delicadísimo proceso de la Transición.

Si bien tuvo algunos fracasos y errores, éstos fueron producto del sistema que imperaba en aquella época, aunque a la larga estos no contaban en su arrolladora personalidad, porque siempre miraba hacia adelante. Su vida política ascendió a la par que su inicial patrocinador, Fernando Herrero Tejedor, un destacado y poderoso político, que como Gobernador de Ávila lo contrató como su secretario personal cuando apenas era un joven recién licenciado en Derecho y que a partir de allí, fue llenando su curriculum político con varios cargos hasta llegar a ser Presidente de Gobierno. Entre los cargos que ocupó se destacan el de director de RTVE y Gobernador de Segovia.

Ya como Presidente de Gobierno, propulsó la Reforma Política con la nueva Ley de asociaciones por la cual se legalizaban los partidos políticos incluido el partido Comunista, que participarían en las primeras elecciones democráticas luego de la dictadura, en donde lógicamente no habían elecciones y por ende, partidos políticos. Carrillo, el máximo representante comunista, que vivía en la clandestinidad, sabía que con la venganza o la provocación destruirían la Reforma y la Transiciónpor lo que tuvo que hacer concesiones por el bien de la democracia, como aceptar formalmente la Monarquía y la bandera, luego de varias horas de diálogo con Suárez. Esta reforma tuvo mucha oposición, pero gracias al impulso tenaz de Suárez fue aprobada primeramente en el Congreso y luego confirmada en un referéndum con un aplastante triunfo, con el 94% de votos favorables. Esto sin duda, le significó también un triunfo personal, por lo que se presentó en lo posterior a dos elecciones presidenciales, ganándolas abrumadoramente.

Logró además, que distintos grupos se sienten en una mesa a dialogar, a renunciar a sus intereses personales, a que los políticos del antiguo régimen se pongan en segundo plano por el bien del País, y muchas veces, como en la elaboración de la Constitución, sin cobrar nada por ello. Y todo ello, dentro de la mas estricta legalidad.

En su tercer gobierno tuvo problemas de toda índole, ya que si hubo consenso en los inicios para la instalación de la democracia, terminado este periodo vinieron los enfrentamientos propios de la política, lo que sumado a la idea de que los cargos políticos nunca dimitían y debían permanecer pese a todo, decidió él dimitir por el bien del país. "No es lo mismo dimitir que ser destituido. Lo primero es mas noble que lo segundo" dijo. Pero durante el debate sobre la investidura de Calvo Sotelo en el Congreso se produjo el Golpe de Estado, el famoso 23-F donde ocurre la inolvidable imagen solitaria de Suárez en el hemi círculo, mientras el golpista Tejero realiza disparos en el aire. Su amigo Luis Herrero le preguntó luego del episodio, que porqué no se escondió debajo de los currules como los otros y él le contestó en son de broma, que no le hubiese gustado dar la imagen de España al mundo, con su Presidente mostrando el culo del miedo. (Vienen a mi mente las grotescas imágenes de aquel Presidente ecuatoriano destituido, tropezándose en su desesperada huida hacia el helicóptero que lo llevaría hacia el exilio).

Bromas aparte, esa actitud demostraba el talante democrático de Suárez, que incluso siendo secuestrado por Tejero, éste le apuntó desafiante la pistola en el pecho y Suárez le dijo con autoridad que aún era Presidente de Gobierno y que se cuadre, a lo que Tejero se dio media vuelta musitando palabras inaudibles.

Lamentablemente luego de su retirada de la política, poco mas se supo de él, aparte de habérsele sido otorgado el Ducado de Suárez por parte del Rey Juan Carlos, la muerte de su esposa y de su querida hija, ambas de cáncer, hasta la noticia recientemente divulgada por parte de su hijo mayor en la que comunicaba que su padre sufría de Alzheimer. Sin duda la enfermedad avanzará anquilosando sus neuronas, borrando para siempre de su memoria recuerdos hermosos y tristes de su vida, pero lo que sí es seguro es que la sociedad española no olvidará nunca el aporte que Adolfo Suárez ofreció para la implantación de la democracia, instalando una forma de hacer política que perdura hasta hoy, para que gocemos de una democracia que con virtudes y defectos, es ejemplar.

Para concluir dejo aquí una hermosa reflexión que nos ha dejado Adolfo Suárez para la posteridad sobre lo que para él, fue la Transición y que debería servir de reflexión para todos los pueblos que queremos vivir en una sociedad mas justa y democrática: ..." La transición fue un proceso político y social de reconocimiento y comprensión del distinto, del diferente, del otro español que no piensa como yo, que no tiene mis mismas creencias religiosas, que no ha nacido en mi comunidad, que no se mueve por los ideales políticos que a mí me impulsan y que, sin embargo, no es mi enemigo sino mi complementario, el que completa mi propio yo como ciudadano y como español, y con el que tengo necesariamente que convivir porque solo él y yo podemos defender nuestros ideales, practicar nuestras creencias y realizar nuestras propias ideas. Creo que nadie, en política democrática, posee la verdad absoluta. La verdad siempre implica una búsqueda esforzada que tenemos que llevar a cabo en común, desde el acuerdo de convivir y trabajar juntos".....

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