jueves, 3 de marzo de 2011

LOS OTROS HEREDEROS


Foto: Luis Alfonso de Borbón y su esposa Margarita. elpais.com

Hoy voy a contar algo diferente, tal vez de cierto glamour. Contaré sobre la Monarquía española. (Bueno, de una parte).

Sin duda la realeza, es un tema que apasiona mucho en España y fuera de sus fronteras, sobretodo en Latinoamérica. Muchos españoles están a favor y otros en contra. Por un lado (a vueltas con el tema de las dos Españas), hay monárquicos que lo son mas que el propio Rey Juan Carlos y la defienden con llamativa pasión y por otro lado, hay quienes piensan que está caduca y que cuesta mucho dinero al Estado, considerando que cada año tiene asignada casi nueve millones de euros para su manutención y que sin embargo es una de las asignaciones mas “modestas” de todas las realezas europeas. A pesar de estas discrepancias, nadie duda que es la que mejor representa la tradición y la cultura española, amén de la estabilidad democrática, que muchos le dan el mayor mérito al Rey Juan Carlos.

Sin embargo a lo que voy, es una parte de su historia que despertó gran interés en mí. Aquella que tiene que ver con el hecho de que probablemente ahora no reinaría Juan Carlos, sino uno de sus primos, si no fuese por una serie de increíbles circunstancias que contribuyeron a que él lo fuera.

Para entender esto nos remontamos al abuelo del Rey actual, el Rey Alfonso XIII. A principios del siglo XX, él tuvo siete hijos legítimos con la reina Victoria Eugenia de Battenberg, de los cuales dos heredaron de su madre la enfermedad de la Hemofilia, que a la vez le trasmitió su abuela, la Reina Victoria de Inglaterra.

De tal manera que el hijo mayor Alfonso, uno de los portadores de la hemofilia, siendo el heredero, tuvo que renunciar a sus derechos dinásticos debido a la enfermedad. Murió prematuramente sin dejar descendencia. Luego fue su segundo hijo Jaime, el que también renunciaría a sus derechos dinásticos por presión paterna, a favor de su hermano menor Juan, padre del actual Rey Juan Carlos, debido a que nació sordomudo. A cambio, heredó de su padre los derechos dinásticos al trono de Francia, que actualmente ostenta su nieto Luis Alfonso de Borbón Martínez Bordiú-Franco.

Don Jaime tuvo dos hijos, Alfonso y Gonzalo. Y particularmente Alfonso, tuvo una vida marcada por la tragedia y que, de no haber renunciado su padre a los derechos dinásticos, hubiese sido el actual Rey y su hijo Luis Alfonso, el Príncipe de Asturias. Su padre intentó arrepentido años después, recuperar los derechos dinásticos para su hijo, pero fue inútil. No había marcha atrás.

De nada sirvió además, que Alfonso se case en su tiempo con la nieta del dictador Franco, Carmen Martínez Bordiú, aspirando a que con este matrimonio, el dictador le nombrara su sucesor en vez de su primo Juan Carlos. Aunque siempre negó que su matrimonio tuviera ese objetivo, ya que se casó muy enamorado de ella, esto no impidió que luego de muerto el dictador, se divorciasen.

Luego de su divorcio de Carmen, la nula posibilidad de recuperar sus derechos dinásticos y arrastrando una infancia triste debido a que sus padres se divorciaron cuando era niño, Alfonso se convirtió en el “Príncipe triste” de Europa. Como si esto no fuese suficiente, un fatal accidente de tránsito le arrebató a uno de sus dos hijos, el mayor, hasta completar su destino trágico, falleciendo él mismo algunos años después, en un confuso accidente mientras esquiaba en EEUU.

Actualmente su hijo Luis Alfonso, vive una existencia tranquila, alejado de sus recuerdos tristes y felizmente casado con una chica de la alta sociedad venezolana, con la que tiene tres hijos. Pretende junto con otro aspirante, al trono inexistente de Francia, ya que allí no existe Monarquía. De existir, sería coronado como Luis XX de Francia.

Con esta historia llegué a la conclusión que el destino es caprichoso, y que la realidad supera a cualquier ficción.

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