jueves, 14 de julio de 2011

LOS GUANDOS de Eduardo Kingman


La primera vez que ví "Los Guandos" (Eduardo Kingman-1941), fue en la Casa de la Cultura Ecuatoriana hace unos quince años, gracias a la recomendación de un familiar y según dicen los entendidos, es la mejor obra pictórica ecuatoriana de todos los tiempos. Personalmente creo que es así, ya que es un cuadro realmente impactante sobre todo en lo que respecta a su tamaño, la belleza cromática, así como por la temática que ella representa.

Guandos significa en el idioma quichua "cargadores" y los únicos guanderos que han existido, han sido siempre personas de raza indígena que cargaban desde principios de siglo, -donde ya se tiene constancia de ellos-, grandes objetos sobre sus espaldas. Cuentan que atravesaban desde la costa ecuatoriana por la vía del Cajas hasta Cuenca, transportando desde el primer automóvil hasta las piezas para la primera empresa eléctrica de Cuenca. Aún recuerdo que de pequeña, me llamaban la atención porque observaba que estos "cargadores" eran personas de baja estatura, desnutridos y sin calzado que cargaban muchas veces muebles u otros objetos que sobrepasan creo hasta tres veces su peso. Y luego les pagaban una miseria por ello.

De acuerdo a un editorial del diario HOY en 1997, su autor Eduardo Kingman, genial pintor ecuatoriano expresionista, especializado en el indigenismo, reconocido pero poco promocionado, se inspiró en ellos, cuando en el año 1939 camino de la vía Aloag, los observó llevando una carga enorme, seguidos de un mayoral montado. Esa imagen grabada en sus ojos, la plasmó magistralmente en el lienzo a los indígenas con sus rostros despojados de sentimientos y el poder en forma de sombras oscuras y de muslos de caballo.

Por tanto, este cuadro no puede ser mas actual, ya que lleva a la reflexión de las condiciones infrahumanas en que siguen viviendo los indígenas ecuatorianos. Es posible aún verlos en la serranía ecuatoriana ejerciendo de guandos, ya no cargando objetos pesados sobre sus hombros para ganarse unos cuantos centavos, sino llevando sobre sus hombros la pesada carga de la pobreza, de la discriminación y de la ausencia de derechos que aún en pleno siglo XXI, persisten.

6 comentarios:

Mark Gorecki dijo...

Gracias por haber escrito sus comentarios sobre esta obra de arte de Eduardo Kingman. Voy a compartirla con la información cultural que ha escrito con la clase de español que enseño en ee.uu. y por supuesto voy a dar crédito a su blog. Escribió que recuerdas que cuando era niña usted, todavía existían los guandos. Este hecho me sorprendió, pues siempre asociaba los guandos con la época del libro Huasipungo. Sé que la carretera entre Guayaquil y Cuenca es relativamente nueva, tiene una idea cuando más o menos esta profesión dejó de existir.

Jessica Jiménez Z. dijo...

Gracias por sus amables palabras. En verdad, yo recuerdo que por los años setenta sobre todo en la provincia de Bolívar y por los alrededores del terminal terrestre "Cumandá" de Quito, la capital del Ecuador, seguían trabajando estos "cargadores" o "guandos", lo cual me producía mucho dolor e indignación personal pese a mi tierna edad. Afortunadamente, fueron desapareciendo a lo largo de los años, más por falta de trabajo -creo- que como reclamo al respeto de sus derechos humanos, en consecuencia, actualmente que yo sepa, ya no existen.

Fabricio Estévez dijo...

Buenas tardes, he leido sus comentarios, en el Instituto de la Ciudad, acabamos de auspiciar un Beca de investigación: Proyecto Fotográfico “Cargadores de San Roque” de Luis Herrera.

Lamentablemente este oficio persiste, pueden comunicarse al 3952300 Ext 16005 y con gusto les compartimos los resultados del mismo

Jessica Jiménez Z. dijo...

Qué pena que aun persista esta injusticia. Muy pronto estaré en Ecuador y me comunicaré con usted Fabricio. Gracias por la aportación.

Fulgencio dijo...

Conocí la obra de Eduardo Kingman de la mano de unos entrañables amigos quiteños. Visité su casa museo y quedé atrapado en su riqueza cromática pero también en la expresión de sus imágenes. Una expresión que va más allá de la realidad, formando un alo de tristeza, sobre todo en el ámbito del indigenismo. Sus manos, al igual que las de Guayasamín, me fascinan. Me gusta tu comentario.

Jessica Jiménez Z. dijo...

Si, Guayasamín y Kingman son los representantes de la pintura indigenista del Ecuador. Gracias Fulgencio por su comentario.