miércoles, 30 de mayo de 2012

CINE Y COCINA, Un cóctel de sensaciones



Foto: Disney.es

Hace unos pocos días vi por televisión la película "Julia&Julie", misma que tuve mucho interés de verla, ya que cuando la estrenaron propició muchas críticas y publicidad, sinembargo debo reconocer, que me llevé una gran decepción.

Y lo digo porque he visto películas que hablan de la cocina y que contienen argumentos que producen sensaciones sobre el tema, y este filme si pretendió hacerlo,  pues no lo logró.

La película trata de la vida de una famosa cocinera norteamericana Julia Child,  que según parece, era bastante original en su modo de llevar a la práctica sus recetas francesas. Sú afán de publicar su libro de recetas fue contada en paralelo, con la experiencia culinaria en el presente de otra cocinera llamada Julie, que comparte diariamente en su blog, cómo le salen las recetas de la famosa Julia.

Las recetas a lo largo de la película fueron contadas sin gracia y con prisa, tanto que el famoso pato deshuesado, - plato estrella de la película- , nunca se vio cómo se lo deshuesó. Menos mal que la actuación de una de mis actrices favortitas, Meryl Streep  salvó la película, aunque paradógicamente,  no me pareció tan creíble, al querer emular sin éxito, lo graciosa que al parecer fue Julia.

Creí que talvés la causa de ello, se debía a que es una película realizada en EEUU, que por lo que he sabido, no tienen mucha cultura culinaria, pero luego me vino a la mente que también  había visto hace poco una bella película norteamericana, llamada "Entre copas", donde un par de amigos viajan durante una semana por las costas californianas, mientras disfrutan del arte del vino, visitando sus viñedos, catando sus vinos y acompañándolos con deliciosos platos , reencontrándose al final y sin proponérselo, con un destino que creían ya marcado. 

Asociando países y gastronomía, recordé que en mi temprana edad disfruté la película de dibujos animados de Walt Disney:  "La dama y el vagabundo" que  me permitió relacionar el amor y la pasta, con la lejana Italia. Película acicalada por dos chefs italianos  que hacen de cupidos de la pareja de perros, a los que les  sirven spaguetti al tiempo que coreaban una apasionada canción de amor. El ambiente era imposible no percibirlo.

También de Italia, pero como herencia arraigada en la gastronomía argentina, cuenta la película "El hijo de la novia" cuyo argumento gira en torno a la vida del protagonista, quien por mantener el prestigio del restaurante que montaron sus padres, Ricardo Darín casi pierde la vida, la novia y la familia. Era tanta su búsqueda de la perfección que no olvidaremos que para que salga un perfecto  "Tiramisú" tiene que hacérselo con queso italiano  "mascarpone". Receta legada de su madre , quien mantiene viva su presencia en la familia, pese a estar enferma de Alzheimer.

Otro película también latinoamericana, trasmite el costumbrismo mexicano de principios de siglo XX a través de la gastronomía, en "Como agua para chocolate", película homónima del libro de la escritora Laura Esquivel,  que no deja indiferente en cuanto a relacionar el desarrollo de la trama con las recetas de la época, con sus primitivos instrumentos y sus productos naturales, que me recordaban la comida tradicional que felizmente, aún gozamos en Ecuador. El mérito tanto del libro como de la película, es que en muchos, la comida despertó también sensaciones eróticas.

En cuanto a la cocina oriental, en el " El erizo",  disfrutamos de las costumbres milenarias de la cocina japonesa, elegantemente descritas por el señor Ozú, quien enamora a la portera del edificio Reneé, con su comida.  Ozú, recomendó que para servirse el ramen, hay que sorberlo sonoramente.

La presencia de los Inspectores de Sanidad o de los Críticos culinarios en prestigiosos restaurantes, se encargan de aumentar la emoción en los espectadores, cuando por ejemplo en "Adictos al Amor", el dueño del restaurante francés, quien depende de aquella visita no solamente por su futuro profesional o personal sino también por su futuro sentimental, se ve arruinado por la venganza de una ex novia despechada que inunda de cucarachas la cocina, a tal punto que es inolvidable aquella escena de la cucaracha en la cuchara, a punto de entrar en la boca del inspector. Lógicamente el local fue clausurado.

Y por último, volviendo a Europa, nada igualará al universo de sensaciones vividas en otra película de Walt Disney,  "Ratatouille" que ambientada - como no- en la meca de la gastronomía, Paris,  acompaña de imágenes, colores y música,  al trabajo de los ratones que no dudan en ablandar la carne a puñetazos y al antipático y estirado crítico culinario Ego, que revive sus recuerdos infantiles gracias a la mágica receta del ratoncito Remy. Situación que le lleva a su ruina profesional, al comentar en su prestigiosa columna periodística, que el mejor chef de Francia,  ¡es un ratón! . Aunque que no por ello renunciará, a seguir degustando aquel delicioso plato.

Sensaciones que creo, no dependen solamente de un buen director, de buenos actores y de un buen argumento, sino también de guisos magníficamente contados.

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