jueves, 13 de diciembre de 2012

¿HACIA DONDE VA EL PERIODISMO ECUATORIANO?


Foto: Serie de t.v. Lou Grant

La tremenda crisis económica que estamos viviendo en España, está produciendo una gran sensación de pesimismo a nivel general, la misma que se ha extendido a diversos ámbitos del mundo profesional entre ellos, el periodismo.

Y lo han exteriorizado abiertamente, dos escritores destacados como son Arturo Perez-Reverte y Maruja Torres, en sendos artículos de opinión en los medios de comunicación que colaboran.

Ambos manifiestan entre otras cosas, su preocupacion por  la invasión de las nuevas tecnologías informáticas y de su nostalgia sobre el periodismo de antaño, particularmente Pérez- Reverte, quien recuerda a dos personajes importantes de su vida, que lo marcaron personal y profesionalmente, y eran el corrector de estilo y el redactor veterano, quienes le enseñaron más que cualquier universidad o escuela de periodismo, ya que tenían las claves del oficio y la experiencia que él como joven periodista, no lo tenía, contagiandole a través de sus enseñanzas el amor al periodismo.

Maruja Torres en cambio, se lamenta de la decadencia en que ha caído el periodismo actual, y recuerda a más de sus buenos tiempos como periodista, aquella serie de televisión norteamericana, Lou Grant, que contaba la vida de los periodistas de un periódico local de Los Angeles, que inspiraron a los periodistas en los 80', por la ética y profesionalidad con que la profesaban.

Sin embargo, esta misma escritora en una entrevista, deja un espacio abierto para el optimismo, concluyendo  que sólo el buen periodismo podrá vencer a todos los enemigos que lo acechan, contando  solamente la verdad, a través de historias originales e interesantes o haciendo buenas entrevistas que despierten el real interés de los lectores.

Por otro lado y constantemente, se publican reportajes y opiniones en los medios escritos o audiovisuales españoles, que invitan al debate de casos en que está en entredicho el verdadero periodismo, como por ejemplo el caso Murdoch  en Inglaterra, donde al final de las investigaciones, el Juez Levison que llevó el caso, cuestiona la autoregulación en la prensa y recomienda la necesidad de normatizarla, para evitar desafueros como este sonado caso.

Pero esta sensación de pesimismo sobre el periodismo, no es exclusivo de España, lo es también de Europa en general, de EEUU y otros lugares del mundo, donde periódicos importantes se enfrentan al dilema de seguir a través de los medios digitales, pagando una cuota por ello o simplemente cerrarlos y llevar con ellos a la desocupación a miles de periodistas. Incluso se alerta  que el último lector de un periódico de papel morirá en 2043 y lamentablemente, si eso sucede entonces ya no podremos opinar.

Pese a ello, constato con pesar que nada de lo anterior se informa o se debate en Ecuador, peor hacer un seguimiento de estos temas, y si se lo ha hecho, ha sido a manera de alguna mención que lógicamente ha pasado desapercibida. Casualmente a pocos días de publicar esta opinión, se ha hecho algún eco el diario El Telégrafo, sobre el caso Murdoch-Juez Levison, pero poco más.

Esto ha propiciado sin duda, que exista en los medios de comunicación una ausencia de una verdadera autocrítica y al contrario, he constatado más bien un exceso de autocomplacencia, lo que sin duda redunda en la baja calidad del periodismo, del cual han alertado varios ciudadanos conscientes de esta situación.

Al parecer, el deterioro del país de las últimas décadas, no solamente se manifestó  a nivel la de la democracia o de la educación, sino también a nivel de la formación profesional periodística. Un deterioro manifiesto, al constatar que las personas que escriben,  parecen no tener ni los más mínimos conocimientos de gramática y ortografía, evidenciándose aún más en cuanto al contenido, que muchas veces se reduce a una simple transcripción de una nota de prensa o la repetición en el contenido, del mismo titular.

Personalmente no es que sea una erudita en el tema, ya que afortunadamente gozo de una profesión que me encanta y me da réditos personales y económicos, pero si me considero una ciudadana que tiene los conocimientos básicos de alguien que se preocupa por informarse, además que crecí junto a un profesional del periodismo, que fue mi propio padre. Y por lo mismo, sé que latinoamérica no es lo mismo que iberoamérica, o que hay noticias que merecen ocupar la portada de un periódico o que son de relevante interés para la ciudadanía y no aquellas que cuentan que han hallado una gigantesca serpiente de 5 metros en Florida o que se han subastado los calzoncillos de Elvis Presley, o que los gringos prefieren latinas para una aventura extramatrimonial, noticia que conlleva implicaciones graves sobre el tema  como el racismo, la violencia de género y los estereotipos preconcebidos, que lamentablemente no fueron profundizados en aquel momento.

Creo por lógica, que se deben publicar noticias que inviten a profundizar del porqué sucedieron los hechos, cuáles fueron los condicionantes económicos o sociales que desencandenaron el mismo y cuál es su influencia en la sociedad. En fin, un análisis o una  investigación que permita a la ciudadanía reflexionar y preguntarse del porqué de un hecho del cual no quiere ni debe ser indiferente.

Lo que ejemplifico anterioriormente evidencia además, una  total desconexión de la prensa con el ciudadano, sin contar que los medios informáticos como las redes sociales, han democratizado la información, provocando tal vez un exceso de la misma, pero que al final no deja de ser eso, información.

Me encanta una excelente sección en el diario El País llamado "El Defensor del Lector", que he constatado siempre da la razón al lector, manifestando un respeto por el mismo y por su opinión,  ya que no solamente se le ofrece las disculpas del caso sino que además, se le explica, se le fundamenta del porqué de su proceder y lo que es más importante, hace autocrítica cuando el caso lo amerita.

Al no contar con este importante recurso en Ecuador, recurrimos a  "La carta de los lectores", en la que afortunadamente algunos medios me han dado espacio, no así otros que concluyo que el comentario no es del agrado del mismo. Me parece un craso error. Si comentáramos sólo lo que quiere el medio, ¿que sentido tiene entonces la libertad de expresión?. Si no la publican u omiten mi comentario, no me acallan a mí, sino a toda una sociedad, porque  no soy una simple lectora, sino que soy antes que nada, una ciudadana que discierno, que debato y que saco mis propias conclusiones y en consecuencia influyo y creo corrientes de opinión en el resto de mis conocidos. Si digo el diario tal, no me publicó, me pregunto ¿porqué? ¿ a qué tiene temor? e inmediantamente genero un debate con mis conocidos, que a la vez generarán con otros y provocará que todos dejemos de ser leales a dicho medio. Y al dejar de ser leales, como dice una admirada periodista española,  Soledad Gallegos- Díaz, es porque se ha perdido el buen periodismo, se ha perdido la confianza y ya no se cree en ese medio.

Añoro la pasión por la profesión que tenían excelentes periodistas ecuatorianos, en los tumultosos pero tal vez románticos años 70' y 80', que se jugaban hasta la vida por ofrecer las noticias en los periódicos, informándonos no solamente la noticia sino también sus impresiones en primera persona, haciendo que lo vivamos intensamente como si hubiesemos sido testigos presenciales de los mismos.  Profesionales que a lo mejor se inspiraron en los periodistas y escritores del boom latinoamericano o en sonados casos como el "Watergate", cuyos protagonistas los periodistas Bernstein y Woodward que alentados por la dueña del Washington Post  y pese a los riesgos que corrían, consideraron que primaba el interés de la información a toda una ciudadanía, a los intereses empresariales o personales. Mi padre mismo, alguna vez tuvo que ir vendado a hacer una entrevista a un personaje importante.  Y aquellos fueron riesgos que asumieron, para que todos salgamos ganando.

Volviéndo con Soledad Gallegos-Díaz, manifiesta que siente una gran preocupación por que los medios ya no buscan el periodismo de calidad. Dice: "Me preocupa que ahora el periodismo de investigación, el periodismo de calidad, esté siendo financiado en Estados Unidos, sobre todo, por fundaciones sin ánimo de lucro, porque eso quiere decir que las grandes empresas periodísticas norteamericanas ya no se lucran del periodismo de calidad y de investigación. Y eso me parece peligroso." Concluye.

Pero no todo parece negativo en el periodismo ecuatoriano, ya que se avisora una pequeña luz en la oscuridad. Algunos periodistas  reconocen que algo no va bien. Y lo comprobé, cuando leí una entrevista a una periodista llamada Nuria León, realizada por Ruben Darío Buitrón, quien reconoce que algo anda mal en el periodismo ecuatoriano y que cree que toca aprender de los que no están haciendo bien. Incluso el propio entrevistador, está consciente que están perdiendo la lealtad de los lectores.

Estos comentarios sin duda, hay que festejarlos, porque hay que reconocer que pese a todo, necesitamos de la prensa. Pero necesitamos de una prensa plural que permita formar ciudadanos críticos y no una prensa monopólica, que manipula con sus titulares y sus opinones.

Necesitamos además, que el periodista siga siendo el depositario de nuestro derecho a ser informados pero para ello, los ciudadanos deberíamos empezar a cuestionarnos, a exigir la verdad y por ende, a exigir un buen periodismo. Los ecuatorianos aunque no lo parezca, nos lo merecemos.

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