miércoles, 14 de agosto de 2013

UN VASITO DE AGÜITA, POR FAVOR....


Foto: Metro de Moscú
Foto: Metro de Quito. www.orfisaikc.com


Dice la afamada escritora Isabel Allende en su libro "Mi país inventado", que los chilenos  - yo añadiría que los ecuatorianos también,-  suelen expresarse con frases con sufijos diminutivos en su vida diaria. Por ejemplo dicen: "Por favor, ¿me regala un vasito de agüita?", forma de expresarse que se refleja también en la película protagonizada por Michael Douglas y Kathleen Turner, "Tras el corazón verde", cuando los protagonistas huían del enemigo en un lugar escondido de Colombia y se encuentran con un campesino al que le piden ayuda. El sujeto les dice que no se preocupen que con su "burrito" lo van a hacer y los protagonistas se quedan fríos imaginándose cómo van a huir con un burro, cuando en el momento crítico de la huída, el campesino saca su "burrito" y es una tremenda camioneta cuatro por cuatro del año, con llantas radiales y no se cuantos artilugios más, en el que efectivamente logran hacerlo.

Estas anécdotas me han permitido llegar a la conclusión que con este particular lenguaje, que visto lo visto es típico de la mayoría de países latinoamericanos,  se me antoja es una forma disimulada de presumir lo que se tiene en el ámbito privado. Se dice "te voy a mostrar mi casita", efectivamente es una mansión con lo cual, se pretende que el interlocutor se lleve la impresión que es rico y que al mismo tiempo piense que es humilde. Uno dice, "si esa es una casita, ¿cómo será cuando tenga una casa?."

Formas de ser de nuestra cultura que evidentemente no hacen daño a nadie, pero que sin embargo me preocupan porque si bien se circunscriben a lo privado, en lo público parece ser lo contrario. Esto lo saco a colación a propósito de la futura construcción del Metro de Quito, donde al parecer existe preocupación de cierto sector de la ciudadanía porque " va a costar mucho dinero" y por lo mismo, se han propuesto otras alternativas que van desde los trenes voladores hasta potenciar el ya colapsado trolebús. De acuerdo a ese mismo concepto, nos hemos conformado a lo largo de nuestra vida republicana con un puentecito, una callecita, un parquecito, un terminal modesto, un senderito, etc... cuando debería ser lo contrario, ya que por ello la ciudadanía paga sus impuestos, aparte de los ingresos que por otros conceptos tiene el país como el petróleo, turismo, etc..

Nada me alegraría más en la vida, que el problema del transporte de Quito se solucione de una buena vez, ya que para mi modo de ver, sólo el Metro es la mejor solución, en vista de la topografía particular de Quito que a más de estar rodeada de montañas, es como un fideo lazo, es decir estrujada en su parte central, que sería el mal llamado "Centro histórico" y el resto del lazo que se abre hacia el infinito, el sur y norte de la ciudad.

El Metro tiene la particularidad que puede construirse debajo de la superficie de la manera que uno quiera, constituyéndose en una verdadera ciudad subterránea, donde no sólo se trazan las vías en la dirección que se necesita sino que también se adaptan a las necesidades a futuro. Mucho se ha hablado además, de que puede destruir restos arqueológicos importantes, que personalmente no me constan que existan, pero que me preocupan poco, ya que las empresas que construyen este tipo de obras, preven este tipo de incovenientes y se adaptan a las mismas.

De tal manera, que creo que ya es hora de pensar en grande, que aunque después presumamos ante los demás de tener una callecita por ejemplo, ésta sea en realidad una verdadera autopista de al menos seis vías que además de ser digna de una capital y de sus ciudadanos, - que nos lo merecemos,- también sea una obra que ayude a solucionar las grandes necesidades de tráfico.

No hay comentarios: