jueves, 14 de agosto de 2014

EL DEBATE INTERMINABLE SOBRE EL "TIN" DELGADO



                                         Foto: Google imágenes. Asambleísta Agustín Delgado

Hoy voy a comentar de un tema que de no ser positivo el debate que se ha desatado en torno a él, no me preocupara sinceramente, a no ser porque tiene visos de haberse vuelto un debate bizantino, como frecuentemente suele suceder en mi país, Ecuador.

De ahí, que he insistido frecuentemente de la enseñanza desde tempranas edades acerca del fomento al debate constructivo, del respeto al diferente, del conocimiento de las leyes, ya que es muy triste constatar cómo se desgastan las relaciones sociales en temas que ya son cosas juzgadas por ejemplo, letra escrita o leyes ratificadas mediante el sufragio universal.

En este caso se trata de un asambleísta de origen humilde y de raza negra, el famoso Agustín “Tín” Delgado, quien se destacó en sus buenos tiempos como futbolista y que consideró en su momento, que podía aportar al país siendo asambleísta. De sobra es conocido que mientras triunfó como deportista, no se olvidó de los suyos, creando una fundación que ayuda a la gente de donde él provino y aportando en todo lo que en sus manos fuera posible

Pues bien, el delito imperdonable que cometió este hombre, fue no haber podido leer un escrito durante una sesión de la Asamblea Nacional. Su dicción en verdad era pobre, atropellada, insegura y daba la impresión de estar leyendo algo que desconocía, demostrando su escasa formación educativa y el craso error de quien le pasó tal escrito, provocando una escena lamentable, para quienes nos vimos obligados a ver el vídeo que alguien se encargó de hacerlo circular por las redes sociales, con comentarios incluidos y con el evidente objeto de degradarlo como persona y como político.

No quiero analizar el supuesto trasfondo racista que habría llevado a la difusión de dicho vídeo, puesto que ha existido otros casos parecidos o peores y sin embargo no han tenido la repercusión que este caso provocó, evidenciado en editoriales, caricaturas, bromas y comentarios en las redes sociales, y porque también, el periodista Rubén Darío Buitrón ya lo hace en su excelente opinión aquí, sino que, por el hecho de como decía al principio de este  comentario, se hurga insistentemente en algo que ya no debería ser debatido por cuanto está escrito claramente en la ya ratificada mediante sufragio, Constitución del Ecuador, que al igual que la mayoría de los países del mundo, en su artículo 142, dice que “Podrán ser asambleístas las ecuatorianas y los ecuatorianos por nacimiento, quienes estén en goce de los derechos políticos y que sean mayores de 18 años”. Punto.

Dicho artículo no dice nada más. Ni que se debe ser intelectual, ni que se debe saber leer fluido, ni que debe ser universitario… Nada. Lo único, repito: ser ecuatoriano, estar en goce de derechos políticos y  ser mayor de 18 años lo que indica que puedo serlo yo, usted o ellos. CUALQUIERA que crea que puede aportar con algo al desarrollo del país, puede ser asambleísta.

Sin embargo, pese a ser palabra escrita, el debate está abierto porque mucha gente considera que él no debió haber sido asambleísta por no saber expresarse y no puedo estar más en desacuerdo con lo manifestado, puesto que la mayoría de los ecuatorianos se expresan como él y porque CUALQUIER PERSONA puede aportar con mucho, ya que me resulta increíble y por razonamiento lógico que alguien pese a no saber leer o escribir, no pueda ser un buen líder o no pueda tener buenas ideas que contribuyan al desarrollo de un país. 

Es más, considero que la forma de expresarse es lo de menos es una persona, lo importante es el contenido porque incluso un discapacitado físico puede hacerlo al tener limitadas algunas de sus funciones entre ellas la capacidad de hablar, prueba de ello es que para las elecciones al Parlamento Europeo, salió electo como parlamentario un chico del grupo “Podemos”, Pablo Echenique-Robba, con discapacidad física cercana al 88 por ciento y al que se le consideró mediante voto, que podía aportar con leyes al crecimiento de Europa. De acuerdo al criterio de quienes consideran que el Tín no debió ser asambleísta por no saber leer en público, este chico no debió haber sido electo. Personalmente a mí, no me importaría enterarme sea por su propia boca, o a través de un ordenador con altavoz que simula su voz, su proyecto que seguramente será factible.

Aun así y si consideramos a nivel personal que tal o cual persona no es apta para ser asambleísta, la democracia nos faculta para elegir mediante el voto si avalamos o no a dicha persona para cumplir dichas funciones. Y hasta allí habrán llegado nuestros sagrados derechos, porque luego, ser demócratas, significa respetar la decisión de las mayorías, que se me antoja que es en éste punto, donde radica todo el problema de cierto sector de la población ecuatoriana, a quienes se les hace difícil aceptar que lo que creían, no responde a las necesidades de la mayoría.

El momento en que se acepte la voluntad de la mayoría y que respetemos a las personas por lo que son, es decir seres humanos, podríamos considerar que hemos madurado políticamente, mientras tanto seguiremos discutiendo sin fin y sin sacar nada provechoso de ello.

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