jueves, 4 de diciembre de 2014

EDGAR LÓPEZ-BALLET “QUITUS” O LA PASION POR LA CULTURA ECUATORIANA




 Foto. Facebook. Quitus Ballet

 Foto. Facebook. Quitus Ballet

 Foto. Edgar López. Facebook. Quitus Ballet

Foto. Facebook. Quitus Ballet

 Foto:Jessica Jiménez Z.



Hablar de Ecuador y de la cultura ecuatoriana con Edgar López,  es transportarse en el tiempo y en el espacio, ya que él es un apasionado del tema que aun siendo originarios del mismo país, nos contagia, permitiéndonos sentirla con la misma pasión que él la trasmite. 

Y no solamente es el hablarlo sino también el vivirlo, ya que Edgar aquí en España, cuando inicialmente hace veinte años en la provincia de Pichincha junto a un grupo de jóvenes, le surgió la inquietud por conocer cuáles eran las raíces de una civilización que pasaba desapercibida y viendo que cada día estaba desapareciendo, en Madrid ensambló el denominado “Proyecto de difusión de los patrimonios dancísticos y musicales de la mitad del mundo”, creándose por ello el ballet “Quitus”.

Le he preguntado personalmente qué intentaba conseguir con la creación de este grupo y me contesta de la siguiente manera: " De acuerdo a  la investigación que se ha realizado  durante años, he intentado plasmar ciertos símbolos e íconos que están latentes en cada una de las festividades populares, manteniendo su esencia,  su olor y sabor ancestral para no dañar  el significado. Por ejemplo, hay figuras coreográficas que revelan el calendario agrícola solar, la vestimenta tiene relación con  cada una de las nacionalidades e intentamos no perder el uso de materiales parecidos a ciertas épocas, dando matices para que vayan acorde al mito,  leyenda, o tradición. Realizamos danzas de algunas culturas ecuatorianas, como la mestiza, la montubia, la quichua, y la afro-ecuatoriana. Dentro del campo musical, estamos incursionando en casi todos los géneros musicales ecuatorianos. En nuestras danzas integramos por tanto, una coreografía que ha sido estudiada hace tiempo y de cual se presenta como patrimonio vivo del país; con el conocimiento del simbolismo yacente en cada paso, en cada movimiento y expectativa de totalidad como grupo. Desde el dolor lacerante de la etnia indígena sufrida y oprimida, hasta el júbilo de las festividades populares; del ánimo picaresco y distendido del mestizo hasta su faceta angustiada y desgarrada. La pintura de Kingman o Guayasamín la música de Luis H. Salgado o la poesía de César Dávila Andrade, son fondo viviente para la puesta en escena, tanto como las costumbres conventuales o gentiles.”

Cada vez que el grupo va a realizar su actuación del que hemos sido fervientes seguidores, Edgar se toma el trabajo de intentar resumir al público presente, lo anteriormente dicho, tal es así que por ejemplo sabemos que “Quitu” significa tierra de la mitad, aglomeración de gente en la mitad. También le denominan Teto =Tierra Raíz.

Edgar considera que el arte y la cultura deberían inspirar alegría y emociones en las personas y por ello, su ballet es una explosión de colores, gritos, risas, saltos y ritmos que intentan trasmitir la riqueza de nuestra cultura que, contrariamente a lo que se cree, no es del todo triste, ya que según Edgar, considera que es un tema complicado de tratar puesto que se dice que todo ese colorido de las vestimentas y danzas,  llegaron del viejo mundo (como los encajes y bordados, o el color fuccia o cardenillo), cuando no es tanto así, ya que si revisamos la historia ecuatoriana, ésta habla del expolio a nuestros indígenas no solamente material sino también cultural, de la desgracia,  del maltrato y de la explotación de la cultura quichua, de la prohibición de  las maneras de danzar, del ejercicio de su religión, ocultando su música, sus dioses… manipulación que persiste hasta el día de hoy, desprestigiando la historia verdadera del  Buluguaya  Quitu –Cara, sin  aceptar que somos hijos del sol y que fuimos parte del imperio Inca (historia de  500 años). Con este argumento, Edgar pretende talvez, justificar nuestro conocido temperamento triste.

Actualmente él y su grupo, siguen llevando nuestra cultura por el mundo, con el gran esfuerzo de cada uno de sus bailarines, de su tesón y de su “amor a la camiseta”, constatando con tristeza sin embargo, que existen una infinidad de géneros  musicales y ritmos que están sin ser conocidos y estudiados por los mismos compatriotas, los mismos que van desapareciendo por culpa de la actual valoración de lo extranjero como Bolivia, Perú, entre otros. Yo misma, lamentablemente me encontraba en este grupo, ya que si bien conocía algo de nuestra música y danza, al conocer su obra, me di cuenta lo ignorante que era.
Lleva a la reflexión por ejemplo, que solamente el género Sanjuanito, recorre por los Andes de norte a sur y que el género musical “ chaspishca”  es la base de la mayoría de los ritmos ecuatorianos, inclusive del afro-Ecuatoriano conocido como “ la Bomba”.

La labor  de Edgar y su grupo, al igual que otros pocos pero muy profesionales artistas como pintores, músicos, cineastas, fotógrafos, cantantes y poetas es encomiable, considerando que son los representantes de nuestra cultura en España y que  Madrid es la puerta de Europa y del mundo. Privilegio sin embargo, del que intentan hacer un balance, comparar y madurar en el aspecto Artístico Cultural.  Se consideran un puente con el otro lado del charco para que conozcan el país multicultural, plurilingüe y multiétnico que somos y a los que hay que apoyarlos.

Felizmente y hace algunos meses, recibieron Edgar y su Ballet “Quitus” el reconocimiento oficial por parte del gobierno ecuatoriano, lo que hay que felicitarse como ecuatorianos por ello, ya que ellos se encargan con mucho esfuerzo y dedicación, de promocionar por el mundo, nuestra rica y bella cultura ecuatoriana.


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