domingo, 13 de noviembre de 2016

HERMANO SOL, HERMANA LUNA






Hoy voy a comentar nuevamente de un tema que me interesa mucho: de cine. Y concretamente, de la película “Hermano Sol, Hermana Luna”.

La vi por primera vez cuando apenas era una adolescente de unos 13 o 14 años, atendiendo a una invitación que nos hicieron a un grupo de alumnas del colegio donde estudiaba. Y verla, provocó una gran conmoción en mi vida no solamente por la belleza estética de la película, llevaba a cabo bajo la magistral puesta en escena por parte del afamado director Franco Zeffirelli, quien ambientó la ciudad medieval italiana de San Gimignano como si fuera Asís, para lo cual contó no solamente con excelentes actores, sino también con una impresionante fotografía, una conmovedora música compuesta por Donovan y un riquísimo diseño de vestuario.

Decía que provocó una conmoción en mi vida, porque sufrí una verdadera conversión cristiana, pese a que me consideraba católica y que en mi familia prevalecían valores cristianos, desde quien sabe cuántas generaciones anteriores.

Y a partir de aquel momento y al no poder volverla a ver en el cine, comencé a profundizar aún más en la vida de Francisco de Asís (1182-1226), a través de varios libros y folletos. En ellos, pude entender mejor el significado de varias escenas y de los diálogos de la misma. Por ejemplo, que el papa Inocencio III magistralmente interpretado por Alex Guinnes, había tenido un sueño la noche anterior a recibir a Francisco, donde observaba como un hombrecillo vestido en harapos sostenía una iglesia que se iba cayendo hacia un lado, lo que él inmediatamente interpretó como lo que Francisco representaría para esa Iglesia descarriada, a partir de entonces, algo que también se me rebeló particularmente, cuando comprendí que no era casualidad que el actual papa Francisco, haya elegido su nombre en un momento en que nuestra iglesia católica, también atravesaba una de las peores crisis que se recuerdan en los últimos tiempos.

Con los años, pude volverla a ver mediante el sistema VHS aunque en muy mala calidad ya que apenas se la podía apreciar de tan regrabada que estaba. Por fin, cuando llegué a España y se comenzaron a digitalizar las películas, pude adquirir una en DVD aunque en un precio prohibitivo. Pero no me importó, porque a partir de allí, la he vuelto a ver repetidas veces, especialmente cuando siento la necesidad personal o espiritual de hacerlo.

Actualmente y con la abundante información existente a través de internet, me interesé por saber ya varios aspectos técnicos de la misma, particularmente en qué año se rodó, si estuvo nominada al Oscar, quiénes fueron sus intérpretes y como son sus aspectos físicos en la actualidad. Lo típico. Así fue como me enteré que la película fue grabada en el año 1972 y que estuvo solamente nominada a mejor dirección artística sin ganarla, también que los dos actores protagonistas fueron escogidos pensando en que tenían que ser desconocidos, para lograr un mayor impacto en el espectador al ver rostros frescos en el cine y que del actor que interpreta a Francisco, Graham Faulkner poco se sabe, apenas unas fotos del estreno de la película y que luego de grabarla hizo unas cuantas más, para dedicarse posteriormente a negocios particulares y de esta manera, mantener a su familia. Actualmente deberá tener 69 años, es decir casi un anciano. De la actriz que interpreta a Clara, Judi Bowker, que siguió dedicándose a la actuación, pero con pocos éxitos y sí existen imágenes de ella, tanto de joven como en la madurez, donde se puede apreciar todavía ese rostro angelical que debió enamorar a toda su época.

Navegando otro poco más corroboro ya, que existe poca información de la película y solamente encuentro una lista que habla de las peores películas del cine, colocándola injustamente a Hermano Sol Hermana Luna en ella, con el pretexto que los diálogos son cortos e incomprensibles. Nada más en desacuerdo.

Para aquellos que como yo, nos consideramos católicos, el guión y los diálogos del que participó en su construcción el mismísimo Zeffirelli, son de una gran riqueza bíblica e histórica, sin contar que las escenas son metáforas de las mismas, como por ejemplo del sueño de Inocencio III mencionado anteriormente, cuando Francisco reconstruye con sus propias manos la iglesia de San Damián perdida en los hermosos valles de la actual Le Marche en la Toscana, o de la escena donde prácticamente se juega la vida por tomar entre sus manos a una insignificante alondra en los tejados de su casa, como símbolo de su descubrimiento del verdadero sentido de la vida.

En fin, la película para mí es toda una obra de arte, que luego de analizarlo bien y de buscarlo incansablemente, prefiero no saber cómo luce actualmente Graham Faulkner. Prefiero recordarlo cuando, como metáfora de su desprendimiento de las posesiones materiales del mundo, se desnuda y escoge a Dios como su verdadero y único padre a quien en su nombre, dedicará el resto de su vida para vivir en la más grande pobreza. Desnudo como hombre, como la gran obra de Dios, en todo su esplendor de juventud y de belleza, con toda la inteligencia y la libertad para escoger lo que mejor le parezca para su vida, como solo un Padre que ama a un hijo, puede permitírselo.

Es decir, como lo hace Dios con nosotros.


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