viernes, 13 de enero de 2017

LO QUE LEE UN CANDIDATO A PRESIDENTE DEL ECUADOR



Es lógica la preocupación que ha despertado entre los intelectuales y en la ciudadanía en general del Ecuador, el constatar que existe mucho desconocimiento y también poca preocupación por parte de los candidatos a presidente del Ecuador, con respecto al tema de la cultura.

Y no me extraña luego de haber leído un artículo publicado en el diario El Telégrafo, acerca de lo que leen los candidatos y de las actividades culturales en las que participan que, aunque reconocen que existe poca oferta en el Ecuador, en el caso del teatro por ejemplo, alguno se remite prácticamente a obras infantiles.

A excepción de Lenín Moreno y de Patricio Zuquilanda y a no ser por la reciente invitación a la Feria del Libro de Guayaquil al reconocido escritor J. M. Coetzee, quien ha despertado un cierto interés en determinados candidatos, los demás, no pasan de haber leído libros recomendados en Básico de Secundaria del colegio, incluidas algunas biografías de personajes famosos o libros de historia, pero todo muy generalizado. Hubo uno incluso que dice que lee la Biblia y a Khalil Gibran. Solo le faltó decir que había leído Juan Salvador Gaviota.

Como ciudadana que intenta nutrirse de buena literatura, a ser posible de los imprescindibles que un ser humano debe leer antes de morir, me hubiese gustado saber que en el velador o en la mesilla de noche de un candidato a presidente del Ecuador, se encuentran libros que demuestren su interés por problemas actuales como obras de Naomi Klein, en particular su “No Logo” o de la historia de la economía mundial como “El Capital” de Karl Marx.

En el caso de la candidata Viteri, al ser mujer y reivindicar su género como un logro dentro de la contienda electoral, me hubiese gustado libros que precisamente analicen el feminismo desde un punto de vista literario como “Madame Bovary” de Flaubert o socio-históricos como “El Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Inclusive que lee algún libro de escritoras premio Nobel como Alice Munro o Doris Lessing. Se lo hubiese agradecido como mujer que soy.

Aunque hablan como decía de haber leído a Coetzee, Dumas, Tolstoi, etc, añoré autores un poco más rebuscados como Albert Camus, Sartre, Roberto Bolaños o pertenecientes al boom literario latinoamericano fuera de los clásicos Vargas Llosa o García Márquez, como obras de Cortázar o de Borges.

Tanto que han defendido algunos la libertad de expresión, que me extrañó que no hayan mencionado libros de grandes periodistas como Oriana Fallaci, Tom Wolfe o tal vez las memorias de Ben Bradley quien fue director del Washington Post durante el escándalo del Watergate. Toda una lección de buen periodismo y de libertad de expresión pese a los grandes obstáculos en que se enfrentan diariamente los mensajeros.

Más aún eché de menos que, aunque alguien sí mencionó haber visto alguna película y leído libros ecuatorianos, nos compartan que están leyendo obras imprescindibles que todo ecuatoriano debe leer como “Los Sangurimas”, “Las cruces sobre el agua” o “Bruna, soroche y las tías”, quizá como un guiño de apoyo la producción nacional.

Si se mencionaba que, de las otras artes culturales como el teatro en particular, había poca oferta, al menos me hubiese gustado escuchar por parte de los otros candidatos propuestas sobre el tema o lo que desearían haber visto. Muchos artistas existen en el Ecuador que hacen un esfuerzo titánico día a día para presentar ofertas teatrales con poco presupuesto y apoyo, que el mejor regalo que hubiesen hecho a la cultura, hubiese sido acudir a una de sus obras y luego contarlo. Pero no ha sido así, a excepción de Paco Moncayo que sí lo ha hecho.


Bien dicen que los ciudadanos de un país son el reflejo de lo que son sus líderes por ello, no es extraño que en el Ecuador se lea tan poco, apenas “medio libro” al año, es decir, que no llega ni a uno, lo que se evidencia claramente en lo que leen los candidatos. Es decir, poco que contar.

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