domingo, 25 de junio de 2017

EL REGRESO DE ABDALÁ BUCARAM

Foto: ubicatv



La semana pasada en Ecuador se vivió una especie de paranoia colectiva ante la llegada de uno de sus más nefastos presidentes que ha tenido el país. Abdalá Bucaram Ortiz conocido como el “Loco Que Ama”, volvía luego de 20 años al haber prescrito los delitos que se le imputaban y arrastrando consigo, una lista interminable de desafueros no solamente durante su gobierno de apenas 6 meses (agosto 1996-febrero 1997), sino incluso después de él, que provocaron el bochorno nacional e internacional.

En la mente de muchos ecuatorianos sensatos, aún persisten las imágenes de los mítines políticos en las localidades más pobres del Ecuador, donde al son de el “Rock de la Cárcel” o de la música de “Los Iracundos” cantaba y bailaba, provocando la risa de los ahí presentes, así como también, prometiendo el oro y el moro que luego, llegado al poder, nada cumplió. Al contrario, su gobierno se caracterizó precisamente por hacer de todo, menos el de gobernar para los más necesitados.

Enriquecimiento ilícito, peculado, malversación de fondos, evasión de impuestos, el caso de la “Red Peñaranda”, caso “Mochila escolar”, mi “Primer millón de dólares” -obtenidos ilícitamente por parte de su hijo mayor en las aduanas- entre otros, fueron los escándalos que caracterizaron a su gobierno y que provocaron su caída, luego de una accidentada sesión en el Congreso de los Diputados, en la cual se lo declaró “Incapacitado mentalmente para gobernar”, sin que medie ninguna evaluación clínica que ratifique dicho diagnóstico. Horas antes y según posterior confesión de algunos de sus allegados arrepentidos entre ellos, uno de sus guardaespaldas llamados “Los Pepudos”, sacaron en costales de yute millones de sucres por la puerta trasera del palacio de gobierno rumbo a su “exilio dorado” en Panamá, donde se ha permitido vivir una vida comparable a la de un magnate durante estos últimos 20 años.

La indignación de la gente se hizo patente al intentar Bucaram, regresar como un héroe, sin haber cumplido ni un día de cárcel y persistiendo en sus tácticas políticas a base de mentiras y sarcasmos, para lo cual no duda en mencionar a los pobres a los que, según él, los representa.

Sin embargo y en lo que a mi respecta, no me siento tan alarmada ante este nuevo desafuero de Bucaram, puesto que, si bien durante las pasadas elecciones por poner un ejemplo, el candidato presidencial opositor pese a tener parte de su fortuna en paraísos fiscales como Panamá y de no haber presentado ninguna propuesta coherente, logró pasar a la segunda vuelta y por apenas pocos puntos casi logra la presidencia, que no sería raro que se utilizaría la misma táctica para Bucaram, al haberle dado la prensa privada especialmente la guayaquileña, un excesivo protagonismo presentándole prácticamente como una víctima, también es cierto que, durante los últimos diez años el listón dejado por el presidente Correa fue muy alto, permitiendo un discernimiento maduro y patriótico por parte de la población y por ello es que, se presentaron multitud de personajes cuestionados por distintas razones y que, sin embargo, no lograron ninguna currul, tales como el ex presidente Lucio Gutierrez quien fue destituido de su cargo a los pocos meses de su gobierno, la ex asambleísta Lourdes Tibán conocida por su chabacanería o el payaso Tiko Tiko por obvias razones, aunque sí se colaron algunas misses o vedettes, al no ser deliberadamente promocionadas por sus partidos políticos.

Todo ello sin duda, se logró gracias a una masiva y permanente información por parte del gobierno, a un mayor acceso a la educación de grupos sociales tradicionalmente excluidos y a la utilización de las redes sociales como medio de debate, lo que contribuyó a que la gente conozca mejor a los candidatos aunque, como se pudo comprobar, el dinero y la incitación al odio, lamentablemente siguen siendo las bazas en las que se apoya gente inescrupulosa, para obtener dignidades mediante votación popular.

Por todo lo anterior, considero que es necesario que se siga potenciando el periodismo ético, el acceso a la educación de la calidad donde se fomente el debate desde tiernas edades y la regulación las redes sociales, ya que de éste último, si no se lo sabe manejar adecuadamente, puede provocar efectos devastadores sobre todo en gente con trastornos emocionales o de personalidad,  para que el ciudadano aparte de ser protegido y respetado como tal, pueda elegir lo mejor para sus intereses individuales y colectivos.

Por último, lo que sí cuestiono y me preocupa es que no existan leyes aún que impidan que personajes que han sido imputados por delitos y peor, que no hayan cumplido delitos por prescripción, se presenten a terciar en elecciones o a ocupar cargos públicos como en este caso se pretende, como si nada hubiera pasado, lo que sería una tarea pendiente a exigir por parte de la ciudadanía.

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