sábado, 10 de febrero de 2018

POR QUÉ DE LA DERIVA DE ALIANZA PAIS

                                                                  Foto: metrolatam.com

He intentado encontrar opiniones que hagan alusión a una auto crítica seria acerca de lo que está sucediendo con el Movimiento Alianza País y concretamente, con el ex presidente Rafael Correa ya que es muy llamativo tanto para propios y extraños que, luego de más de diez años de estabilidad democrática, de haber ganado más de ocho elecciones consecutivas, de monumentales obras a favor de los más necesitados, los resultados de la consulta no fueron los que debían ser y lo que es más llamativo, de la fuerte división interna por parte de los militantes de Alianza País haciendo que se conviertan en enemigos irreconciliables, prácticamente entre aquellos que formaron parte de su gobierno en puestos claves.

Fuera de los pocos análisis sesgados de la prensa comercial, apenas encontré uno en la página de Facebook de la señora Patricia de la Torre Arauz donde hace una excelente exposición de lo sucedido en estos últimos meses con el movimiento y sus líderes, aunque en sus conclusiones finales debo manifestar no estar del todo de acuerdo puesto que, si bien reconoce se descuidó a las organizaciones civiles sin darles oportunidad de formarse política e ideológicamente, prácticamente carga con la responsabilidad al ex presidente y sus gobernados, situándolos como los únicos actores de este confuso entramado.

Considero necesaria una auto crítica en estos momentos porque, primeramente, existe hasta un principio físico que dice que nada es absoluto y más bien todo es relativo, con lo cual, pese a haber sido un buen gobierno, también tendría muchos defectos y luego, es necesaria una objetiva evaluación de lo que ha sucedido para evitar cometer errores en el futuro que, como hemos visto, ha pasado factura con imprevisibles consecuencias para todo un país.

Dentro de mi modesta opinión, por supuesto, considero dos las razones que han llevado a lo mencionado en el primer párrafo ya que, si bien Rafael Correa ha sido y es un líder indiscutible, por otro lado, ha fallado en el no haber sabido DELEGAR LIDERAZGOS, algo importantísimo en un gobierno puesto que, éste es como una gran empresa que requería una adecuada administración de los recursos humanos, de tal manera que no se trataba solamente del trabajo de los ministros y secretarios en sus diversas áreas, sino del fomento de líderes políticos que se encargarían de mantener las bases del movimiento de tal manera que en momentos crisis, se mantenga fuerte, cohesionado y que perdure en el tiempo y no, lo que ha sucedido, que un grupo -que no es cualquiera ya que son asambleístas, ministros o sea gente que ha ocupado y ocupa cargos importantes-, haya abandonado el movimiento y se haya trasladado hacia el lado contrario.

Alguien decía que estos funcionarios no son traicioneros sino tránsfugas y aquello, todavía es más censurable, ya que es rarísimo que alguien traicione su partido y sus ideales. Aquí en España se han dado casos tan aislados, que son fáciles de recordar como el de los dos famosos tránsfugas que permitieron el nombramiento de Esperanza Aguirre como alcaldesa de Madrid en el año 2003, al requerirse la mitad más uno de los votos, inclinándose por causa de un solo voto y de esos tránsfugas, la balanza en favor de la ya ex alcaldesa.

Y ya que hablamos del caso español, aquí en España, tanto los partidos de gobierno como los de oposición, lo primero que hacen es delegar liderazgos ya que su líder NO PUEDE ABARCARLO TODO. Son los que popularmente se los conoce como los “Barones”, los mismos que son los militantes más destacados, más carismáticos, preparados, leales y consecuentes de cada región autónoma y que perduran en el tiempo, es decir, cuanto son gobierno y cuando son oposición. Entre algunos de ellos, saldrá seguramente el que será el próximo candidato a presidente de gobierno. Lo más parecido que he visto de ello en Ecuador, ha sido con el partido Social Cristiano.

Algunas famosas escuelas de negocios, al ser, como decía, un gobierno como una gran empresa, ponen como ejemplo de esta forma de delegar liderazgos, el caso del gran explorador de principios del siglo XX, Shackleton, que ya lo he mencionado en este blog, quien supo gestionar el recurso humano ante situaciones adversas, como cuando se hundió el “Endurance” salvando la vida de todos sus tripulantes, en medio de la nieve y las adversidades propias del polo sur, siendo la delegación más llamativa, la que le encargó al más problemático de todos ellos, quien precisamente cuidó del grupo que se quedó hasta que vuelva Shackleton, al cabo de algunos meses, con el equipo de rescate.

La razón por la que tal vez Correa falló en este punto sería porque, cuando escuchaba hace muchos años una entrevista que le hicieron a él y su familia en la campaña para ser presidente por primera vez, su esposa comentaba que ella trataba de disuadirle en sus pretensiones, porque le parecía imposible hasta utópico cambiar el Ecuador y sin embargo Correa, se sentía convencido que él lograría por lo que, al tenerlo tan claro y estar sumamente motivado, personalmente quiso constatar de primera mano cómo marchaba su gobierno, movilizándose a todas las provincias, a todos los lugares donde había obra, incluso llamando la atención a los malos funcionarios y comunicando e informando en las llamadas “Sabatinas” toda su gestión, que prácticamente pasó poco en el palacio de gobierno y que sin embargo, estamos viendo que de poco ha servido todo ello para conservar su legado.

Por otro lado y también relacionado, sería causa también del fracaso de la consulta y de la división del movimiento, la forma en que se designaban los diversos cargos políticos que, estoy segura, en ello radica marcadamente del porqué ese 65% de la población aceptó aliarse con vergonzosos representantes del pasado ya que, de esta manera y según me han comentado conocidos y a través de las redes sociales, expresaba su enfado ante lo que se pregonaba y lo que se hacía, al considerar que mucha gente cuestionada llegó a ocupar cargos importantes, con excepciones claro está, de gente verdaderamente comprometida con sus ideales, con brillantes currículums y trayectorias de muchos años al servicio de los más desfavorecidos, quienes ejercieron de manera honesta y profesional sus funciones y que en mucho de los casos, tuvieron que golpear antes varias puertas para tener la oportunidad de poder servir a la gente, enfrentándose con un muro infranqueable de poder y libertad para hacer y deshacer lo que se le venía en gana. Como decía, gente designada a dedo, sea por familiaridad o compadrazgo, incluso venida de otros partidos y que luego hacía alarde de su ineptitud y su falta de conocimiento de la agenda a llevar, presumiendo de sus contactos como se hacía antaño y que, por lo mismo, se sintieron propietarios de un proceso que costó mucho levantarlo y al que lo mancillaron con sus actitudes.

He tenido la oportunidad de leer entrevistas a personajes importantes de las ciencias, las artes, la política, la administración tanto de Europa como de EEUU, que luego de un excelente trabajo en sus ámbitos, recibía la inesperada llamada del presidente de Francia, de Alemania o de EEUU, invitándole a formar parte de sus gobiernos como una contribución en sus respectivas áreas al desarrollo de sus respectivos países. Me pregunto, ¿habrá sucedido aquello en Ecuador?, porque, de lo que yo recuerdo, la imagen que tengo de que aquello es que no es así, ya que durante los primeros días de gobierno de Bucaram por ejemplo, solían cientos de personas agolparse frente a las puertas de la presidencia con carpetas en mano “exigiendo” un cargo en el gobierno. De esa manera se daban los cargos y me temo, aunque no con tanto espectáculo como en la época de Bucaram, igual ha seguido siendo la tónica.

Espero que algún día no muy lejano, la gente de gran valía, con impecable trayectoria, con experiencia en lo suyo, reciba también la llamada del presidente de turno para que contribuya a formar el mejor país que todos anhelamos y que la formación de líderes comprometidos con sus ideales y con la patria, no den paso los tránsfugas de turno.

“Su competencia es obra mía: su actividad bien ordenada me ha permitido dedicarme a otras cosas. Me permitirá, sin demasiada inquietud, ausentarme en la muerte”. MEMORIAS DE ADRIANO. Marguerite Yourcenar. 1951 Francia

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