viernes, 28 de diciembre de 2018

LA SOLIDARIDAD SELECTIVA



                                          Foto: contrainfo.com

Los últimos acontecimientos suscitados durante las últimas semanas, me han llevado a la reflexión por la forma que tiene la sociedad ecuatoriana de reaccionar ante hechos que afectan a los derechos de las personas, eso si, dependiendo de la tendencia social, política o económica que estos posean.
Y es para mí incomprensible porque, ante ciertos casos, toda la sociedad se levanta haciendo evidente su malestar sea, mediante opiniones, creando corrientes de opinión o bien, liderando formas de lucha para exigir que se respeten dichos derechos que aparentemente están siendo vulnerados.

Por ejemplo, cuando por parte de quienes se encargan de guiar la opinión pública y más, si éstas son periodistas o editorialistas, se observa claramente, o un total desconocimiento de la problemática que las rodea o quizás, una falta de sororidad con las víctimas ecuatorianas cuando, al contrario, sí se hacen eco -y no es la primera vez que lo hacen- de casos de violación y/o asesinatos de mujeres españolas o argentinas como el de la profesora española en Huelva o el de la actriz infantil en Argentina que, mientras en el mismo diario guayaquileño -menos mal- otro editorialista sí reflexionaba en el hecho que en Ecuador en lo que va del año, ya eran más de 75 los casos de femicidios mientras que en España, siendo una población casi cuatro veces más que Ecuador, llegan a los 96 lo que, con la cantidad de medios de comunicación de todas las tendencias ideológicas y políticas que existen, revientan de información y análisis de esta problemática social que, tal vez por ello, sus ecos llegan hasta Ecuador por lo que, no hace falta un análisis más ya que, al contrario, los casos ecuatorianos no tienen el mismo seguimiento puesto que no pasan de la sección de Sucesos en sus medios, tal como sucede con el caso de Verónica Ocaña que, hasta este momento, no se sabe en qué situación se encuentra y por lo mismo, poquísimas personas se han solidarizado con ella.

Lo mismo sucede con casos aún más graves como el del ex vice presidente Jorge Glas, quien se declaró en huelga de hambre en protesta por las condiciones en que se está llevando su estancia carcelaria y que su decisión, al ser una herramienta de lucha no violenta y donde al parecer, estuvo dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para demostrar que tenía razón, los medios de comunicación poco informaron y si lo hicieron, fue para ironizar o para mofarse de ello, llegando incluso a decir que al lugar donde fue trasladado, iba a comer la comida típica de allí. Ni qué decir de las redes sociales que siguieron la misma tónica llegando incluso -ante la falta de información supongo- a  asegurar que era mentira que estaba en huelga o que, estaba bien que se muera ya que había robado y es lo menos que podía hacer para resarcir lo sustraído. Todo lo contrario a lo que sucedió con el coronel César Carrión por ejemplo, famoso porque supuestamente había puesto un candado en el hospital donde estuvo secuestrado Rafael Correa y que, por tal razón, pasó casi seis meses en la cárcel. En esa ocasión, la prensa no cesó de sacar editoriales de apoyo ante lo que consideraban una clara violación a sus derechos humanos, así como exposiciones lastimeras y constantes de sus tiernos hijos y de su esposa por medios audiovisuales. Finalmente fue declarado inocente y salió de la cárcel entre vivas, aplausos y una cobertura mediática desmesurada.

En el caso de Glas, ante la falta de pronunciamiento del gobierno y luego de casi 50 días de huelga, finalmente desistió de ello, gracias al pedido de sus escasos seguidores y sin que hasta el momento nadie representativo, pero absolutamente nadie, incluyéndose grupos sociales o de derechos humanos, haya hecho algún pronunciamiento al respecto sea de apoyo o de reflexión sobre este asunto y mucho más, en una sociedad que se declara en casi un 80%, abiertamente cristiana. Lamentable.

A propósito de ello y como un mensaje de reflexión sobre lo que acabo de mencionar, recordaba que hace muchos años aquí en España, la prensa dio amplia información sobre la huelga de hambre en la cárcel aduciendo razones políticas y judiciales de un famoso y sanguinario etarra, Iñaki de Juana Chaos, quien tiene a su haber el triste historial de una veintena de asesinatos y, el gobierno de aquel entonces, precauteló sus derechos brindándole toda la atención médica necesaria e incluso, se le atenuó su pena, algo que como era lógico, provocó en la sociedad su desacuerdo pero que al final, la respetó al considerar que se le estaba dando una lección de humanidad a alguien que, no la tuvo en cambio con sus víctimas, es decir, se dio el mensaje a la sociedad en el sentido que si alguien es mala persona, el gobierno, es decir, el representante de la sociedad española, no tenía por qué también serlo.

No hay comentarios: