martes, 2 de junio de 2020

LAS COLONIAS DE MADRID


                                          Colonia Cruz del Rayo

                                          Colonia Pico del Pañuelo

                                          Entrada Colonia La Prensa. Foto. J.M. Azcona


                                          Casa Barrio La Magdalena

                                          Barrio La Mariscal

                                          Barrio Villa Flora

Cambiando un poco de tema a uno que me apasiona que es la arquitectura, quería comentarles que Telemadrid tiene un programa bastante ameno que se llama “Mi cámara y yo” y que, en uno de ellos, pasaron un reportaje sobre “Las últimas colonias de Madrid” que no son sino pequeñas urbanizaciones protegidas oficialmente desde el año 1979 con casitas independientes o adosadas, rodeadas muchas de ellas de jardines o con patios interiores y que comúnmente se los conoce como los “chalecitos u hotelitos”. La particularidad de estos es que quedan dentro de Madrid y son algo así como unos pequeños pueblitos dentro de la gran ciudad que es Madrid y que fueron construidas como una consecuencia de los primeros movimientos higienistas que huían del centro de la ciudad.

Me emocionó verlas porque se parecen mucho al barrio donde yo viví “La Santiago” o, como otros como la Villa Flora, La Magdalena o la Mariscal en Quito, capital del Ecuador.

Estas colonias de Madrid son, entre otras, la Jardín, Cruz del Rayo, El Viso, Guindalera, Moscardó y nacieron en los años 20’ y 30’ del siglo pasado mediante la Ley de Casas Baratas para determinados colectivos como de los carteros, de los militares, de los maquinistas, de los periodistas, etc. y que, en un principio pese a que se consideraron más bien como casas modestas, al día de hoy han sido revalorizadas a tal punto que se cotizan por varios millones de euros aunque, previamente tuvieron que ajustarse a los estrictos requerimientos del plan de protección de patrimonio del ayuntamiento para realizar cualquier mínimo cambio lo que no ha impedido que las reformas sean de gran calidad estética y funcional. Actualmente y debido a su gran plusvalía acoge entre sus vecinos a una gran cantidad de artistas y profesionales.

Al quedar estas colonias dentro de Madrid fueron apetecidas por las empresas constructoras de edificios de apartamentos los mismos que se hicieron de algunas por los años 50’ y 60’ quedando muy pocas gracias a la acción vecinal, grupos de arquitectos y medios de prensa que defendieron prácticamente con uñas y dientes ya que, en verdad, aunque pequeñas son casas preciosas que tienen diversos estilos arquitectónicos.

Como decía al principio, estas colonias se parecen a algunas urbanizaciones de Quito como son la Villa Flora o la Magdalena que fueron construidas a mediados del siglo XX en el sur de Quito, seguramente al considerar que el Panecillo sería el centro de la ciudad y del que, a partir de él se encontraban terrenos más aplanados sin tanta pendiente como el norte de la ciudad, ideales para construir viviendas para la mayoría de la población y que se construyeron, aunque pequeñas, pero con una estética primorosa y funcional.
  
Lamentablemente gracias a la desidia de las autoridades y a la ignorancia de la gente, se han ido reemplazando por grotescas construcciones de bloque, cemento y zinc dedicándolas la mayoría al comercio y al subarriendo. Menos mal que también existe gente como la señora Avelina Zúñiga que, según el diario La Hora ama a su barrio y es consciente de la riqueza de la arquitectura que ha conservado su casita cuidándola como mejor puede. Afirma la señora Avelina, además, que muchas casas del barrio La Magdalena tenían áticos y sótanos y que, lamentablemente no encuentran albañiles y decoradores con el conocimiento suficiente para que restauren adecuadamente las casas. Esa actitud parece fomentar también, la vida de vecindario donde todos sus moradores se conocen y se sienten orgullosos de su legado, algo que lamentablemente, escasea en Ecuador.

Algo parecido sucedió también en La Mariscal, aunque este era un barrio de gente pudiente que, al ver que crecía la ciudad se fueron replegando más hacia el norte, convirtiéndose luego, este barrio, en una zona empresarial, bancaria y por las noches, en zona rosa, para lo cual derrocaron varias casas con gran valor histórico y arquitectónico reemplazándolas por modernos y uniformes edificios.

En mi caso personal tuve la suerte de vivir en la colonia Pico del Pañuelo al sur de Madrid y vale recalcar que, además de resultar bastante agradable residir en uno de esos edificios históricos gozaba del fácil acceso a los principales lugares de Madrid como son Atocha, Sol, El Retiro, etc. Se dice que se llamaba así por la estructura total del conjunto que tenía forma triangular y que sus tres vértices dan respectivamente a la Glorieta de Legazpi, a la Plaza General Maroto y a la Plaza Beata María Ana de Jesús. Fueron creadas acogiéndose también a la ley de las casas baratas para fungir como viviendas de los obreros que trabajaban en El Matadero, hoy convertido en un centro cultural de gran importancia. Cada edificio consta de 5 pisos y son pintados de color amarillo y gris y tienen una arquitectura entre Art Noveau y Clásica.

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