sábado, 2 de octubre de 2021

CRISIS DEL PERIODISMO

 
                                                              

                                                    Vineta: El Roto

"Lo que ves es noticia. Lo que sabes es contexto. Lo que sientes es opinión". Lester Markel

Este blog, que lleva ya trece años de existencia y que nació con la aspiración que su mentora, es decir, mi persona, dé rienda suelta a su vocación furtiva de escritora aficionada, al inculcarme mi padre -como ya lo había manifestado algunas veces- el amor por las letras, ya sea a través de la prensa nacional e internacional o a través de los grandes escritores especialmente, los iberoamericanos.

Aunque, en un principio, me dediqué a escribir mis experiencias como extranjera en España, poco a poco y debido a la situación calamitosa que quedó el Ecuador como consecuencia del brutal feriado bancario y de la erupción del volcán Pichincha, las mismas que provocaron la salida masiva de casi dos millones de ecuatorianos hacia otros países, así como la impresión que me produjo ver la influencia positiva y el aporte de la prensa hacia la sociedad española, fui dando paso a otro tipo de escritos, convencida que al compartir mis puntos de vista acerca de lo que yo consideraba, las causas de la corrupción y el subdesarrollo del Ecuador, fomentando el debate y la concienciación para de esta manera, avanzar de una buena vez, hacia el desarrollo que tanto anhelábamos y para que no se vuelvan a repetir las terribles experiencias de la migración y la inestabilidad en todos los sentidos que vivió el país a finales del siglo pasado.

Lamentablemente, todo ello me ha producido - cosa curiosa y probablemente, gracias a mi independencia- algunas animadversiones de tipo personal, aunque pocas, pero sí llamativas, siendo que yo siempre me había referido a la corrupción de forma generalizada y como parte de las taras del sistema imperante, algo que también con un mínimo de cultura general se sabe que también existe en muchos países, inclusive en los más ricos.

Todo lo anterior me ha llevado, entonces, a la conclusión del inmenso poder que tiene la palabra escrita y, por lo mismo, entendí que hay que llevarlo con mucha prudencia y responsabilidad.

Esto lo comento a propósito de las lamentables noticias que me han llegado en el sentido que un importante diario capitalino adolece de una de sus más severas crisis, pese a que ya en el 2016 había sido traspasado a sus nuevos dueños y que, por lo que se ve, ha sido insuficiente para sacarlo a flote, lo que ha provocado pérdidas económicas importantes debido a la bajada de sus ventas y el consecuente despido de varios trabajadores, muchos de ellos con muchos años de antigüedad.

Esto, ya lo veía venir.

Ya en el año 2015 escribí sobre las maravillosas experiencias de una institución del periodismo español como lo es la periodista Rosa María Calaf quien, además, hace una denuncia de cómo los medios públicos sirven a los intereses privados en vez a la ética y al valor como servicio público. Recomendaba también, el papel del ciudadano en la generación de las noticias y la opinión general, lo que llamaba ella el “ciudadano lector”. Antes, en el año 2012, también hice un llamado de atención e invité a una reflexión acerca de lo que estaba sucediendo en el periodismo ecuatoriano, ya que había leído artículos que ya presagiaban la desaparición del periodismo escrito y hablado a nivel mundial, debido a la irrupción de las redes sociales y del internet y, la escritora Maruja Torres parecía tener la fórmula mágica para evitar aquello sugiriendo hacer un periodismo que diga la verdad, que cuente historias originales e interesantes y que haga entrevistas que despierten el interés del lector. También sugería la normalización de esta actividad al considerar que la autorregulación no era suficiente.

Y luego de casi 10 años de ello, se puede decir que Maruja Torres tuvo mucho de razón ya que lo que ella predijo, ha sucedido: grandes medios que han sobrevivido porque se han adaptado a las nuevas formas de hacer periodismo y resaltando aquello de la ética, del rigor y del contraste; e incluso, han salido nuevos medios digitales que son referentes de credibilidad ya que cuentan la verdad y nada más que la verdad, con información y opiniones objetivas que demuestran el respeto hacia el lector o el televidente.

En Ecuador, pese a los ingentes esfuerzos que hacen algunos medios digitales, parece que ha sucedido y sucede todo lo contrario. Difícil encontrar un medio que ofrezca a la vez, una noticia o una opinión que muestre la otra cara de la moneda, la misma que permita guiar la opinión y el interés de la ciudadanía; incluso, existen medios que hacen alarde la chabacanería y del mal gusto -alcohol incluido- con una grosera manipulación a favor de los poderes de turno y, parece que, lamentablemente hasta con la aprobación de un número nada despreciable de seguidores.

Los medios públicos, tampoco se quedan atrás.

Las noticias se cuentan textualmente lo que indican los partes de prensa emitidos por las instituciones, las entrevistas evidencian una falta de creatividad y de conocimiento de lo que sucede en la actualidad y, parece ser dirigido a un grupúsculo de personas que viven una realidad ficticia que no se compadece con lo que vive y le interesa a la mayoría de la población. No en vano, la mayoría de la prensa escrita tiene precios prohibitivos. Y para una televisión con algo de calidad, se tiene que pagar.

Lo que es más llamativo es que no hay periodistas o estudiantes de periodismo que cuestionen y más bien, brillan por su ausencia.

En fin, que no es raro, entonces, que haya sucedido lo que ha sucedido con este importante medio y con otros y, personalmente, me provoca una honda pena ya que alguna vez si se vivió un periodismo que generaba debate y lo que es más importante, que gozaba de la credibilidad y del aprecio de la población.

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