sábado, 16 de noviembre de 2013

SHACKLETON, ICONO DE LIDERAZGO





Fotos: Shacketon y los expedicionarios que fueron rescatados. Fuente: Wikipedia.com

Existen iconos humanos interesantes en los cuales se inspiran millones de personas aquí en España. Por ejemplo, hay una gran cantidad de hombres que se inspiran en Humphrey Bogart como sinónimo de la elegancia masculina, o también muchos hombres y mujeres que se inspiran en la inolvidable actriz Audrey Hepburn como icono físico de la perfección femenina. Lo mismo con Adolfo Suarez como el político ideal y en el caso del que voy a hablar el día de hoy, con el irlandés Ernest Shackleton, como sinónimo de liderazgo.


Shackleton ha sido protagonista de sendos reportajes en medios de comunicación escrita y se han trasmitido varios documentales sobre él en los canales de televisión pública, ya que se lo toma como referencia de liderazgo, estudiado incluso en las grandes escuelas empresariales a nivel mundial.

Pero no siempre fue así.

Su ejemplo de liderazgo fue relegado hacia el olvido durante décadas en favor de su compatriota el capitán Robert Falcon Scott, explorador que murió trágicamente junto con sus compañeros durante una expedición, hasta que nuevas formas de entender el liderazgo cambiaron hacia finales del siglo XX, donde se comienzan a apreciar los líderes prácticos y no aquellos románticos pero ineficaces, que incluso llegaron a morir por tomar decisiones aparentemente inadecuadas, como fue el caso de Scott.

La leyenda sobre Shackleton comenzó cuando en el año 1914 organizó una expedición financiada por el gobierno británico, con el objeto de atravesar la Antártida de extremo a extremo a bordo del barco INDURANCE. Lamentablemente dicha expedición fracasó debido a que el barco encalló en un mar de hielo, hundiéndose luego poco a poco, por lo que los expedicionarios tuvieron que saltar de iceberg en iceberg soportando bajas temperaturas y refugiándose en apenas tres barcos salvavidas durante semanas, hasta encontrar la isla Elefante donde tomaron tierra.

A pesar que esta expedición fracasó como decía anteriormente, Shackleton provoca una gran fascinación entre los entendidos, ya que se sabe que supo mantener la moral en alto durante toda la odisea en todos sus compañeros, insuflándoles ganas de vivir y de luchar, para lo cual aprovechaba el tiempo en cosas productivas ya sea organizando tareas y juegos en medio del hielo, o delegando funciones a los mas tímidos y a los más conflictivos, para hacerlos sentirse útiles.

Pero sin duda, lo que más le posicionó como líder indiscutible fue que a pesar que los meses pasaban, llegó a la conclusión que nadie se acercaría a rescatarlos por lo que decidió él mismo organizar el rescate, para lo cual escogió a los cinco hombres más fuertes y más preparados. Para ello reforzaron el barco salvavidas mas grande y con éste, en medio del hielo y las tormentas lograron llegar a la isla Georgia del Sur. Desafortunadamente por causa de lo maltrecho que quedó el bote salvavidas, decidió ya no navegar hacia la próxima estación ballenera que se encontraba al otro extremo de la isla, lo que sin duda se hundiría de una buena vez el barco y posiblemente morirían, sino que decidió atravesar la isla a pie, logrando llegar a dicha estación al cabo de treinta y seis horas.

Desde allí organizó el rescate definitivo de los veintidós que se quedaron, logrando todos regresar a casa sanos y salvos.

Pero lo más curioso que me pareció de esta historia es que la mayoría de aquellos sobrevivientes luego de algunos años, terminaron mal sea por negocios fallidos o decisiones equivocadas en sus vidas, lo que me llevó a la conclusión que las personas por más que seamos dueños de nuestros propios destinos, siempre necesitamos de un guía, de alguien que tome la batuta que dirija los objetivos de los que somos miembros de una comunidad, de un grupo o de un país como el caso de muchos ejemplos que abundan en la vida diaria.

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