jueves, 7 de junio de 2018

MAIMÓNIDES Y AVERROES, grandes de Córdoba


                                                    Averroes

                                                                Maimónides

En un viaje de placer realizado a Córdoba, me llamó la atención las esculturas de dos personajes que luego me informaron se trataban del judío Maimóneides y del musulmán Averroes y me interesé por saber un poco más de ellos y del por qué ocupaban un sitial importante dentro de la arquitectura urbanística de dicha ciudad.

Leyendo entonces, encuentro publicaciones que dicen textualmente que estos personajes fueron unos importantes filósofos que surgieron en medio de la maravillosa convivencia de las tres culturas árabe, judía y cristiana en la Córdoba del siglo XII la misma que arrastraba consigo, luego de cuatro siglos de civilización Al Andalus, un gran bagaje cultural, intelectual, poblacional y económico hasta el punto de ser considerarla la joya más importante de la Europa árabe occidental de dicha época, representada en su máxima obra arquitectónica: la Mezquita.

En el caso concreto de Maimónides, aparte de filósofo fue también un reconocido médico que nació en 1135 y que se sintió orgulloso de sus raíces hebreas ya que recibió las enseñanzas en humanidades y religión hebreas. Ante la llegada del ejército almohade tuvo que huir de Córdoba con toda su familia primero hacia Granada, luego a Almería y después a Fez donde completó su formación científica, filosófica y teológica y desde donde comenzó a escribir sus primeros libros especialmente poesías religiosas hasta instalarse definitivamente en El Cairo, ciudad donde llegó a ser Naggid o príncipe de los judíos.

En El Cairo enseñaba filosofía y ejerció la medicina atendiendo a sus pacientes, la mayoría gente pobre. Por lo mismo se lo consideraba un santo. En ese período escribió “La guía para perplejos” donde plasma su pensamiento filosófico y es considerado el libro más importante después de la escritura por lo que fue llamado “el segundo Moisés” del pueblo hebreo.

Murió en Egipto y siempre se consideró un sefardí.

Averroes por su parte, fue uno de los grandes pensadores del Islam. Profesor, estudioso de humanidades, derecho islámico, medicina y filosofía. Fue nombrado Cadí de Sevilla, Cadí mayor y medico principal de la corte almohade. Tras una ola de fanatismo integrista islámico fue acusado injustamente, sus obras prohibidas y desterrado a Lucena durante dos años. Luego el Sultán lo perdonó y se lo llevo a Marrakech.

Ha escrito 84 obras científicas, jurídicas, medicas, filosóficas y teológicas legalmente reconocidas. Sus reflexiones filosóficas escritas en árabe se perdieron pero, gracias a que fueron traducidas al hebreo y al latín pudieron llegar sus libros al medievo cristiano suponiendo un gran impacto intelectual que lo llegaron a acusar incluso, de blasfemo y ateo. Su obra más conocida es “El gran comentario”.

Amaba mucho a su tierra Córdoba y a su gente a quienes consideraba los más inteligentes, en cambio fue muy duro con los tiranos especialmente con los de su época. Analizó la dialéctica del amo y del esclavo de origen platónica que luego Hegel la hizo famosa y además, que fue el primero y acaso el único que denunció la situación de las mujeres en la época a las que las comparaba con las plantas ya que no se las permitía hacer nada impidiendo de esta manera, su realización personal y social. Creía en la solidaridad y la vida en comunidad.

Murió en Marrakech a los setenta y dos años a consecuencia de una artritis por fiebre reumática.

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