domingo, 31 de diciembre de 2017

OLIVER SACKS, creador del "neurorelato"




Lamentablemente conocí de la existencia del afamado y prestigioso neurólogo doctor Oliver Sacks, pocos meses antes de morir éste de cáncer a los 82 años, gracias a unas preciosas reflexiones que los publicaba semanalmente en un diario y pese a que, años atrás, una película basada en un libro suyo publicado en 1973, “Despertares” e interpretado magistralmente por Robin Williams y Robert de Niro, lo había lanzado a la fama al recrear el curioso caso de un grupo de pacientes siquiátricos que habían permanecido en coma casi toda su vida y que al serles subministrado un medicamento, el L-Dopa, se “despiertan” y comienzan a comportarse de una manera normal.

Luego del estreno de dicha película Sacks, publicó varios libros más, acrecentando aún más su fama y sería también por ello, que despertó el interés por la siquiatría y la sicología en todo el mundo que, particularmente en España, prestigiosas revistas los incluyen dentro de sus segmentos semanales evidentemente, con mucho éxito.

Sacks, nacido en Inglaterra, hijo y hermano de médicos y emigrado a EEUU en los 60’, es considerado el padre del “neurorelato” es decir, que escribe acerca de enfermedades neurológicas pero de una manera amena y entendible, haciendo que se los disfrute sin necesariamente ser, un profesional de la medicina. Él mismo, ha reconocido que sus neurorelatos, son inspirados en las anécdotas clínicas del siglo XIX y que hablan además, de sus propias experiencias personales plasmadas en el libro “Migrañas”, en “Alucinaciones” basado en su propia experiencia con las drogas y “Con una sola pierna” que la escribió mientras convalecía luego de un accidente en la montaña.

En las siguientes publicaciones, ya comparte casos de pacientes suyos quienes han dado su autorización para que sean publicadas, al considerar que Sacks los respetaba como tales, particularmente la esposa del famoso doctor P., protagonista de “El hombre que confundió a su esposa con un sombrero” quien adolecía de una extraña enfermedad la “Prosopagnosia” que es la incapacidad parcial o total de reconocer estímulos u objetos visuales como caras o que las veía donde no las había, provocándole situaciones embarazosas, molestas y hasta cómicas. El doctor P. en determinado momento, por ejemplo, se olvida que su esposa esta a su lado y la confunde con su sombrero.

En cuanto a mi apreciación personal de dicho libro me encantó el caso de unos gemelos quienes, mediante ejercicios matemáticos, prácticamente lograban tener una comunicación telepática, sin dirigirse casi ni una sola palabra entre ellos.

Los libros del Dr. Sacks en general, ahondan en algunas enfermedades raras que, sin embargo, afectan a millones de personas en el mundo y que más allá de las posibles curas que pudieran existir, le interesa más el cómo dichas enfermedades pueden afectar a la vida diaria de estas personas y del entorno que le rodea. Por ello, profundiza en el lado derecho del cerebro que es donde se establece la relación de la persona con la realidad.

Oliver Sacks como persona, también despertaba cierta fascinación entre el público puesto que, además de ocupar cargos importantes relacionados con su profesión y que sus obras hayan sido adaptadas al cine, el teatro y la ópera, en su juventud, había sido un hombre bastante atractivo, una suerte de Marlon Brando de la época y que, en su madurez, se había declarado abiertamente homosexual pese a que no tenía pareja y vivía en celibato desde hace unos 30 años por lo menos.


Por último, como profesional de la salud, una de las frases que más me gusta de este doctor es la siguiente: “La ciencia empírica, el empirismo, no tiene en cuenta el alma, no tiene en cuenta lo que constituye y determina el yo personal.”

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