jueves, 22 de octubre de 2020

LIBRERÍA LAGUN, símbolo de la resistencia a la intolerancia

 

                                            Foto. Diario EL PAÍS

Existe una librería que se ha convertido, a nivel local y mundial, en todo un símbolo de resistencia contra la intolerancia y la violencia, al haber sufrido en carne propia los embates del franquismo, la ultraderecha y de la banda terrorista ETA. Se trata de la librería LAGUN (compañero en euskera), la misma que se encuentra ubicada en San Sebastián, en el país Vasco.

La librería tiene a su haber más de 50 años de actividad y los testimonios por parte de sus dueños y de sus clientes, dan cuenta que durante la guerra de ETA -quizás su época más difícil- fueron constantemente asediados mediante insultos, pintarrajeadas y bombas por no sumarse, inicialmente, a una huelga convocada por dicha banda pese a que, durante el franquismo los apoyaron en otra huelga para pedir la liberación de los presos etarras, los mismos que iban a ser ejecutados por parte la dictadura. El mismo dueño fundador, José Ramón Recalde sufrió un atentado directo siendo gravemente herido en su cara al fallar el disparo del etarra que lo hubiese matado ipso facto.

Ya, anteriormente y en 1996, la librería había sufrido un incendio por lo que se plantearon seriamente cerrarla, pero el apoyo incondicional de sus lectores, incluso, comprando los libros quemados, hizo que siguieran ofreciendo cultura y libros con diversidad de pensamiento hasta que, en 1997 sufrieron otro ataque que hizo que se tuvieran que mudarse a otro sitio donde recibirían, además, la protección de la Ertzaina.

Ahora, cuentan que luego que ETA abandonara oficialmente las armas, sus nuevos enemigos son las tecnologías digitales que han hecho que bajen sus ventas, pero que aun así se mantienen gracias a la fidelidad de sus lectores durante muchos años.

Sin duda, sus dueños y la librería son todo un referente de lucha a favor de la libertad de expresión ya que, incluso, pusieron sus vidas en riesgo para defenderla lo que me llevó inevitablemente a comparar con un incidente ocurrido recientemente con otra librería en Ecuador donde, a raíz de un debate acalorado de los que se dan usualmente en las redes sociales como Facebook y Twitter, ha provocado una reacción desmesurada con comentarios e incluso, hasta con editoriales en medios que se consideran serios, al confundir opiniones que cuestionaban de igual a igual, a los autores de dos libros con visiones antagónicas sobre los sucedido en Octubre de 2019, cuando se produjeron unas violentas manifestaciones contra las políticas económicas del gobierno con resultado de muertos, mutilaciones físicas de globos oculares, destrucciones arquitectónicas y grandes pérdidas económicas con “La noche de los cristales rotos”, la quema de libros durante la época de Calvino o con el degollamiento del profesor francés por parte de un fanático del fundamentalismo islámico.

Decir que no se va a leer el libro de una actual funcionaria de gobierno que durante dichas manifestaciones fungía como tal o el del líder de las manifestaciones, no significa una persecución a la libertad de expresión ni al trabajo.

Por lo mismo, considero que han sucedido dos cosas: una, que los opinadores y foristas no conocen la historia porque, es de todos sabido que la Noche de los Cristales Rotos desencadenó una serie de actos vandálicos contra negocios y personas judías, a causa de leyes dictadas por el nazismo para despojarlos de sus derechos y que la misma, fue la mecha que encendió el Holocausto con resultado de millones de muertes; así mismo, que el degollamiento del profesor francés se desencadenó por la exposición de unas caricaturas del profeta Mahoma que, en el 2015 provocó también el asesinato de periodistas de la revista Charlie Hebbo y razón por la cual, ahora mismo están en un juicio penal por dichos acontecimientos. Y dos, que como dice un forista amigo de la misma dueña de la librería, se trata de una exitosa campaña de marquetin destinada a estimular las ventas de esos libros que, en condiciones normales, a lo mejor no despertaba mayor interés.

Sea por la razón que fuera, la gran perdedora sería la cultura ecuatoriana ya que, al parecer, es lo que menos cuenta en este confuso y estrafalario incidente.

viernes, 2 de octubre de 2020

LUEGO DE 21 AÑOS



Este mes de octubre hacen 21 años de mi llegada a España y me ha sido inevitable no recordar este hecho, por las condiciones en que me vi obligada a emigrar. Por lo mismo, voy a comentar los principales acontecimientos que se dieron ese año y cómo estamos actualmente en 2020.

En 1999 Hugo Chávez era posesionado como presidente de Venezuela y Fernando de la Rúa, de Argentina, mientras que en Ecuador, pese a que aún estábamos superando la resaca por la caída en 1997 por diversos actos de corrupción del presidente Abdalá Bucaram quien, en una segunda vuelta electoral había vencido a la opción de la derecha representada por Jaime Nebot Saadi para, al cabo de apenas 6 meses de gobierno fuera echado del sillón presidencial en unas inolvidables jornadas quiteñas, arreciaban las protestas contra el gobierno de Jamil Mahuad a causa de las medidas económicas por éste decretadas (para los que les llama la atención estos tres personajes, no estamos hablando del Líbano, son ecuatorianos de origen libanés). Estas medidas económicas desencadenarían en la “dolarización” que provocó la brutal devaluación del Sucre y convirtiéndose desde entonces, el Dólar, en la moneda oficial del Ecuador a la par que también, la abundante quiebra de empresas y bancos y, llevando con ello a la miseria de gran parte de la población y a la diáspora de casi dos millones de ecuatorianos hacia países extranjeros.

Pocos meses antes, Mahuad había nombrado a un joven empresario de la banca, Guillermo Lasso, como superministro de economía para que administre la política financiera del país.

Y como si todo lo anterior fuera poco y como si la naturaleza quisiera aportar al caos reinante, amenazaba el volcán Guagua Pichincha con erupcionar para, finalmente hacerlo en el mes de Octubre, a pocos días de mi llegada a España.

Por otro lado y mientras aterrizábamos en el aeropuerto, en ese entonces llamado solo de “Barajas” (su nuevo nombre “Adolfo Suárez” se lo puso como un homenaje al ex presidente poco después de su fallecimiento), Microsoft anunciaba al mundo el lanzamiento de la versión Windows 98 (la segunda) y el MSN Messenger; Ricky Martin hacía bailar al mundo con Living la vida loca y se instauraba por primera vez la tarifa plana de internet. El mundo católico se preparaba para el Año Jubileo y existía una preocupación general frente al cambio del nuevo milenio ya que se creía que colapsarían los ordenadores de todo el mundo.

España, por su parte, que gozaba de una gran bonanza económica con una inflación del 2%, pese a que existía una alta tasa de paro lo que no impidió que fuera un imán para trabajadores extranjeros, especialmente para la albañilería y el cuidado de ancianos, se preparaba junto con el resto de países europeos para sumarse a la moneda única del EURO y de esta manera, formar parte de una gran potencia económica mundial.

En lo político, José María Aznar del PP ejercía su primera presidencia de gobierno y la oposición estaba liderada por Joaquín Almunia del PSOE.

Y luego de 21 años, sigo en España y mucha agua ha corrido debajo del puente.

En 2020, entonces, destacan hechos como el liderazgo del Papa Francisco que está haciendo historia por sus importantes reformas en la Curia Romana, mientras que en lo económico, como sabemos, vivimos una pandemia universal que está provocando la caída de la economía de todos los países del mundo y tanto España como Ecuador, no son la excepción.

Parafraseando a un gran cómico español conocido como Quequé que dice que la vida es lo que te va sucediendo mientras Windows se actualiza, en efecto, Windows ya tiene su versión número 10 y su versión de Chat ha sido sustituida por otra más eficiente, popular y gratuita: el Whatsapp, por lo que, la informática ha invadido todos los aspectos de nuestra vida. Ya no es posible comunicarnos con nuestros familiares en otro continente pagando altas sumas de telefonía fija, basta con hacer una video-conferencia y ya nos sentimos cerca. En el terreno de la música, por ejemplo, ya no es necesario acudir a los escenarios o hacer presentaciones espectaculares ante miles de personas para promocionar una canción porque, basta con que lo hagas desde un dormitorio por YOUTUBE, ya puedes hacerte famoso a golpe de “clics” y retuiteos.

En España, cualquier gestión administrativa sea pública o privada se lo puede hacer desde casa utilizando recursos como la firma electrónica o la clave digital y ya se está trabajando para que se lo pueda hacer a través de APP, desde el propio móvil y desde cualquier lugar. En Ecuador parece que al fin y gracias a la pandemia, se va entendiendo que el internet no sirve solamente para hacer amistades y opinar a través de las redes sociales y poco a poco, se va adaptando a las necesidades de la gente en cuanto a educación y otras gestiones públicas y privadas, aunque, la igualdad en el acceso a la misma es una asignatura aún pendiente, en cuanto a cobertura y costo económico.

En cuanto a lo político y desde 1999, Aznar ejerció de presidente de gobierno por un periodo más, luego lo hizo José Luis Rodríguez Zapatero por dos, Mariano Rajoy por casi dos ya que fue destituido luego de una moción de censura solicitado por Pedro Sánchez, quien es el actual presidente en coalición con un partido emergente llamado PODEMOS que nació como un reclamo a raíz de las jornadas de protesta del 15M. El líder de la oposición, Almunia, dimitió en su momento del cargo de secretario general del PSOE luego de perder las elecciones presidenciales frente a Aznar, sucediéndole Zapatero, para luego ejercer de diputado y de comisionado europeo. Actualmente lidera la oposición el popular Pablo Casado junto a Inés Arrimadas de CIUDADANOS representando al centro y Santiago Abascal de VOX, quienes muchos lo identifican con la extrema derecha.

Los dos partidos principales, es decir, el PP y el PSOE se han visto involucrados en sonados casos de corrupción y razón por la cual, hasta el día de hoy, existen casos abiertos en la justicia para determinar sus responsabilidades.

En Ecuador, por su parte, Mahuad fue destituido del gobierno a causa de una revuelta popular resultando elegido con mucha esperanza para que todo cambie, Lucio Gutiérrez, luego de un gobierno de transición. Al cabo de dos años, él también fue destituido luego de otro levantamiento popular hasta que llegó un gobierno que dio estabilidad en todos los sentidos al país, el de Rafael Correa durante 12 años.

En la oposición siempre se mantuvo el social cristiano Jaime Nebot, hasta el momento actual en que desistió de su candidatura a presidente de la República para apoyar a otro candidato derechista por varias ocasiones, Guillermo Lasso. Lucio Gutiérrez ha presentado su candidatura para ser nuevamente presidente de la República a realizarse en 2021 y Bucaram, luego de vivir 20 años en Panamá volvió al Ecuador al prescribir sus delitos. Actualmente se encuentra en prisión domiciliaria debido a su edad, (no, no es chiste ni realismo mágico) acusado de nuevos delitos con la diferencia que, ahora son también sus hijos los que están siendo reclamados por la justicia, por delitos relacionados con la venta irregular de insumos médicos para tratar el COVID-19 en plena pandemia.

Lenin Moreno es el presidente actual del Ecuador y de quien se esperó, siga por la senda llevada por su mentor, Rafael Correa, pero para sorpresa de todos, no lo hizo. Por tal razón, funcionarios de su gobierno y el propio ex presidente han sido acusados de delitos de corrupción por lo que han sido sentenciados a sendas penas de cárcel e inhabilitaciones políticas en medio de serias acusaciones de haber sido manipulada la justicia al no haberse respetado la presunción de inocencia, el debido proceso y sus juicios, llamativamente rápidos.

Y así están las cosas en ambos países y en el mundo, y estamos a la espera de ver qué nos depara el futuro en la era POSTPANDEMIA.

viernes, 4 de septiembre de 2020

LA MANIPULACION DE LAS MASAS



Cuando alguna vez me contaron que durante la guerra civil española, era tal el ambiente de confusión y de injusticia que llegaron a denunciarse entre hermanos, vecinos o conocidos a sabiendas que dicha denuncia, los podría llevar a una segura cárcel o a una segura muerte. Y a mí, se me hacía difícil digerir aquello. ¿Cómo podría ser posible? ¿Qué hacía falta en la mente de una persona para llegar a ese nivel de maldad a tal punto de denunciar a seres con los que habías compartido de alguna manera tu vida?

Más tarde descubrí que aquello era más frecuente de lo que pensaba, sobre todo cuando se viven situaciones de tiranías o de guerras, tal es así, que recientemente en un documental en TV sobre Stalin se veían imágenes de niños a los que consideraban héroes e incluso eran felicitados por las autoridades por el execrable hecho de haber denunciado a sus propios padres, quienes habían escondido el producto de sus cosechas durante la gran hambruna que asoló a Rusia, en la década de los años 20 del siglo pasado.

Así mismo, varias son las películas y libros dan cuenta del comportamiento de ciudadanos alemanes durante la segunda guerra mundial quienes, por miedo, desconocimiento o desinformación hicieron caso omiso de lo que estaba sucediendo con los judíos e incluso, los maltrataron y los denunciaron, aunque, al contrario de los demás y arriesgando sus propias vidas, también hubo gente buena que los ayudaban proporcionándoles escondites, salva conductos para escapar del país, nuevas identidades o alimentos.

Todas estos estos comportamientos, aparentemente, tienen el denominador común en el hecho que estas personas fueron manipuladas en lo que se conoce psico-socialmente como MANIPULACIÓN DE LAS MASAS de la cual existe abundante literatura y sobre el que se debate incesantemente al ser un tema de bastante actualidad y que se está dando con mayor asiduidad en varios países como en Ecuador, donde existe una constante de odio entre dos facciones claramente identificadas y que giran alrededor de la figura de un ex presidente, pese a que hay problemas más graves que están llevando al país a una verdadera catástrofe en todos los sentidos.

Los estudios indican que para que se de dicha manipulación, deben coexistir ciertos factores como son la autoestima de la gente, su cultura, el arraigo de los valores personales, el sentido de colectividad y hasta los genes.

El sociólogo Gustave Le Bon considera que la masa es voluble, influenciable, crédula, acrítica, impulsiva y excitable, por tal razón el grupo colectivo que se une a la masa suele volverse intolerante, de sentimientos simples, sin conciencia moral, además que presentan un bajo rendimiento intelectual al no ejercitar la mente por sí mismos.

Estos conceptos lo saben muy bien los poderes económicos, sociales y políticos a tenor de lo que indica Jaime Durán Barba, el famoso consultor y asesor político ecuatoriano quien sugiere se debe enviar mensajes que apelen a las emociones, principalmente de los menos instruidos para que lo difundan mejor. Considera que mientras más grande sea la masa a convencer, más pequeño será el esfuerzo mental a realizar lo que provocaría que las masas tengan gran facilidad también para olvidar. Por ello, concluye, una mentira mil veces repetida puede convertirse en verdad.

En este proceso indudablemente se debe contar con los inmejorables aliados que son los medios de comunicación que poseen la tecnología que facilita una manipulación estratégica y últimamente, también las redes sociales, que junto con el aparecimiento del internet que parecía iba a democratizarse la información, más bien ha sucedido todo lo contrario ya que es evidente, el empeoramiento de la desinformación por cuanto, con un atractivo y llamativo titular o una imagen que sugiere algo, a golpe de tecla un batallón de troles distribuye por la red la verdad que quiera trasmitir el interesado.

Lo grave de esta manipulación es que aparecen extremistas quienes pueden dar hasta su vida por lo que creen y pueden llevar a la autodestrucción, en este caso que ya lo estamos constatando, de un país. Gente que ni siquiera sabe porque odia pero que le importa poco lo que en realidad sucede con tal de convencerse que tienen la razón. El sentimiento de superioridad se hace presente y buscan eliminar al oponente depositario de todo lo abominable, en este caso, el ex presidente y sus seguidores.

En este punto también juega un papel importante la llamada “regresión psicológica” que se caracteriza por las obsesiones narcisistas compartidas que pueden llevar a la deshumanización de los adversarios (los borregos), la desaparición del sentido de la realidad (él solo, robó una cantidad que supera tres veces el PIB del país) la incapacidad de realizar duelos (reírse, propagar mensajes falsos o repetir frases sin sentido) y la creación de una amenaza que puede ser real, fabricada o delirante (el país se va a convertir en una Venezuela).

Todo esto ha llevado a una verdadera LOCURA COLECTIVA por la pérdida del criterio individual, en enfrentamiento permanente y la falta de esperanza ante el futuro.

Para todo ello, el único remedio parece ser la educación, la información, el fomento del debate, la promoción de la paz y el bienestar social. Y ahora, que se acercan las elecciones, sería conveniente tener en cuenta estos valores.

domingo, 16 de agosto de 2020

TODO LO QUE QUISIMOS SER, de Jessica Jiménez




Había visto documentales y leído varios reportajes acerca de la migración española hacia América y Europa durante los siglos XIX y XX y, de manera particular, durante la Guerra Civil Española y la postguerra, descubriendo que tenían en común, el hecho que había gente que no tenía recuerdos o evidencias físicas de sus familiares o conocidos que habían salido del país en condiciones evidentemente extremas, por lo que, ante la falta de imágenes o documentos que reflejen de alguna manera las razones de su salida, sus itinerarios o las condiciones en qué vivieron luego en los países donde habían calado, decidieron crear asociaciones para recopilar toda esa información y principalmente, para que “no se pierda la memoria” además de permitir a quien quiera conocer o investigar acerca de esta dura etapa de la historia española, pueda hacerlo.

 Y fue ésta la razón que me llevó a escribir este libro al ser, además, afectada y protagonista en primera persona de un proceso migratorio desde Ecuador hacia España durante su época más difícil que fue desde el año 1997 hasta el 2001 y también, porque percibí que era necesario exponer esta parte dolorosa de nuestra historia pero, desde un punto de vista novelístico ya que la información estadística y social en cambio, goza de abundante información gracias a la preocupación de los respectivos gobiernos de ambos países.

TODO LO QUE QUISIMOS SER entonces, quiere preservar la memoria de esta etapa con una novela que no habla de hechos reales, pero sí, que está inspirada en ellos, con historias que pueden ser la de una madre, la de un sobrino o la de algún amigo, ya que se sitúan no solamente dentro del contexto del drama de la migración sino también, de la vida misma.

Espero sea del agrado de todos y se lo puede encontrar en las principales librerías, en las plataformas digitales como Amazon o a través de este link:
https://www.caligramaeditorial.com/libro/Todo-lo-que-quisimos-ser.htm/

jueves, 13 de agosto de 2020

AQUEL VIAJE QUE LO CAMBIÓ TODO


                                              Foto. Bahía de Caráquez

Sinceramente no me sentía inspirada y tenía pensado, tal vez, escribir algo sobre la situación política del Ecuador, pero me sentía desmotivada al haber llegado a la conclusión, como había manifestado semanas atrás, que el país es un estado fallido.

Felizmente, como soy una copiona y no me avergüenzo reconocerlo si se trata de cosas buenas, esta semana salió un precioso artículo en El País Semanal sobre cómo un viaje pudo cambiarlo todo en la vida de algunos famosos escritores y decidí que yo escribiría sobre lo mismo, es decir, sobre aquel viaje que lo cambió todo en mi vida.

Aunque, evidentemente y el nombre del blog lo define, mi venida a España cambió mi vida tal es así, que ya llevo más de 12 de los 20 años viviendo aquí, descubriendo cosas nuevas y compartiendo mis experiencias con mis amables lectores. De tal manera que, retrotrayéndome en el tiempo buscando otro viaje significativo, me sitúo en mi infancia recordando entonces, con mucha emoción y al igual que algunos de esos escritores, la primera vez que viajé a la playa; viaje que cambió de alguna manera, mi visión del mundo.


Fuimos con mi madre y mis dos hermanos (mi hermano menor aún no nacía) al conjunto vacacional en Bahía de Caráquez que pertenecía a la empresa donde trabajaba mi padre y él, no nos acompañaría ya que tenía obligaciones laborales por lo que viajaríamos en un autobús inter provincial.


Para nosotros era primera vez que tomaríamos contacto con el otro Ecuador. Ese Ecuador de la costa del que teníamos noticias solamente a través de la televisión. Hasta ese entonces, solamente conocíamos la provincia de Bolívar de donde eran oriundos mis padres y la capital, donde vivíamos. Las noticias en general, la de los grandes medios, contaban como hasta el día de hoy, solamente los acontecimientos de las grandes ciudades, es decir, de Quito y Guayaquil y poco más. De allí, que el viaje se convirtió en toda una experiencia, alimentada por las expectativas de tres niños que solamente ansiaban ver por primera vez el mar y la playa.


Como había dicho, viajamos en autobús y el viaje duró ocho horas recorriendo gran parte de la zona subtropical y tropical del Ecuador. De cuando en cuando, en cada pueblito, el autobús iba parando para recoger y dejar pasajeros y mientras lo hacía, subían desesperadamente gran cantidad de vendedores de todo tipo llamándome la atención y de manera especial, los niños que vendían refrescos o cualquier otra chuchería. Niños como nosotros, pero desnutridos y morenitos, los mismos que nos quedaban observando atónitos y con no disimulada curiosidad, para luego extender el producto y suplicarnos con un “Compre vea…” mientras se metían los dedos en la nariz.


Fue mi primer contacto con una realidad que me acompañaría el resto de mi vida, ya que me reveló algo incomprensible para mí y que me alertó de la desigualdad imperante en el país y del que parece, poco ha cambiado desde aquel entonces.


Siguiendo con el viaje, fue novedoso el cambio de la temperatura ambiental. En cuestión de unas pocas horas pasamos del frío primaveral al calor sofocante, el mismo que ya no nos abandonó durante el resto del viaje, sumiéndonos en un involuntario letargo ante la mezcla del olor a sudor, el humo de los cigarros y la música estridente al gusto del chófer. Las preguntas que le hacía mi hermano a mi madre de vez en cuando, preguntándole cuánto faltaba por llegar, nos hacía reaccionar volteándonos rápidamente hacia la ventana, para luego volver a dormir al constatar que aún no habíamos llegado a nuestro ansiado destino.


Finalmente, y luego de varias horas que parecieron interminables, llegamos a Bahía. Una pequeña, pero ya pujante ciudad, con unas inmensas playas vírgenes y pequeños chalecitos del que luego, al volver al cabo de algunos años y pese a los lujosos edificios, mantenía aún ese candor que lamentablemente suele destruir la irrupción del turismo y la inversión internacional.


Ni qué decir de la vida cotidiana de los bahienses.


En los inmensos soportales de los edificios para dejar correr el aire fresco, circulaban mujeres ligeras de ropa, gordos gordísimos que comían al aire libre unos inmensos platos de ceviche ante la falta de modernas máquinas de ventilación en sus hogares o restaurantes; numerosos e improvisados mercadillos en cada esquina vendiendo preferentemente productos de playa; altavoces que invitaban a comprar en los almacenes o al paso, cualquier baratija. Y nuevamente niños vendiendo, ésta vez “jugo e’ coco”.

Era la vida a la máxima expresión.


Y como si eso fuera poco, a tempranas horas de la mañana la gente del lugar vendía "bolones de verde" para el desayuno o pescado fresco y langostas para la comida, los mismos que se podían preparar en la cabaña asignada, al disponer afortunadamente de cocina y comedor.


En fin, un viaje que me hizo conocer el Ecuador profundo y real y del que muchas veces, decidí ignorar la parte que incomodaba mi conciencia para hacerme creer que íbamos camino hacia el desarrollo.

* Juo e' coco: Jugo o zumo de coco
* Bolones de verde: Preparados en forma de bola amasados con plátano verde cocido y queso

 


lunes, 20 de julio de 2020

MIS TEMAS MUSICALES DE PELÍCULAS


Acaba de fallecer Ennio Moriccone y ha sido ésta la oportunidad para recordar sus preciosas canciones que fueron temas o bandas sonoras de películas inolvidables como “Por unos dólares más” o “La Misión”. También he recordado que hubo un tiempo en que, cuando se lanzaba una película, ésta venía acompañada del tema musical insigne de la misma, lo que le daba un plus al argumento, al director o a los actores y una expectativa mundial que, quizás por ello, muchas películas han resultado inolvidables.

A continuación, compartiré las que más me han gustado.

1.- EL GRADUADO.-  Contiene temas del dúo Simón y Garfunkel, siendo las más famosas “Los sonidos del silencio” o “Mrs. Robinson”. A mí personalmente me gustó más “Scarborough Fair”, un tema que refleja la tristeza y desesperación del protagonista al sentirse huérfano de su gran amor.

2.- LOVE STORY.- Francis Lai fue el compositor de las bandas sonoras de las películas “Un hombre y una mujer” y de “Love Story”, ésta última interpretada por Ryan O’Neill y Ali Mc Graw y llevándose el Oscar a la mejor banda sonora en 1970.

3.- EXPRESO DE MEDIANOCHE.- “The Chase” de Giorgio Moroder es la inolvidable canción que acompaña al protagonista al final de la película. La versión original de la película dura más minutos y contiene unos sonidos que parecen simular los latidos del corazón los mismos que se aceleraban conforme el protagonista huye de una cárcel en Turquía. La canción llega al apoteosis, cuando éste logra resarcirse como ser humano.

4.- TAL COMO ÉRAMOS.- La canción “The way we were” interpretada por la gran actriz y cantante Barbra Streisand añade más romanticismo a la película que la interpretó junto a un guapísimo Robert Redford. Una bella e inolvidable melodía que no pierde actualidad.

5.- ENMANUELLE.- Una preciosa melodía como tema central de una película que rompió esquemas.

6.- ZORBA EL GRIEGO.-  La preciosa la escena de Antony Queen bailando Sirtaki al son del tema creado por Mikis Theodorakis, demostró la inmensa talla que tenía Queen como actor. Fue el no va más.

7.- CUATRO BODAS Y UN FUNERAL.-  “Love is all around” interpretada por el grupo Wet Wet Wet llegó a ser tan popular que la tuvieron que retirarlo de una radio por hartazgo. En lo que a mí respecta, en cambio, no me canso de escucharla y tampoco la película pierde actualidad. Será por su fino humor inglés.

8.- EL PADRINO.- Aunque el tema que más se toca a lo largo de la película es el “Vals de El Padrino” del compositor de la banda sonara, Nino Rota, la película está más identificada por el “Tema de Apolonia” la misma que inmortalizó a la banda sonora y a la película.

9.- FLASHDANCE.-  “What a feeling” de Irene Cara, quien también ganó el Grammy a la mejor interpretación femenina, hizo que muchos identifiquemos con la escena en la que Jennifer Beals logra imponer su arte ante un jurado escéptico y anticuado ante nuevas formas de expresar la danza.

10.- JOCKER.- “Rock and Roll” de Gary Glitter que, ya es considerado el tema de la película por el famoso baile que interpreta el personaje en las escalinatas pese a que la canción data de los años 70’.

Otras canciones que no las incluyo por falta de espacio son:
Un violinista en el tejado (Si yo fuera rico);
Pretty woman (It must have been love);
Ghost (Unchained melody);
Dr. Zhivago (Tema de Lara);
Saturday Nigth Live (Staying alive);
Grease (you’re the one that I want);
Titanic (My heart will go on);
El guardaespaldas (I will always love you);
Footloose (Footloose);
Rocky III (Eye of Tiger);
Volver al futuro (The power of love);
Cabaret (New York, New Yor);
Top Gun (Take me break away);
Fama (Fame);
Romeo y Julieta;
Gigolo americano (Call me);
Oficial y Caballero (Up where be belong)

viernes, 3 de julio de 2020

ESTADO FALLIDO


Viñeta: El Roto

Recuerdo que cuando fue el cambio de milenio, la prensa española hizo varios análisis sobre lo que le depararía a cada continente o a determinado país en los próximos cien años, llegando a la conclusión cuando le tocó a África, que por las circunstancias de la corrupción y los déficit de educación entre sus habitantes se consideraba un continente fallido, por lo que nada cambiaría en el próximo siglo en este bello continente.
Esta conclusión me produjo honda pena y me alegré porque, dentro de lo malo, Ecuador se encontraba dentro de los países emergentes de América del Sur avizorándose, en cambio, para todos los países latinoamericanos, grandes avances en el próximo milenio.
Lamentablemente, hoy por hoy, siento por mi país el mismo desasosiego que me produjo las conclusiones sobre África en aquel entonces y, lo que es peor, un presentimiento que aquello no tiene solución.
Y todo porque la pandemia del COVID-19 ha puesto en evidencia toda aquella corrupción y desgobierno que desde hace tiempo se sabía que, aunque ignorantes de su magnitud, albergábamos la esperanza que pese a todo, algo avanzaba el país sobre todo luego de haber llegado en los últimos años, a ser uno de los países más admirados del mundo, debido la gran transformación que se estaba llevando a cabo con imponentes carreteras y autopistas, inmensas hidroeléctricas, decenas de escuelas del milenio, funcionales y modernos hospitales, reorganización del sistema educativo, mejoras salariales a profesores y policías, entre otras obras, además de un liderazgo que nos subió la autoestima a nivel mundial pero que ahora, hemos vuelto a ser el paisito que vivía en permanente subdesarrollo y de sobresalto en sobresalto, recibiendo limosnas de otros países siendo un país riquísimo en recursos naturales y con gente emprendedora esperando su oportunidad.
Pero lo más triste es que los mismos que lo provocan son los que cargan la culpa al ciudadano tildándolo de incívico, ignorante o propulsor de la misma corrupción solamente porque se ve obligado alguna vez a pagar una coima para que la fila avance o para que un trámite se agilite cuando el país ya debería estar en una etapa de modernización digital.
Por otro lado, la pandemia ha puesto en evidencia otros dos aspectos preocupantes que son: el valor de lo público frente a lo privado y la falta de conciencia ciudadana.
Para lo primero, recuerdo que siempre que viajaba a Ecuador intentaba hacer entender a la gente el valor de lo público, -será por el discurso que ha manejado especialmente la prensa acolitando a sus candidatos de derecha que inoculó en la gente la idea que aspirar a una sanidad o una educación pública, por ejemplo, son medidas populistas fomentado por dictadores populistas- que me manifestaban su desacuerdo mientras presumían de sus trabajos en instituciones públicas, de sus barrios con guardianía privada, sus casas valladas y alarmadas hasta el tejado, sus seguros médicos privados o sus títulos precediendo sus nombres y apellidos. Parecía que el egoísmo y el individualismo había calado en parte de la cultura ecuatoriana.
Lastimosamente ahora, leo con pesar a través de las redes sociales que ni pagando en hospitales privados existen camas para los contagiados por el virus y que el temor a enfermar, no lo es tanto por el virus sino por la posibilidad de no tener donde curarse ya que tampoco existen camas en la sanidad pública. Así mismo, están despidiendo de empresas públicas y privadas a los trabajadores sin respetar su mínimo derecho laboral a una justa indemnización peor a una estabilidad laboral, los bancos subiendo los intereses de los préstamos entregados a intereses usureros, mientras miles de jóvenes observan impotentes el desastroso manejo de las instituciones que se hace de forma verticalizada, con funcionarios todólogos improvisados, en perjuicio de miles de jóvenes preparados que bien podrían haber aportado con sus conocimientos a una mejor organización y evitando de esta manera, que el Ecuador ocupe el desafortunado primer puesto en número de muertos per cápita por el COVID.
Por otro lado, es triste también constatar que la anulación de conciencia ciudadana y cívica ha hecho efecto en la gente a tal punto que son pocos los que cuestionan lo que está sucediendo, algo increíble considerando que en el gobierno de Correa todo el mundo protestaba, cuestionaba, salía a manifestarse… pienso que tal vez la gente está desmotivada porque antes aparecieron grupos de jóvenes que inspiraban confianza y esperanza y que finalmente, resultaron que las mieles del poder los ha convertido en todo aquello que criticaban y que quizás, hasta lo han superado.
Ante este panorama, es difícil ser optimistas y me sumo a ese sentir ya que parece que el Ecuador necesita ser refundado porque se ha llegado a un nivel que todo está viciado y aparentemente corruptible y que hace falta un cambio de cultura, de leyes o de lo que sea. Lógicamente habría que dejar atrás esa idea de que líderes tipo Mesías o superhombre lo van a solucionar sino que hace falta más bien, un equipo de trabajo con gente seria, proba, con mucha preparación y que el voto no sea obligado porque parece que ahí está el germen del desastre que está sucediendo ya que la gente se ve obligada a votar y que, sin educación, la mayoría es propensa a ser lavada el cerebro con el ma¡árquetin y la desinformación con las consecuencias que hoy todos lamentamos.
Empecemos por hacer algo, pero ya.


martes, 2 de junio de 2020

LAS COLONIAS DE MADRID


                                          Colonia Cruz del Rayo

                                          Colonia Pico del Pañuelo

                                          Entrada Colonia La Prensa. Foto. J.M. Azcona


                                          Casa Barrio La Magdalena

                                          Barrio La Mariscal

                                          Barrio Villa Flora

Cambiando un poco de tema a uno que me apasiona que es la arquitectura, quería comentarles que Telemadrid tiene un programa bastante ameno que se llama “Mi cámara y yo” y que, en uno de ellos, pasaron un reportaje sobre “Las últimas colonias de Madrid” que no son sino pequeñas urbanizaciones protegidas oficialmente desde el año 1979 con casitas independientes o adosadas, rodeadas muchas de ellas de jardines o con patios interiores y que comúnmente se los conoce como los “chalecitos u hotelitos”. La particularidad de estos es que quedan dentro de Madrid y son algo así como unos pequeños pueblitos dentro de la gran ciudad que es Madrid y que fueron construidas como una consecuencia de los primeros movimientos higienistas que huían del centro de la ciudad.

Me emocionó verlas porque se parecen mucho al barrio donde yo viví “La Santiago” o, como otros como la Villa Flora, La Magdalena o la Mariscal en Quito, capital del Ecuador.

Estas colonias de Madrid son, entre otras, la Jardín, Cruz del Rayo, El Viso, Guindalera, Moscardó y nacieron en los años 20’ y 30’ del siglo pasado mediante la Ley de Casas Baratas para determinados colectivos como de los carteros, de los militares, de los maquinistas, de los periodistas, etc. y que, en un principio pese a que se consideraron más bien como casas modestas, al día de hoy han sido revalorizadas a tal punto que se cotizan por varios millones de euros aunque, previamente tuvieron que ajustarse a los estrictos requerimientos del plan de protección de patrimonio del ayuntamiento para realizar cualquier mínimo cambio lo que no ha impedido que las reformas sean de gran calidad estética y funcional. Actualmente y debido a su gran plusvalía acoge entre sus vecinos a una gran cantidad de artistas y profesionales.

Al quedar estas colonias dentro de Madrid fueron apetecidas por las empresas constructoras de edificios de apartamentos los mismos que se hicieron de algunas por los años 50’ y 60’ quedando muy pocas gracias a la acción vecinal, grupos de arquitectos y medios de prensa que defendieron prácticamente con uñas y dientes ya que, en verdad, aunque pequeñas son casas preciosas que tienen diversos estilos arquitectónicos.

Como decía al principio, estas colonias se parecen a algunas urbanizaciones de Quito como son la Villa Flora o la Magdalena que fueron construidas a mediados del siglo XX en el sur de Quito, seguramente al considerar que el Panecillo sería el centro de la ciudad y del que, a partir de él se encontraban terrenos más aplanados sin tanta pendiente como el norte de la ciudad, ideales para construir viviendas para la mayoría de la población y que se construyeron, aunque pequeñas, pero con una estética primorosa y funcional.
  
Lamentablemente gracias a la desidia de las autoridades y a la ignorancia de la gente, se han ido reemplazando por grotescas construcciones de bloque, cemento y zinc dedicándolas la mayoría al comercio y al subarriendo. Menos mal que también existe gente como la señora Avelina Zúñiga que, según el diario La Hora ama a su barrio y es consciente de la riqueza de la arquitectura que ha conservado su casita cuidándola como mejor puede. Afirma la señora Avelina, además, que muchas casas del barrio La Magdalena tenían áticos y sótanos y que, lamentablemente no encuentran albañiles y decoradores con el conocimiento suficiente para que restauren adecuadamente las casas. Esa actitud parece fomentar también, la vida de vecindario donde todos sus moradores se conocen y se sienten orgullosos de su legado, algo que lamentablemente, escasea en Ecuador.

Algo parecido sucedió también en La Mariscal, aunque este era un barrio de gente pudiente que, al ver que crecía la ciudad se fueron replegando más hacia el norte, convirtiéndose luego, este barrio, en una zona empresarial, bancaria y por las noches, en zona rosa, para lo cual derrocaron varias casas con gran valor histórico y arquitectónico reemplazándolas por modernos y uniformes edificios.

En mi caso personal tuve la suerte de vivir en la colonia Pico del Pañuelo al sur de Madrid y vale recalcar que, además de resultar bastante agradable residir en uno de esos edificios históricos gozaba del fácil acceso a los principales lugares de Madrid como son Atocha, Sol, El Retiro, etc. Se dice que se llamaba así por la estructura total del conjunto que tenía forma triangular y que sus tres vértices dan respectivamente a la Glorieta de Legazpi, a la Plaza General Maroto y a la Plaza Beata María Ana de Jesús. Fueron creadas acogiéndose también a la ley de las casas baratas para fungir como viviendas de los obreros que trabajaban en El Matadero, hoy convertido en un centro cultural de gran importancia. Cada edificio consta de 5 pisos y son pintados de color amarillo y gris y tienen una arquitectura entre Art Noveau y Clásica.

sábado, 9 de mayo de 2020

MEMORIAS DE LA PANDEMIA. Parte 7 y última. De las enfermedades mentales



Día 55 de confinamiento.

No cabe duda que las enfermedades mentales siguen siendo la oveja negra de las enfermedades del cuerpo humano en la mayoría de países del mundo. Y parece ser que, ese menosprecio es más manifiesto en países pobres como el caso de Ecuador, tal es así que, frente al repunte suicidios por causa de COVID, las autoridades han considerado que la cifra de ocho suicidios que se reportan diariamente desde que comenzó la pandemia, no es alarmante ya que lo “normal” había sido, al menos, cinco semanalmente lo que indica el grado de atención y empatía que existe por parte de quienes se supone están para prevenir los problemas de salud de la población.

Por tal razón, me llamó la atención que en España, el hecho que cualquier trabajador que tenga una depresión, por ejemplo, le da derecho a solicitar la baja laboral o una incapacidad temporal y permanente al ser incapaz de desenvolverse normalmente en un trabajo para luego, seguir un tratamiento hasta esté más o menos recuperado. Más aún, saber que Argentina es el país donde la gente visita el diván del psicólogo con mayor asiduidad que para cualquier otra enfermedad, demostrando de esta manera, la seriedad con que los argentinos se toman sus problemas emocionales. Se dice que en este país existen 200 psicólogos por cada 100.000 habitantes.

En Ecuador, al contrario, las enfermedades mentales siguen siendo un tabú.

La gente tiene vergüenza reconocer que tiene un problema psicológico o, lo que parece más probable, desconoce tenerla. Por lo mismo, al ser un país con demasiados sobresaltos políticos, económicos y naturales, una persona enferma y desesperada, más bien opta por una solución drástica como es el hecho de quitarse la vida. En el mejor de los casos se refugia en las creencias religiosas y en su familia o, lo que es más lamentable, convive con sus semejantes de tal manera que hasta existen locos sueltos o personas con graves problemas emocionales dirigiendo la cosa pública y privada con las consecuencias por todos conocidas.

Por mi parte, siempre me ha interesado el tema de las enfermedades de la mente ya que, desde que era pequeña hasta que el momento en que me establecí en España, observaba en ciertas personas comportamientos que no cuadraban dentro de lo que yo consideraba, normal. En España, por supuesto, que también las veo, pero ellas mismas se reconocen enfermas y hasta cuentan el tratamiento que reciben y el número de pastillas que toman diariamente, lo que ha permitido de alguna manera normalizar el hecho de tener este tipo de enfermedades logrando la comprensión y la tolerancia de los demás. En el caso ecuatoriano, tarde me di cuenta que todo era también parte del sistema de desigualdades que imperaba e impera actualmente en el país.

Y lamentablemente la situación no es reciente. Es desde siempre.

Recuerdo que, en mi caso personal, pese a haber tenido una infancia feliz y relajada, algo se torció a partir de la adultez, la misma que coincidió con el retorno a la etapa democrática luego de una dictadura, llegando a sentir zozobra y fracaso como país cuando, como consecuencia de los cortes de luz que podían durar hasta doce horas diarias, me invadía una sensación de desánimo al constatar la incapacidad de los gobernantes por solucionar, entre otros problemas, un asunto tan básico como era el de dotar de energía eléctrica a sus habitantes, pese a ser un país petrolero.

Posteriormente, soporté también una etapa de inestabilidad laboral en la última empresa que trabajé, la misma que coincidió con el desbarajuste político y económico del país que llegó a su clímax con la defenestración de tres presidentes de gobierno, la quiebra bancaria y como si esto no hubiese sido poco, con la erupción del volcán Pichincha, con la consecuencia de huelgas, paros, decenas de suicidios, millones de ecuatorianos que emigramos a otros países, parejas destruidas, violencia intrafamiliar, gente infartada, etc., etc.

Situación que, menos mal y con el pasar de los años con la dolarización y las remesas enviadas por parte de los expatriados el país gozó de más de una década de estabilidad económica, social y política que, parecía al fin, habíamos llegado al estatus de país con cierto nivel de desarrollo y de prestigio reconocidos en todos lados por donde íbamos.

Pero, lamentablemente parece que duró poco.

El caso es que, volviendo al tema del desconocimiento de la afectación de los problemas psicológicos por parte de la población, éstos están provocando graves problemas sociales a tal punto que la gente ya no está muriendo solamente por coronavirus sino también a causa de la depresión y la desesperanza ante los abundantes casos de corrupción, de la falta de información que ni se sabe cuántos muertos o contagiados existen por causa del virus y la desesperanza ante un futuro incierto.

Se ha vuelto común entonces, escuchar a jóvenes que manifiestan no saber si van a volver a estudiar o si, en caso de concluir sus estudios, si podrán trabajar, o a gente que se ha quedado sin trabajo con la consecuencia de no tener comida para llevar a sus hijos, a personas mayores aterrorizadas ante la posibilidad de tener que acudir a un hospital donde existe más probabilidad que se infecte que en su propia casa, a emprendedores que, pese a no tener ninguna ayuda se ven obligados a cerrar sus negocios, a gente desconcertada ante la falta de liderazgo o de decisiones absurdas tomadas por sus jefes… en fin, un panorama desolador del cual, me es imposible ser indiferente.

La solución parece estar en que, nuevamente se debe reconstruir el país, aunque para ello, se debe hacer una autocrítica general y reconocer las causas que han llevado al estado en que se encuentra el país, porque de seguir así, la desesperanza y la depresión seguirán haciendo mella en los ciudadanos y las estadísticas de suicidios seguirán creciendo ya que, al parecer, a nadie le interesa ayudar a esta gente ni mucho menos, sugerirle que busque ayuda profesional.

miércoles, 29 de abril de 2020

MEMORIAS DE LA PANDEMIA. Parte 6. De la solidaridad




Día 46 de confinamiento.

Como se sabe, desde los primeros siglos de la cristiandad la solidaridad se erigía como característica fundamental de la misma, al ser los primeros cristianos perseguidos y que, por consiguiente, debían compartir y organizarse si deseaban sobrevivir. Luego, esta característica se fue institucionalizando dentro de la misma Iglesia y conforme fue avanzando la civilización, los estados también la hacen suya al establecer como compromiso ineludible de la democracia, el de velar por las necesidades de la población sobre todo en lo concerniente a la salud, la educación, etc.; así mismo, otras organizaciones y ya en los tiempos modernos, también la institucionalizan sin tener que ser necesariamente católicos o funcionarios públicos para lo cual se crean las famosas ONGs (Organizaciones no gubernamentales).

Por otro lado, alguien dijo que, en los momentos difíciles de la humanidad como pueden ser un terremoto, un tsunami, una guerra o, como en este caso que nos ocupa en este momento, una pandemia, es cuando las personas pueden sacan lo peor o lo mejor de sí mismos. Por lo mismo, me es inevitable no reflexionar sobre este asunto, al comprobar que existe más solidaridad en unos países que en otros, ya que, según las noticias publicadas, por ejemplo, en unos sitios se han creado redes de ayuda en el vecindario para hacer la compra o recados a ancianos o discapacitados que no pueden movilizarse; o que, en las altas esferas, futbolistas famosos como Bale que ha donado medio millón de euros al hospital de Gales y otro medio millón al de La Paz de Madrid para que gestionen tratamientos para el coronavirus; en otros países, en cambio, la insolidaridad campea a nivel institucional como el frustrado negociado a través del IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) de millones de mascarillas las mismas que normalmente cuestan 1,50 dólares y que se pretendieron declararlas como que habían costado 12 dólares o, que se prefiera pagar 800.000 dólares en publicidad para promocionar a una autoridad en vez de comprar test de diagnósticos de coronavirus con los cuales se habría podido salvar miles de vidas.

Pese a esto último, no se puede desconocer que en el Ecuador si existe gente solidaria la misma que trabaja anónimamente y que lamentablemente, no son objeto de noticia, al preferirse publicar las acciones más bien de los políticos que están en permanente campaña haciendo alarde de sus obras con los recursos del estado. Y en este punto, me he preguntado ya varias veces ¿cómo puede existir gente tan buena en medio de este ambiente de aparente quemeimportismo? Y la respuesta es que, generalmente es gente que la vida le ha golpeado demasiado debido al sistema injusto que le rodea y que ha sabido canalizar sus malas experiencias de forma positiva, lo que en países desarrollados a lo mejor se solucionaría con un tratamiento psicológico o con pastillas, en Ecuador, se transforma en un deseo de sobrevivir con la ayuda inestimable de las redes familiares y de la fe religiosa del que luego, se les hace fácil empatizar con los otros.

Pese a todo ello, no ha sido difícil para el gobierno y para los medios de comunicación culpar de la falta de solidaridad en momentos en que se exigía que guarden el confinamiento, a la cultura heredada de los ecuatorianos, a su falta de educación y, por último, a la falta de valores inculcados por sus progenitores, descartando cualquier responsabilidad de su parte pese a que ellos son también, los encargados de trasmitir dichos valores.

Recordaba que de pequeña, existía en mi escuela la asignatura de “Urbanidad y Cortesía” que no se si era iniciativa propia del pensionado católico, pero recuerdo también que mi hermano que estudió en una escuela municipal, también tenía una asignatura parecida y por ello, aprendíamos desde pequeños rutinas de aseo personal, recibíamos disertaciones sobre el respeto a las personas adultas, a los ancianos y, ejemplos de civismo por parte de personajes considerados héroes y tal es así, que me llama la atención todavía cuando regreso luego de muchos años al Ecuador, del trato respetuoso que se da a las personas, tratándome particularmente, de “Señorita” o saludando con un “Buenos días” en cualquier lugar al que llego. Pero, esa asignatura se dirigía especialmente a reforzar esos valores, es decir, los de urbanidad y cortesía que, de allí los otros, es decir los morales ya partían del medio donde uno se desarrolla o vive.

La solidaridad se aprende, entonces, cuando los niños y jóvenes ven en sus padres o en sus líderes gestos de generosidad o de renuncia; cuando se observan políticas fiscales equitativas y justas que no les obligue a salir durante el confinamiento, a buscar el pan porque el día que no lo hagan, no comen; cuando existe una adecuada distribución de la riqueza y corresponsabilidad en los deberes cívicos; cuando se observe en los medios de comunicación un periodismo que eduque e informe y que no enaltezca como héroes al ladrón, al defraudador o al mentiroso.

Porque, no es lo mismo ser solidario cuando se vive en un medio donde el estado posee un plan social, sanitario o económico que le dé seguridad y le garantice, al menos, su supervivencia, que en otros donde no existe un sistema sanitario universal, no están cubiertos sus derechos laborales o, en resumidas cuentas, la maquinaria del estado es incapaz de poner en marcha un plan para no dejarlo desamparado frente a estas adversidades.

Sin esas garantías y sin ese ejemplo, indudablemente la solidaridad se ausenta y no se puede juzgar por ello.


viernes, 17 de abril de 2020

MEMORIAS DE LA PANDEMIA. Parte 5. De los liderazgos y de la Sanidad Pública


                                            Foto: El jueves

Estamos en día 34 del confinamiento y, al parecer, vamos a estar así hasta el 10 de mayo, por tal razón, continuamos con las reflexiones.

Bien. A tenor de lo observado en las últimas semanas, parece que esta pandemia ha sido la oportunidad para desnudar a los gobiernos, sus sistemas sanitarios y a sus líderes políticos.

Por lo mismo, no en vano se dice que, en las dificultades es cuando los buenos líderes se crecen mientras que los malos, simplemente demuestran sus carencias. De allí, que es fácil concluir que no es lo mismo el márquetin que los ha llevado o los mantiene en los altos cargos, que mostrar la capacidad de decisión, de iniciativa y hasta de improvisación, por cuanto el virus, desconocido hasta ahora para todos, ha demostrado ser de gran letalidad y capacidad de propagación, lo que ha dado poco margen de acción para salvar la mayor cantidad de vidas por parte de todos los gobiernos del mundo.

Por lo mismo, ha sido inspiradora y sorprendente la actitud del ya mundialmente conocido presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien ha demostrado tener una gran capacidad de liderazgo, de previsión y porque no, de amor por su patria por cuanto, ante el evidente impacto que iba a tener la pandemia en la población, él supo prever lo que se avecinada y consideró que su país, al ser pobre, no tendría la capacidad económica suficiente para contrarrestarlo por medios técnicos y sanitarios por lo que tomó medidas adecuadas, entre ellas, cerrar las fronteras aéreas y terrestres del país que, a la larga, demostraron ser efectivas.

No ha sucedido lo mismo con otro presidente, el de Nicaragua, quien optó por “enfrentarle al COVID-19” mediante sendas concentraciones humanas y, al día de hoy, no se han aplicado medidas contra el virus y el mismo presidente, recién ha dado señales de vida luego de casi un mes. No se sabe al momento ni cuantas víctimas o contagiados puede tener el país, creando la incertidumbre que por tal motivo, sus ciudadanos y hasta la guerrilla ha pedido medidas concretas.

Más curioso ha sido el caso del primer ministro de Inglaterra, Boris Johnson, quien manifestaba la necesidad de seguir un protocolo distinto al que sugerían la OMS y el sentido común ya que, -según palabras de él- se trataba de provocar una inmunización colectiva contaminándose unos a otros a tal punto, que el sistema inmunitario se refuerce y el ser humano enfrente protegido al virus y tal es así, que él mismo alardeaba haber saludado con la mano y dado besos a multitud de gente hasta que, hace algunos días, manifestó síntomas que lo llevaron de urgencia a internarle en la UCI para susto de sus gobernados y del resto del mundo que mirábamos impactados, las consecuencias de tamaña estupidez, por decir algo suave.

Y en este punto, es inevitable no preguntarme con qué tipo de asesores se rodean los gobernantes para que hayan optado por las decisiones que han tomado, sobre todo de este último ya que se supone, un gobernante debe rodearse de los mejores profesionales en las ramas más importantes de la función pública porque, al menos, en nuestros países latinoamericanos se conoce y hasta se tolera que amigos, familiares y conocidos ocupen dichos cargos lo que no se entiende, en cambio, que en potencias mundiales como es el caso de Inglaterra, sus asesores -supongo- hayan puesto en riesgo la vida del primer personero del país y de su población en general que, menos mal, terminó con felicidad al no tener que lamentar la muerte de un importante político mundial.

Por otro lado, es triste reconocer que existen cosas que pueden ser buenas para unos países pero pueden ser contraproducentes para otros. Me explico. En las democracias más desarrolladas como lo son España, Italia, EEUU o Francia, por poner unos ejemplos, la ciudadanía, la oposición y la prensa exigen que los gobernantes transparenten los datos y en el caso especial de este virus, de los muertos, contagiados y curados, lo que provoca que cada día podamos observar el seguimiento que se da a los mismos y de las medidas que se toman para aplanar “las curvas” estadísticas que, en un principio, subían sin parar para angustia de los que la seguíamos. 

Pues bien, todo lo contrario sucede en otros países, especialmente en Ecuador, donde no se tienen datos reales lo que provoca la desinformación de la gente y lo que es peor, la angustia ya que en las redes sociales, dan cuenta de cientos de muertos los mismos, que no son recogidos de las viviendas y que, al estar colapsado el sistema sanitario y funerario especialmente de Guayaquil, estos cadáveres yacen en las calles de la ciudad provocando la lógica expansión de forma exponencial, del virus. El problema está, en que, no solamente la ciudadanía sino también, editorialistas y alguna que otra autoridad, toman como referencia los datos ofrecidos por gobiernos responsables para cuestionar o compararse lo cual, es bastante cuestionable ya que, mientras lo hacen, cientos de personas se están muriendo y los que sobreviven están aterrados ante algo que desconocen y por tanto, no saber cómo actuar. Deberían más bien cuestionar y exigir al gobierno, que trasparenten la información para que la ciudadanía sepa a qué atenerse.

También se han desnudado otra triste realidad. La de la importancia de poseer un sistema sanitario público que brinde sanidad gratuita a todos sus ciudadanos. Desde hace muchos años se ha luchado día a día tanto por parte de políticos de izquierda como por los mismos trabajadores y profesionales sanitarios españoles que defienden este tipo de sanidad lo que, ahora que vivimos esta pandemia, ha demostrado la efectividad de toda esa lucha tal es así, que precisamente una de las promotoras de las privatizaciones, al haber sido diagnosticada de COVD-19, hizo uso precisamente de la sanidad pública, para curarse tanto ella como su marido, al cabo de pocos días.

Tremenda paradoja que, al parecer, por causa de la pandemia, provocó el frenazo en los intentos de privatizarla en el caso de Ecuador ya que, desde hace un par de años, no cesaba la prensa de comentar las falencias en el sistema sanitario ecuatoriano lo que, menos mal, ha demostrado que ha funcionado en algo, aunque se haya mermado su presupuesto aparte de que, durante el correísmo se opusieron a todo intento del cobro de impuestos a las grandes fortunas lo que, hubiese servido para mejorar el sistema de salud y quien sabe, ahora no estuviéramos lamentándonos por los fallecidos.

Sin duda son lecciones que nos quedan pese a la dureza de las experiencias y que espero sirvan, para tomar las decisiones adecuadas.