lunes, 27 de diciembre de 2010

LA EXPERIENCIA DE "PARADORES" EN EL APROVECHAMIENTO DE LOS RECURSOS PATRIMONIALES DE UN PAÍS



Foto: Isabel Collins
Siguiendo con mis experiencias personales, cuya única finalidad es que sirvan como referentes para construir un mejor país, hoy comentaré una de castillos.

Pues bien, de pequeña pensaba que los castillos eran como en los cuentos de hadas: imponentes por fuera y por dentro habitados por príncipes y princesas, decorados con un estilo medieval, oscuros, con armaduras y muebles antiguos. Y ya en Europa, pensé que en cualquier momento conocería uno. Y así fue como fui invitada a visitar un castillo, concretamente el de Sigüenza llevándome una agradable sorpresa, al encontrarme no solamente con el castillo que mantenía la estructura original de mis sueños, sino que se había transformado en un bello hotel, con todos los servicios para brindar un servicio de primera calidad acorde con las comodidades y el lujo del siglo XXI.

Pero mi mayor sorpresa llegó cuando conocí que este castillo-hotel formaba parte de una cadena hotelera, llamado PARADORES DE TURISMO DE ESPAÑA, cuyo UNICO accionista es el Estado Español. Estos paradores pueden ser castillos, palacios o monasterios y se cuentan en 93 establecimientos a lo largo de toda España, nueve de ellas localizadas en ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Su administración ha logrado ser tan eficiente que se encuentra entre las empresas mas exitosas y rentables de España. Un logro a todas luces considerando que España es un país que carece de industria o de recursos naturales como el petróleo, explotando por ello al máximo el turismo, convirtiéndola en la primera fuente de ingresos nacional. Obviamente esto redunda en la generación de miles de empleos a la vez que brinda la oportunidad a cualquier español de disfrutarlos, conocer su historia y apreciar su entorno con atractivas ofertas económicas.

Sus administradores aseguran que el éxito se debe a que no han permitido injerencias partidistas y que al ser una empresa pública, los recursos del Estado están destinados exclusivamente al rescate y mantenimiento de estos edificios históricos. Por ello su experiencia ha trascendido las fronteras y se han convertido en un reclamo para otros países que desean copiarla, tales como Arabia, Omán, Marruecos y China ya que este tipo de hoteles está ganando adeptos, al estar cansados de los hoteles convencionales y buscar algo mas exótico y original.

Comentan además, que incluso han sido invitados por estos países a gestionar los futuros paradores, pero los han rechazado, ya que dicen que su función es hacer conocer España desde dentro hacias afuera y no el gestionar establecimientos fuera de ella.

Con esta excelente experiencia española, me resulta imperioso conocer quienes administran nuestros recursos naturales como Galápagos, el oriente o edificios históricos del casco colonial de Quito, Patrimonio de la Humanidad. Saber por ejemplo bajo qué parámetros los gestionan y qué beneficios obtiene el Estado o sea nosotros de esa explotación, ya que por mi experiencia personal, al menos de lo que sé en Galápagos existen muchos hoteles que no sé si cumplen los requisitos ambientales y si los que los administran han ganado algún concurso que los permitan explotar adecuadamente. O también en el casco colonial de Quito, existen edificios al parecer gestionados por empresas privadas cuyos precios son bastante excluyentes, es decir imposibles para que un ecuatoriano medio los disfrute.

Si el objetivo es atraer turistas extranjeros, estos precios exorbitantes sin duda están produciendo el efecto adverso, ya que al menos en los países generadores de turistas como los europeos o norteamericanos, existe un abanico de otras ofertas, que hace que permanentemente aprovechen de verdadera gangas en cuanto a calidad y precio para hacer turismo en muchos países, con muchas cosas interesantes que ofrecer. Por lo mismo ya se me hizo raro no encontrar turistas extranjeros en Quito en mi último viaje como en otros años, y mas bien los observé en ciudades mas pequeñas como Cuenca, Otavalo o en el oriente ecuatoriano, donde evidentemente han entendido el mensaje, que la calidad no tiene por estar reñida con el precio.

En conclusión, la experiencia de Paradores, demuestra que valorando y cuidando el turista nacional, que de por sí se enorgullece de lo que es suyo, es como se crea empresa y se gana experiencia y prestigio. De esta manera cuando hayamos ganado esa experiencia y ese prestigio, es cuando estaremos preparados para ofrecer cualquier cosa al turista extranjero.
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