sábado, 6 de abril de 2013

LO QUE APORTAN LAS TELENOVELAS






Foto: Feria del Libro de Madrid.

Hace algunas semanas y mientras descansaba a mediodía, vi causalmente cómo en una telenovela latinoamericana, se efectuaba un secuestro. En cuestión de segundos, un par de individuos cubiertos la cabeza, bajaron de una furgoneta y plagiaron a un chico que parecía ciego. Lo metieron forzozamente dentro de la misma y se lo llevaron a toda velocidad hacia un cuarto oscuro y sucio.

Debo confesar que las imágenes eran tan impactantantes que me dejaron sin habla.
Lo que vino a continuación fue peor que el secuestro en sí: torturas psicológicas y físicas al secuestrado, llamadas al padre para pedir una recompensa, incertidumbre entre sus conocidos, en fin un verdadero calvario tanto para el pobre hombre como para su familia.

Aunque todo era ficción, no pude dejar de pensar que aquel secuestro podría ser también un verdadero manual de cómo hacerlo en la vida real, ya que todo fue perfectamente detallado y tal vez hubiese quedado en una desagradable anécdota del día, a no ser que no es la primera vez que veo en estas telenovelas cosas parecidas como asesinatos, explosiones provocadas, tráfico de drogas, prostitución, embarazos no deseados, etc.

Me pregunto: ¿ No tendrán que ver estos "argumentos" y estas escenas, con el alto índice de violencia que azotan a nuestros países latinoamericanos? ¿ O con el 69 por ciento de las niñas ecuatorianas haya sufrido algún tipo de violencia doméstica en este último año?. Mi respuesta es que no sería raro y es más, estoy plenamente convencida que sí tiene que ver porque si no, ¿cómo se explica entonces que aquellos paises emisores de estas telenovelas tengan los más altos índices de secuestros o de violencia doméstica, por ejemplo?.

Preocupante en realidad. A lo largo de los años he intentado ver si hay algún artículo o algún debate sobre el tema en Ecuador y como siempre, nada. Tal vez alguna vez hubo algún comentario a propósito de proyecto de Ley de Comunicación, pero de allí no ha pasado.

Y creo que es un tema de interés nacional, ya que desde tiempos inmemoriales y hasta el dia de hoy, en Ecuador las telenovelas se las promociona con mucha pompa, dotándoles de un dudoso glamour y de un alto porcentaje de espacio en la parrilla de la televisión, sobre todo en horarios estelares y lo que es mas preocupante, en horarios infantiles, sin que nadie haga ni cuestione nada sobre ello.

De esta libertad sin límites con que gozan este tipo de series, no me parecería raro que dichos argumentos, tengan una importante repercusión en la vida diaria de las personas, sobretodo en los estratos más débiles de la sociedad, es decir en aquellos que no pueden acceder a una educación o a otro tipo de entretenimiento, lo que sin duda los hace más vulnerables a absorver dichos contenidos y a tomarlos como algo normal, con las consecuencias que todos nos lamentamos.

Recuerdo que en Ecuador de pequeña, en pleno boom del nuevo medio de entretenimiento como fue la televisión, se emitieron  adaptaciones de famosas obras de teatro o de novelas que tuvieron gran éxito en la radio, ganando fama particularmente las obras originarias de México, Argentina y Venezuela, que si bien es cierto, en un principio procuraron aportar buenos actores, también contaban con contenidos de cierta calidad, que al emitirse por capítulos, lograron que millones de adeptos esperásemos con ansias el siguiente capítulo, para ver cómo se resolvían sus tramas.

Telenovelas de grandes autores como Delia Fiallo, Yolanda Vargas Dulché o José Ignacio Cabrujas, quedaron para el recuerdo, ya que si bien engancharon al público en su momento, expresaron también el sentir y el modo de entender aspectos de la época en la década de los 70 y 80, donde al parecer la mujer sólo aspiraba a casarse. Años después y cuando supuestamente íbamos evolucionando como sociedad, por un periodo corto de tiempo parecieron resurgir con cierto ímpetu novelas brasileñas, colombianas y ecuatorianas que intentaron romper esa tendencia, con argumentos novedosos como lo fueron "El Angel de Piedra" o "Manuela Saenz" entre las ecuatorianas, pero  luego fueron cayendo en lo mismo de sus hermanas gemelas, redundando en el argumento facilista de los finales felices, para los cuales al parecer, no hacía falta que sus autores se rompan la cabeza pensando con algo original y diferente.

Actualmente persisten las telenovelas un bajo nivel de calidad de sus argumentos, siendo repetitivas y donde redundan en tres temas que a mi entender, influyen negativamente en los televidentes, como son los siguientes:

1.- Sexualidad.-
Tema muy serio que se lo toma con demasiada ligereza, ya que el denominador común de los argumentos es la protagonista principal que siempre es pobre e ignorante y que ingenuamente tiene un embarazo no deseado del chico rico y vago , cuyo único mérito es ser "hijo de" y que generalmente se opone al romance. Supuestamente su amor es indestructible, ya que gracias a una noche de amor y sexo inolvidable, hacen de la trama un sinfin de idas y venidas, que ni el hecho de empezar una nueva vida con otras personas, les permiten cambiar la típica historia del amor invencible que nació "aquella noche".

No se brinda la posibilidad de cambiar la historia con el/la eterno/a segundón/a, que generalmente es pobre, honrado/a, muy trabajador/a, inteligente, de nobles sentimientos pero con un gran pero: no es tan guapo/a como el/la protagonista principal.

Como se vé, se idealiza el tema sexual, lo que lleva a decepcionantes sorpresas en la vida de tiernas niñas con embarazos precoces y su vida destruída, que sin duda les impedirá salir de ese círculo vicioso de sexo y pobreza. Aunque esto último tampoco es la norma, ya que situaciones parecidas, también se dan en los estratos sociales y económicos altos.

2.- Machismo.-
La protagonista es una chica sumisa ante lo preestablecido, es decir al objetivo final  y único de casarse. Siempre tiene rivales que generalmente suelen ser mujeres espectaculares, excesivamente maquilladas y vestidas con poca ropa, que con griteríos y actitudes beligerantes utilizan todo tipo de argucias y maniobras para "luchar" por el hombre que desean que es casi, casi como un trofeo. Pese a todo son despreciadas y eso les causa un trauma que profundiza aún mas su baja autoestima, sin oportunidad a resarcirse, lo que le lleva a las mas despreciables formas de venganza.

De todo lo anterior deduzco que flaco favor nos hacen a las mujeres este tipo de argumentos ya que se fomenta el egoísmo y la falta de empatía y solidaridad entre nosotras mismas en asuntos que nos conciernen. Hoy por hoy, me es difícil a mí recordar algún grupo o alguna asociación que luche en Ecuador por los derechos de las mujeres y que estén representandas por mujeres de todos los niveles sociales, políticos o económicos. A lo mucho he escuchado de grupos de mujeres exitosas o que se agrupan para tomar un té para reunir fondos para los niños pobres.

La escritora Maruja Torres dijo alguna vez un frase para la reflexión: "Las españolas comenzamos a amarnos, cuando dejamos de pelear por los hombres."

3.- Pobreza-Religión
La protagonista principal  nunca logra salir de la pobreza y si tiene algún trabajo, éste no es suficiente para ello.

Si el argumento le permite salir de la pobreza, es gracias a que recibe sorpresivamene una cuantiosa herencia, la cual le servirá para vengarse de todo y de todos. O que también puede lograrlo si se casa con otro hombre rico, que generalmente es rival del protagonista.

Lo peor de todo, la pobreza va asociada a la falta de inteligencia o emprendimiento. La vida de los pobres se retrata en anécdotas cómicas y vulgares. El pobre vive en constante fiesta pero saca algo positivo de este estado: son unidos ante la adversidad. La pobreza se la acepta con resignación y busca consuelo en la religión, como si el progreso fuera pecado y en consecuencia es inamovible, incluso se sataniza al triunfador económico. EL pobre es feliz, el rico infeliz, fórmula desgastada que justificaría la inercia y apatía, hacia la lucha por la consecución de derechos como la salud, la educación, el ocio, calidad de vida, etc.

En conclusión: ¿qué se puede hacer para impedir que siga esto?. Personalmente creo que es necesario un debate y  una reflexión por parte de la ciudadanía, de las autoridades y de los medios de comunicación , para exigir que se emitan en televisión, historias que le aporten valores, que le respeten como ciudadano y como persona. Y porqué no, fomentar nuevos valores literarios que crean argumentos que les permita darse a conocer y poner en alto la literatura de nuestros paises, que por lo que he podido constatar, si los hay.



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