martes, 16 de febrero de 2021

EL P. JOSÉ LLANOS, "El cura Rojo"

 



Foto: Chabolas en El Pozo

Foto: P. José Llanos

                                            Foto: El Pozo del Tío Raimundo, hoy

Este artículo debía ser uno de los primeros a publicarse en este blog que ya va por los más de 13 años, pero lo he ido posponiendo debido a que han surgido temas que he considerado más urgentes de compartir. Y ahora, he decidido hacerlo ya que desde que tuve conocimiento de esta historia, me ha parecido digna de ser compartida para que sirva de inspiración y de ejemplo a todos los que deseamos un mundo mejor.

Todo empezó cuando, allá por el año 2000 solía ir a las oficinas de la Asociación Rumiñahui que se encontraban dentro de la asociación MPDL (Movimiento para la Paz, el Desarme y la Libertad) ubicada en El Pozo del Tío Raimundo, barrio símbolo de la lucha vecinal madrileña y española. Y observando posteriormente unas fotos de cómo era esta zona por los años cincuenta, me quedé impactada por el cambio suscitado ya que yo también había trabajado y había hecho apostolados en barrios parecidos en Quito, aunque ninguna llegó al nivel de modernidad y calidad de vida que había llegado El Pozo del Tío Raimundo. Y todo gracias a la lucha vecinal inspirada y propulsada por un grupo de sacerdotes y voluntarios, de manera especial, de parte del jesuita José María Llanos quien, perteneciendo a la alta jerarquía de la Iglesia y siendo confesor del Franco, lo dejó todo para ir a convivir codo a codo con los pobres de la población chabolista más grande de esa época, siendo coherente con sus principios cristianos y siguiendo la corriente mundial de los valores propulsados por el Concilio Vaticano II que fueron también el germen de la Teología de la Liberación.

Por ello, el padre Llanos fue conocido como el “cura obrero” o el “cura rojo”.

El Pozo era inicialmente un barrizal localizado en las afueras de Madrid el mismo que se fue poblando poco a poco, gracias a la migración proveniente del interior de España, principalmente de manchegos, extremeños y andaluces quienes, como muchos de nosotros llegaron a Madrid en busca de un futuro mejor, para lo cual se asentaron sobre esos terrenos que carecían de agua, luz o alcantarillado. Tal es así, que con sus propias manos comenzaron a construir sus viviendas haciéndolo mayormente en la noche para no ser visitados por los inspectores durante el día y la obra se trunque.

El Padre Llanos, a poco de llegar, también se hace construir una chabola junto a la casa parroquial, inicialmente para ganarse la confianza de los chabolistas y luego, solicita a la misma casa alguno de sus salones para invitar a los vecinos a realizar reuniones donde se forjan los primeros movimientos vecinales con el objeto de exigir mejoras para el barrio. Con el tiempo, fomentó además, la creación de centros y sedes para la preparación laboral de los jóvenes y  desocupados empezando con oficios como la electricidad y la mecánica que hasta el día de hoy funcionan, aunque han aumentado otros oficios más actuales como la informática, cocina, hostelería y administración de tal manera que estos lugares de preparación profesional fueron adquiriendo prestigio ya que sus alumnos encontraban trabajo de manera inmediata o iban preparados hacia otros países europeos como inmigrantes cualificados.

La fama que fue ganando la obra del padre Llanos provocó que futuros intelectuales, abogados o profesionales se acerquen como voluntarios, siendo los más conocidos Francisca Sauquillo ex eurodiputada, ex asambleísta y presidenta del MPDL, así como Javier Solana, ex Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, ex ministro de Estado, Secretario General de la OTAN quienes ofrecían asesoría jurídica o asignaturas como profesores.

Otros sacerdotes inspirados en la obra del padre Llanos, se ofrecen también como voluntarios para trabajar con los pobres en otras chabolas, formando más tarde la Coordinadora de Barrios para aunar ideas y esfuerzos. También, el Padre Llanos apoyó al incipiente movimiento sindical conocido como Comisiones Obreras (CCOO)que tanto ha ayudado a los trabajadores, entre ellos a muchos inmigrantes ecuatorianos, siendo él mismo uno de sus primeros afiliados.

El padre Llanos haciendo un recuento de su obra, comentó que quiso formar un movimiento cristiano de base pero que, al final de su vida se sintió frustrado porque comprobó que aquellos chabolistas mientras más se iban culturizando o modernizando, más se iban haciendo ateos.

Estos curas “rojos” fueron inspiración para el personaje del padre Eugenio de la serie “Cuéntame” y seguramente, también lo fue para nuestro querido padre José Carollo quien trabajó también en barrios pobres como la Quito Sur y Solanda que, por lo que he podido comprobar no llegaban al nivel de miseria que se dio en El Pozo y que, sin embargo, el padre logró reunir abundantes recursos económicos para hacer varias obras como una maternidad, un centro de mujeres, un centro de jóvenes y hasta un Hospital para más 200 camas, el llamado “Un canto a la vida” que ofrece servicios médicos y cirugías a los más necesitados en el sur de Quito, aunque a mi modo de ver, poco movimiento vecinal se promovió en estas zonas.

Ahora, El Pozo barrio trasformado y moderno acoge a los inmigrantes de otros países como Sudamérica o de Europa del este, aunque los principios que forjaron su ya famosa leyenda, permanecen latentes en su Iglesia y en sus centros que siguen ofreciendo ayuda a todo aquel que lo necesite.


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