jueves, 10 de junio de 2021

LA OTRA MARILYN


Me llegó esta imagen de Marilyn Monroe y sin querer, me puse a reflexionar sobre esta -sin duda- bella mujer que, hasta sin maquillaje se la veía quizás aún más bella. Sin embargo, creo que también refleja la verdadera Marilyn, aquella que todos desconocían, alejada de esa imagen glamurosa, erótica y estereotipada con que se consideraba a las mujeres rubias como ella a mediados del siglo XX.

Pero si es de todos es conocido que ella solía deprimirse mucho y que su vida fue una carrera, no solamente cinematográfica sino también, errática debido a que buscó desesperadamente el verdadero amor, quizás a través de una figura paternal de la que careció al haber sido desconocida por su padre y que, por lo mismo, le llevó a casarse varias veces una de ellas, con el famoso escritor Arthur Miller.


Este último matrimonio, posiblemente revela una faceta que poco a poco se ha ido descubriendo, que fue su pasión por la lectura y que fue por ello, que llegó a conocer a quien iba a ser su futuro marido. Marilyn poseía una vasta biblioteca y aseguran los que la conocieron, que leía muchos libros de grandes autores, así como la prensa de su país.

Por otro lado, su dudoso éxito cinematográfico parecía no satisfacerla del todo que se diga. Pese a ser famosas y conocidas muchas de sus películas, no se sentía valorada como actriz y no le gustaba el tipo de películas que hacía. Se comenta que por “Los caballeros las prefieren rubias” y siendo la figura estelar de la misma, fue la que menos cobró e incluso menos que su coprotagonista que hacía de morena, Jane Rusell. Pese a todo, buscó perfeccionarse en el arte dramático con el afán de hacer películas que resalten su talento y por ello, se inscribió en la famosa escuela de arte dramático “Actor’s Studio” sin poder evitar que muchos de sus alumnos protestaran por su presencia, al considerar que no estaba a la altura de las exigencias que requería la profesión.


Como dije anteriormente, se deprimía mucho y aquello, la llevó a un aparente suicidio del que mucho se habla hasta el día de hoy, al insinuar los entendidos que más bien fue asesinada. Lo cierto es que recientemente, se descubrieron accidentalmente una serie de fotografías realizadas por el fotógrafo Bert Stern donde se demuestra su idilio de toda la vida con las cámaras fotográficas, a tal punto que ella participaba activamente en las ideas y la selección de las imágenes a publicarse. Cuando se sentía triste, solía llamar al fotógrafo y experimentaban con estilos, sombras, luces y posturas, logrando por ello imágenes para la posteridad de gran calidad artística. Parece que posar y crear imágenes artísticas, la relajaban.


Sin duda, Marilyn Monroe fue algo más que una bella mujer y un juguete roto, reflejado en su amor al arte en todas sus variantes y que debería ser reivindicada por ello.

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