martes, 15 de mayo de 2012

TERMINAL 4 DEL AEROPUERTO DE BARAJAS. La arquitectura al servicio del ciudadano.

Foto: T4 Aeropuerto de Barajas. abc.es

Foto: Ayuntamiento de Madrid.Jessica Jiménez Z.


 Foto: T4 Aeropuerto de Barajas. wikipedia.com

¿Es posible combinar la arquitectura y el diseño con la eficiencia y el servicio al ciudadano?.

A tenor de lo que observo por estos lares, creo que sí, ya que existen muchas instituciones públicas y privadas que ofrecen sus servicios en edificios históricos de hermosa arquitectura  clásica y que han sido adaptados con todas las comodidades modernas del siglo XXI; o también, en modernos edificios vanguardistas con decorados que invitan a apreciar el arte, mientras un/a funcionario/a resuelve mi problema.

Lo malo es que no todos los españoles están de acuerdo con esos esmerados detalles, sobretodo en lo referente a la construcción de nuevos  edificios públicos, ya que ha provocado diversas muestras de rechazo de gente que considera, - sobre todo durante esta crisis -, que muchos son verdaderos monumentos al despilfarro y al sobreprecio, cuando nuestros impuestos podrían haberse empleado en obras más urgentes como salud, educación, etc, o que se podía haber contratado arquitectos menos famosos para realizar dichas obras.

Sin embargo, para los que venimos de fuera, concretamente de los países de latinoamérica, al menos en lo que a mí se refiere, lo valoramos, ya que por lo que a nuestros países concierne, parece que el ciudadano es solamente un sujeto con obligaciones y el último eslabón a considerar cuando de dar un servicio se trata.

Y lo digo porque viene a la mente dos ejemplos concretos. El primero, cuando antes de venir a España, acudía al Registro Civil de Turubamba en Quito. Era humillante, sobretodo cuando caía un aguacero. No se sabía si se estaba mejor afuera en el patio que dentro del Registro, por la cantidad de goteras que existían. O cuando durante mi último viaje,  acompañé a mi madre a hacer unas gestiones en la Matriz del IESS (Instituto de Seguridad Social del Ecuador),  un edificio envejecido, debido al transitar de  millones de usuarios a lo largo de los años, que no me parecería raro que cualquier momento aquello colapse y se produzca una desgracia que todos lamentaríamos. Existen por ejemplo, ascensores tan destartalados que en uno de ellos, para subir al 5to piso, debíamos subir en dicho ascensor hasta el 2do piso, para luego salir y subir por las escaleras al tercer piso para luego tomar el otro ascensor y llegar finalmente al 5to piso.

Para bajar, lógicamente preferimos hacerlo a pie.

Una verdadera odisea que no solo produce terror sino también frustración, ya que los ciudadanos se merecen al menos, una adecuada infraestructura física, aunque sea sólo funcional,  que le permita cumplir sus obligaciones con seguridad.

Por todo lo anterior, quería referirme a la construcción de la T4 del Aeropuerto de Barajas  y al cómo se concibió su construcción, bajo parámetros de funcionalidad, estética y confort.

El aeropuerto de Barajas de Madrid está formado por cuatro terminales, la T1, T2, T3 y la T4, que fue últimamente construída en el año 2006.

Para éste último, AENA ( Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) convocó a un concurso internacional cuyos ganadores fueron cuatro equipos:  El estudio de arquitectura del famoso arquitecto ganador del premio Pritzker, Richard Rogers; el estudio de arquitectura Lamela, y las ingenierías Initec y TPS.

Y estos cuatro equipos ganaron por la sencillez del proyecto, reflejado primeramente en su aspecto exterior que  se adapta al entorno que lo rodea, con las ondas que simulan el paisaje natural madrileño, provocando un mínimo impacto medio ambiental.

En su interior llama la atención la utilización de tres materiales: el bambú, el metal y el vidrio. Pero lo más destacable quizá será el aprovechamiento de la luz  natural a través de lucernarios que se disponen a lo largo de unos cañones, reduciendo significativamente el uso de la luz artificial y por lo tanto permitiendo un ahorro significativo en el coste de energía, a la vez que mejora el espacio dando una sensación de amplitud y visibilidad.

Se percibe además una gran funcionalidad, debido a las adecuadas y oportunas señalizaciones, que hace imposible que un pasajero se pierda. Se dice que esta Terminal es adaptable una futura ampliación, reduciendo entonces los costos de construcción.

El bambú, el diseño y los colores le dan al pasajero una sensación de agradable placidez, algo que yo personalmente agradezco, toda vez que me permiten amortizar los nervios que cada viaje en avión me producen y me imagino que para muchas personas también lo es.

Antes de ser inaugurado se contrataron a 5000 personas con sus respectivas maletas para ver la eficacia de la misma, sin embargo  (que pena, los que mucho, mucho tienen y los que nada, pues nada) durante los primeros meses había muchas quejas por parte de los usuarios, en el sentido que perdían mucho tiempo hasta conocer cómo funcionaba la nueva Terminal, sin reconocer el inmenso esfuerzo que hacían las autoridades para provocar em mínimo de molestias.

A pesar de lo último, la T4 de Barajas ha recibido muchos premios, entre ellos: el premio RIBA al Mejor Aeropuerto, el premio RIBA de Arquitectura en Europa, el Premio del American Institute of Architecs, el Premio de Urbabismo, Arquitectura y Obras Públicas del Ayuntamiento de Madrid, entre otros.

Visto lo anterior, espero que algún día en Ecuador se construyan edifcios públicos que inviten a los ciudadanos a cumplir las obligaciones con dignidad y edificios privados, que no sean desconcertantes por lo ajenos a la realidad que los rodea.

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