sábado, 5 de enero de 2013

LA OPOSICION POLITICA DEL ECUADOR

Foto: Encierro Colegio Chaminade 2001. Gaspar Llamazares, Dora Aguirre y Raúl Jiménez, ex presidenta y ex portavoz respectivamente de la Asociación Rumiñahui.


La primera vez que lo vi, quedé  gratamente impresionada. Y digo que me produjo tal efecto, porque Gaspar Llamazares,  líder de Izquierda Abierta y actual diputado Nacional por Asturias por el partido de Izquierda Unida, es el tipo de político del que no estaba acostumbrada a ver.

Sencillo y sin poses de gran personaje, con aspecto de ciudadano normal, como dicen por aquí: "con quien me tomaría unas cañas un viernes por la noche", su interesante biografía plasma no sólo la historia de una larga y sólida carrera política cimentada desde su juventud, sino también una vida política de marcada coherencia con sus ideales, con su lealtad y disciplina hacia sus compañeros y con la presentación de propuestas, que demuestran que se puede hacer una oposición constructiva, pese a las diferencias personales e ideológicas. 

Llamazares también, ha estado siempre presente en el apoyo a las causas justas, entre ellos la de los derechos de los inmigrantes, particularmente cuando en el año 2001, casi un centenar de ecuatorianos de la más respetada asociación de inmigrantes ecuatorianos en España, la Asociación Rumiñahui, quienes sin más  recursos  que sus propias convicciones y poniendo en riesgo su propia estancia en el país, se encerraron en el colegio Chaminade de Madrid, para exigir los documentos que les permitirían trabajar y residir de manera legal en España, lo que permitió que gracias a este hecho, nos regularicemos durante el gobierno de José María Aznar, casi 250.000 personas de todas las nacionalidades, constituyéndose tal vez por ello, en la más grande regularización de inmigrantes realizada hasta ese momento en España.

Desde aquel hecho histórico que nos devolvió la dignidad como personas y hasta el día de hoy, cada vez que Llamazares ofrece declaraciones especialmente por televisión, dejo de hacer cualquier cosa para escucharlo, ya que quedo hinoptizada con su oratoria e inteligencia.

Recuerdo que a mi padre, su personalidad también le provocaba el mismo efecto y solía decir emocionado: "Qué lujo de oposición tienen los españoles, carajo!".

Claro, como no iba a ser de lujo, si estábamos acostumbrados a ver en nuestros políticos a más de la falta de compromiso y profesionalidad, el bajo o nulo nivel de debate, los cenicerazos, las patadas, las frases impublicables y hasta balazos en el Congreso de aquellas épocas, resumiendo de esta manera, el nivel de degradación en que se sumió nuestro país.

Tan frecuentes eran estos actos que ingenuamente creíamos que aquello era normal, ya que con eso nacimos, crecimos y muchos hasta murieron.

Lamentablemente esta forma de hacer política persiste aún en algunos políticos ecuatorianos y lo que es más, ha pretendido llegar por estos lares, creyendo tal vez, que los ecuatorianos que vivimos en Europa y particularmente en España, seguimos siendo tontos y sufrimos de amnesia o que nuestra integración en estas sociedades, no nos ha permitido nutrirnos de nuevas experiencias, porque en lo que a mí respecta y me consta que en la mayoría de mis paisanos también, aprendimos a observar otra forma de practicar la política, que aunque adolece de defectos propios de las condiciones humanas y de las democracias que nunca son del todo perfectas, a fuerza de ver y leer por los medios de comunicación, sabemos del inmenso valor que representa la oposición, ejercido no sólo por los líderes de los partidos minoritarios como el caso del de Llamazares, sino particularmente por los líderes los dos grandes partidos políticos, que en su momento fueron oposición.

Como decía, conocemos que la oposición en España tiene una importancia casi igual que el Presidente de Gobierno, donde la mayoría de las veces no solamente cuestiona ciertas decisiones del Gobierno de turno, sino que también tiene que estar presta a lograr grandes consensos y acuerdos, previo a debates que enriquece la información y porqué no decir hasta enriquecen el idioma. Gracias a ello, hemos podido constatar que en problemas tan grandes como el terrorismo o como la violencia doméstica, todos dejan sus diferencias y forman un frente común para sintonizar con lo que espera la mayoría de la ciudadanía.

Los inmigrantes ecuatorianos descubrimos además, que una oposición cuestionante pero responsable, es un contrapeso al poder, lo que hace que la ciudadanía se sienta confiada, ya que de esta manera los políticos se vigilan mutuamente y esto, genera la alternancia de poder.

Muy por el contrario, la impresión que tengo hoy por hoy a propósito de las próximas elecciones en Ecuador y a vista de las más diversas y variopintas candidaturas que se han propuesto a la presidencia de la República y a asambleístas, es que no hay formalmente una oposición creíble y representativa. Se ve candidaturas dispersas en un champús de ideologías, que muchos ni siquiera saben si se encuentran en la derecha o la izquierda, donde ante la incapacidad de ofrecer ideas y propuestas, lamentablemente recurren a la violencia verbal, a la descalificación personal, al chiste gregario ante la falta de creatividad, lo que produce en la ciudadanía hartazgo y decepción, al verse injustamente representada y que encima, tenga que acudir molesta a votar para cumplir un trámite ciudadano obligatorio.

Afortunadamente aquí en Europa, esta forma de política ya no convence y los ecuatorianos discernimos y valoramos las trayectorias de líderes que, con su sincero respeto a las personas y al pensamiento ajeno, con su trayectoria desinteresada en favor de los inmigrantes y con sus propuestas factibles que demuestran conocimiento amplio del tema ganado a pulso a lo largo de muchos años, al parecer se han reflejado y se reflejarán nuevamente con votos de confianza en las urnas, en las próximas elecciones a realizarse en este año 2013.
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