martes, 11 de diciembre de 2018

LA ESCUELA DE LA ABUELA, de Jorge de la Torre Saltos




Aprendi el silencio de los charlatanes, la tolerancia de los intolerantes, la amabilidad de los groseros. ¿Cómo no ser agradecido con estos maestros? Khalil Gibran

Acabo de leer un precioso libro titulado “La escuela de la abuela” del escritor, poeta y compositor chimbeño Jorge de la Torre Saltos quien, mediante una narrativa amena y creativa, me ha transportado a ese pequeño pueblo perdido de los Andes ecuatorianos que, sin embargo, abarca muchas historias y vivencias como bien lo ha relatado Jorge en su libro y que sin duda, se asemejan mucho a las vividas por muchos chimbeños y descendientes de los mismos, como es el caso mío particular.

La historia gira, además, alrededor de las mujeres más importantes de su familia durante sus primeros años, es decir, su madre y su abuela quienes, como había manifestado en alguna ocasión en este blog, al igual que la mayoría de las mujeres ecuatorianas, ayudaron a llevar el peso económico del hogar en una época en que no se tenía ni la más leve idea de lo que significaba la palabra “feminismo” y trasmitiendo con ello, ejemplo, saberes y experiencia. Cabe recalcar que para lograr aquello, contaban con el apoyo incondicional de sus maridos o padres que, por una cuestión de practicidad tal vez y tratándose de llevar el pan a la boca de sus hijos, no dieron lugar a actitudes discriminatorias.

Jorge de la Torre hace también, una reseña política, histórica y sociológica de San José de Chimbo para lo cual, se vale como lo había mencionado, de sus propias experiencias y anécdotas personales donde no faltan el humor y la reflexión personal y por lo mismo, es curioso comprobar mientras avanza la lectura que, pese a ubicarse la historia a mediados del siglo XX, sin embargo, la ciudad no vivía ajena a los acontecimientos mundiales lo que no evitaba que sufra carencias que lamentablemente aún persisten en el siglo XXI.

Luego de leer "La escuela de la Abuela", me estoy adentrando ahora en su fase poética que, como era de esperarse también sorprende por su originalidad y creatividad, así como en la de compositor de canciones que, como cantante frustrado que es según lo confiesa él mismo, sus creaciones ventajosamente son interpretadas por muchos cantantes, entre ellas, la maravillosa voz del también chimbeño Oscar Rojas.

Sin duda, un aporte más a la cultura bolivarense y ecuatoriana que, como agua fresca llega en estos momentos de desierto creativo y que sirve para que las nuevas y antiguas generaciones se recreen con los acontecimientos que forman ya parte de la historia y la cultura de sus pueblos.


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