jueves, 14 de marzo de 2019

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

                                          Foto:elheraldoslp.com.mx


Como ya lo había manifestado alguna vez, vivo plenamente convencida que los medios audiovisuales y concretamente, las películas, ayudan a comprender mejor los problemas actuales ya que, además de ser la mejor forma de fomentar el debate, las imágenes trasmiten de manera entretenida mensajes que, a lo mejor de otra forma como un discurso, por ejemplo, no nos llegarían.

Y esto lo comento debido a que, será gracias al movimiento #Metoo o #yositecreo, están proliferando abundantes denuncias de tipo sexual, las mismas que provocan la lógica expectativa y rechazo por parte de la sociedad, exigiendo la mayoría de las veces, se ejecute el inmediato castigo para los acusados sin considerar que toda denuncia, tiene que seguir un proceso judicial que determine la culpabilidad o no de la persona acusada y evitar de esta manera que gente inocente, acabe en la cárcel.

Cabe aclarar que de ningún modo pondría en duda el testimonio de una víctima, pero, precisamente porque ella y todos deseamos la verdad y la justicia, es que creo que toda denuncia debe seguir los cauces legales para evitar caer en aquello que se quiere combatir.

Por lo mismo, recordaba la película danesa “Jagten” cuyo título español es “La caza”, dirigida por Tomas Vinterberg y protagonizada por el gran Mads Mikkelsen, donde se enfrentan dos temáticas sensibles como son el abuso sexual infantil y la presunción de inocencia.

En efecto, Mikkelsen que interpreta a Lucas en la película, hace una dramática interpretación al ser acusado injustamente de abuso sexual por parte de una niña, hija de su mejor amigo a quien acompaña todos los días a la guardería, comenzando su calvario cuando, un mal día, la niña que había escuchado accidentalmente un relato sexual por parte de su hermano mayor, cuenta inocentemente a uno de sus profesores el mismo relato pero, poniendo como los protagonistas de su imaginación, a ella y al propio Lucas y disparando por tal razón, todas las alarmas no solamente entre los profesores, sino también entre toda la población del pequeño pueblo donde residen.

Lógicamente, no hay manera de aclarar el entuerto, ya que era la palabra de la niña contra la de Lucas. El talento de Mikkelsen, entonces, se manifiesta cuando interpreta al hombre acosado y atormentado ante lo que parece evidente, provocando la misma angustia en el espectador, ante la impotencia de poder demostrar su inocencia. Pese a que, de alguna forma, se descubre la verdad, la película concluye de manera inesperada, dejando como mensaje -al menos a mí me lo dejó- el daño que de por vida puede dejar una acusación injusta y más aún cuando, como en el argumento de la película, todos interpretan los hechos a su manera.

Es importante entonces, tomarse estos asuntos con calma y más bien exigir, que la justicia cumpla con su cometido ya que, posicionarse solo en el lado de la víctima sin valorar la presunción de inocencia a que tiene derecho  todo ser humano por el mero hecho de serlo, puede provocar daños irreparables en el honor de las personas que, como estamos comprobando, en el mundo actual, parece ya importar poco y sin considerar que con ello, salpica también al sistema, al saberse ineficaz de garantizar justicia a todos los bandos.

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