viernes, 14 de enero de 2011

¿RECONSTRUIR VALORES EN QUITO? MEJOR, SU CALIDAD DE VIDA

Foto: Isabel Collins

Un tema que se está debatiendo últimamente en Ecuador es el que se refiere al alto nivel de violencia e intolerancia que existe entre los ciudadanos ecuatorianos, especialmente en las grandes ciudades como Quito y Guayaquil. Situación que siempre me ha preocupado y aún mas, a propósito de mi último viaje de vacaciones al Ecuador, donde lo percibí con mayor intensidad, especialmente en el tráfico vehícular, en los grandes centros comerciales, y en los servicios públicos.

El alcalde de Quito Augusto Barrera y el ex alcalde colombiano Antanas Mockus, éste último realizador de una interesante encuesta en Quito sobre el tema, muestran su preocupación sobre el asunto, analizando sus síntomas y sus posibles soluciones.

Las entrevistas están aquí y aquí.

Mi apreciación personal sobre este problema es que sin duda todos somos responsables, pero lo es aún mas el sistema imperante en el Ecuador desde que es República, que ha permitido que existan grandes diferencias económicas y sociales, haciendo que millones de ecuatorianos vivan con menos de un dólar diario, que otro tanto se encuentren en la desocupación la mayoría de su vida laboral y que cuando tienen al fin trabajo, lo hacen sin contrato fijo, sin seguridad social y sin recibir un salario justo. Además cuando tiene una micro empresa personal o familiar, ésta no tiene futuro, porque existe competencia desleal al no existir seguridad jurídica y normativas que garanticen la igualdad de oportunidades. Y lo peor de todo, es que todo lo achacan a la mala suerte.

Por otro lado, Quito y Guayaquil, se han transformado en ciudades impersonales, que crecen por doquier, sin ninguna planificación, invadiendo irresponsablemente bosques y espacios verdes. Se han construído urbanizaciones amuralladas, miami beachs particulares, como si de esta manera se quisiera huir de los desagradables guasmos o antiestéticos barrios periféricos, sin caer en cuenta que no sirve de nada aislarse egoístamente, ya que el sistema a mediano o largo plazo, hará que la inseguridad, la falta de vías, la falta de parques o de espacios culturales, afecte a ricos y pobres por igual.

Por todo lo anterior, es evidente que no existen motivos para que la gente esté dando abrazos a todo el que le cruza y que la ciudad ideal no se consigue como propone el alcalde Barrera: lanzando un super plan para “reconstruir los valores”. Es de ilusos creer que por obra y gracia de una campaña y de nuestra buena voluntad, lo lograremos. En parte sí, pero creo que mas bien lo lograría, promoviendo como alcalde que es, verdaderos proyectos para la construcción de nuevos barrios, que promuevan la interrelación personal entre sus vecinos, mediante ordenanzas que exijan que cuenten con los mínimos servicios básicos, con espacios públicos y porqué no, con algo de estética.

Ya en tiempos de la colonia, tuvimos ejemplos de como se establecieron las primeras ciudades con espacios comunes: una gran plaza central, alrededor de las cuales se edificaban los principales centros administrativos, como la Iglesia, la gobernación y la alcaldía, haciendo que la población confluya en estos puntos que permitían primeramente el abastecimiento de alimentos, a la vez que el intercambio de opiniones y la participación política y religiosa. En los tiempos modernos, el arquitecto brasileño Niemeyer construyó la ciudad de Brasilia donde los espacios abiertos, entre jardines, parques naturales y lagos, han permitido que la gente se sienta a gusto, segura y con una alta esperanza de vida.

El modelo urbanístico europeo actual, en sentido vertical, es otra opción interesante, porque fomenta la cultura del asociacionismo, haciendo que los vecinos por necesidad se vean obligados a consensuar para lograr la normal funcionalidad de su edificio. El asociacionismo, es un recurso legal presente en nuestras Constitución que permite la organización ciudadana para la consecución de derechos que, de manera individual sería imposible. Un ejemplo de lo beneficioso que es asociarse, lo logró recientemente el grupo conocido como “Odio la feria Jesús del Gran Poder”, que gracias a su organización y convocatoria, realizó una importante campaña que llegó a oídos del Presidente de la República, haciendo que la cuestión de las conveniencia o no de las corridas de toros, sea tomada en cuenta para ser llevada a consulta popular, provocando el asombro y el debate en toda la sociedad.

El Alcalde Barrera ha dicho además, que su proyecto de reconstruir valores es mas importante que la construcción del metro y del aeropuerto, y me parece errada su apreciación, ya que su objetivo de reconstruir valores, se conseguirían precisamente con la ejecución de este tipo de obras que permitirían elevar la autoestima y mejorar la calidad de vida de los quiteños al constatar que sus impuestos se revierten en obras para beneficios de todos.

Y para terminar, de acuerdo con esta encuesta que concluye que existe una gran indiferencia de la ciudadanía ante casos de violencia infantil, reclamar el papel de los medios de comunicación en su función social y en la difusión de información sobre asuntos que afecten a los derechos de los niños en igualdad de condiciones, ya que no es raro que provoque la indiferencia, al no darse el mismo manejo informativo y seguimiento mediatico en los casos de niños que no son hijos de un personaje importante o de un alto nivel socioeconómico.

En conclusión, si se mejora la calidad de vida del ciudadano, subirá su autoestima y la solidaridad fluirá sin ningún problema.
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