jueves, 14 de junio de 2012

PORQUE CREO QUE LENIN MORENO DEBE GANAR EL NOBEL DE LA PAZ

Foto: Lenín Moreno. Vicepresidente del Ecuador

Había escuchado a un norteamericano no sé si de EEUU o de Canadá, que había venido a vivir con su hijo ciego a España porque según él, "es el mejor lugar del mundo para un ciego". Y creo que tiene razón, ya que personalmente he podido constastar cómo en el caso particular de las personas con discapacidad visual, transitan acompañados de perros guías sin ningún problema por la ciudad,  trabajan en trabajos que les dignifican, estudían en la universidad con personal de apoyo, se divierten y se asocian, es decir, llevan una vida de lo más normal. Y también creo que tiene razón aquel norteamericano,  porque a través de un curso que realicé, conocí la política gubernamental española, donde existen leyes de integracion social para los discapacitados, que aseguran su proteccion  en todos los sentidos. Sentí mucha pena en su momento,  al ver que nada de esto existía en el Ecuador.

Hasta que llegó Lenín Moreno a la Vicepresidencia del Ecuador.

En un principio al no conocerle, no me simpatizaba, ya que en sus inicios lideró un campaña mediante el cual incitaba a los ecuatorianos a reirse, sin considerar que la situación no estaba para ello, ya que la mayoría de los ecuatorianos luchaban en condiciones adversas para sobrevivir, lo cual no era para tomarlo a risa.

Sin embargo, al poco tiempo, cambié mi opinión cuando ví que era coherente con su forma de pensar y de actuar, al liderar otra gran campaña para promover y proteger los derechos de las personas con discapacidad,  a través de la ya famosa "Misión Manuela Espejo".

Por lo mismo, albergué mucha expectación cuando supe de su llegada a España, aunque en vez de acudir a verle, decidí mas bien esperar a ver la reacción de los medios españoles, ante la importante visita, no sólo del Vicepresidente del Ecuador sino de un candidato a Premio Nobel de la Paz, cuya candidatura había sido aceptada previamente por el Comité Nobel con sede en Noruega.

Sin embargo, debo confesar que me llevé una gran decepción al constatar que no sé si porque aquellos que canalizan su campaña o su agenda de comunicación, desconocen lo que espera conocer la sociedad española de un personaje de tal envergadura o si, por un error de agendas de prioridades de información de los medios,  hicieron que por ejemplo en TVE,  ofrezca una pequeña intervención de poco más de un minuto, a las 3 de la mañana, es decir cuando sólo lo pueden ver las personas que tienen insomnio o los que ven este canal en América, o en el diario El País, en la última página de la tirada diaria, donde se entrevista a personas que quieren decir algo, más no que despiertan interés especial como para ser incluído en una sección destacada, lo que llevó a la conclusión luego de la entrevista - al menos para mí -,  de que era una persona que cumple adecuadamente las funciones de su país  y que promueve una filosofía de humor entre su gente. Nada de especial que despierte un verdadero interés de la sociedad.

Una pena, considerando que si bien es cierto Lenin Moreno ha sido el promotor y el gestor de la implantación de estas políticas que aunque  ya existentes en la mayoría de países desarrollados,  su mayor mérito ha sido la normalización, no de la persona con discapacidad, sino de las actitudes de la sociedad ecuatoriana hacia estas personas , ya que para ello sociabilizó y a visibilizó a un colectivo de personas que vivían casi como en el siglo XVII, en medio de una sociedad que por ignorancia o dejadez de los gobiernos, les negó los mínimos derechos que como seres humanos y ciudadanos se merecían.

Impactantes fueron para mí y creo que para todos los ecuatorianos, las imágenes por televisión de una anciana ciega que vivía aislada por su familia, en una caja de madera de tres metros de largo por dos de ancho, junto a su única compañía: un gatito que no se despegaba de ella por nada del mundo, y la pobre alucinaba y decía palabras incoherentes por tantos años de incomunicación e incomprensión. O las imágenes del rescate de decenas de discapacitados físicos y psíquicos encadenados y escondidos en un rincón alejado de míseros hogares, como si de una carga o un castigo divino se tratara. Ejemplos reales en pleno siglo XXI, que provocaron el efecto deseado,  al concienciar y a despertar la solidaridad ciudadana. 

Mérito mayor también tiene Lenín Moreno, al levantar la autoestima de los ecuatorianos, al constatar que por primera vez funcionarios elegidos por votación popular, hacían de su cargo no un medio para lucrarse, sino para servir a los más necesitados, algo inaudito en Ecuador y pocas veces visto en Latinoamérica, donde antaño, a lo mucho las primeras damas de los presidentes de turno , regalaban obsequios como un colchón, una cocina o una silla de ruedas al discapacitado y su familia, quienes recibían los con una gran carga mediática y contenidas lágrimas de emoción, como si un gran favor les hicieran.

Para terminar, quisiera contar una experiencia personal, que ejemplifica la magnitud de la gran obra de Lenín Moreno. Me contaba mi madre que conoce una familia, cuyo hijo discapacitado constituía una carga pesada difícil ya de llevar por sus padres luego de muchos años. Para más inri, los padres se habían quedado sin trabajo, por lo que habían decidido abandonar la capital y regresarse a su tierra en vista de su gran fracaso personal. La depresión y la desesperanza habían hecho mella en ellos.

Al poco tiempo, sucedió el milagro: precisamente el hijo discapacitado había conseguido un trabajo, gracias a la política del Estado mediante el cual, estas personas pueden optar por un empleo. Por ello, la familia estaba desbordante de felicidad porque precisamente él,  había salvado a la familia de la miseria total y ya no constituía una carga para ellos.

Milagro que como éste, han transformado la vida de estas personas y de toda una sociedad y que por ello creo que Lenín Moreno es merecedor del premio Nobel de la Paz. Y si eso sucediera, sería un motivante y una inspiración para aquellos que luchan por un mundo mejor, objetivos que al parecer, persigue dicho premio.
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